La Ciudad Espléndida

Observaciones urbanas para una sociedad más humana

¿Y donde quedó la unidad nacional?

31.08.05
Hace poco viendo el libro de Geografía de Panamá de mi hermanita que cursa el 7mo grado me impactó algo profundamente, no porque lo desconociera, sino que nunca le había puesto tanta atención. Mis ojos se fijaban en la nueva división política del país. Ya no es mas el país de las 9 Provincias y dos comarcas de mi infancia. Ahora es un país con 9 provincias y dos grandes comarcas y mas o menos 4 mas de las cuales no tenía ni la mas mínima idea de que existían. Ahora Chiriquí y Bocas del Toro han sido reducidas a su mínima expresión por la gigantesca comarca Ngobe-Bugle. Y la Provincia de Panamá veo que cada vez cede mas territorio para nuevas comarcas Kunas sin ser estas partes de la comarca de San Blas aun cuando son vecinas.

Vale la pena aclarar que no tengo nada en contra de estos compatriotas que se identifican con alguna de las tribus indígenas que viven en nuestro país.
Pero lo que si me indigna es el concepto de la Comarca Indígena en si.
No se si este es un sentimiento compartido por la gran mayoría de los panameños, pero me parece algo indignante ver como después de 97 años de lucha por eliminar la 5ta frontera que representó la Zona del Canal, nosotros mismos cercenamos nuestro territorio para uso exclusivo de un grupo especifico bajo leyes distintas a las que rigen a la mayoría de los panameños y no solo eso sino que estos grupos vivan de nuestros impuestos y no podamos pisar ni vivir en “su territorio” sin el beneplácito de sus jefes.
¿Acaso no era estas unas de las cosas que mas incendiaron la ira de los panameños ante la arrogancia zoneita?
¿Acaso no son nuestros impuestos los que pagan sus policías, guardacostas, médicos, profesores, etc.?
¿Qué sería de ellos si de veras vivieran de su propia economía?

La razón para tanta sinrazón se haya en un malentendido concepto de justicia hacia estos pueblos por todos los desmanes que los procesos de conquista, colonización y mestizaje que dieron forma a la nueva nación panameña produjeron a su paso y un malentendido concepto de la preservación de la diversidad étnica y cultural que hay en nuestro país.

Hay que reconocer que el proceso de conquista fue brutal e inhumano y que muchos de los pueblos nativos decidieron huir y marginarse lejos de los centros coloniales, constituyendo sólidas etnias nativas. Pero en el caso de Panamá…¿Quién es el nativo de este territorio y quien no?
Por lo que uno pude investigar a través de la Historia del Istmo, los únicos grupos que podrían reclamar el título de nativos del istmo son los grupos que viven al extremo occidental del territorio nacional osea los Ngobes, los Bugles, y los Nasos. Los Kunas, Wounan, y Emberás son tribus que inmigraron a Panamá desde territorio colombiano en el periodo colonial ocupando el espacio dejado por los nativos del este del país que perecieron ya sea bajo la espada del conquistador, las pestes y enfermedades europeas, las penurias de la servidumbre o la asimilación y mestizaje. Entonces ¿No son estos últimos tan descendientes de inmigrantes como el resto de los panameños?
De ser así. ¿Por qué les regalamos tantas tierras? ¿Acaso no todos tenemos derecho de vivir y disfrutar de todos los bienes de esta tierra que Dios nos dio? ¿Acaso la ley del mas bravucón es la que impera? ¿Es suficiente que un grupo étnico especifico sea la mayoría para constituir una comarca separada de la vida nacional? De ser así, ¿No estarían los descendientes de negros de las antillas británicas bajo el legitimo derecho de constituir una Comarca de Colón o una Comarca de Bocas del Toro?
¿Donde quedó el concepto de unidad nacional ? ¿Acaso queremos crear un nuevo Apartheid y nuevos bantustanes siguiendo el modelo sudafricano?
Hasta el sol de hoy no se ve ni un beneficio de estas dichosas comarcas para los pueblos indígenas mas bien han acentuado su marginación y su atraso. Y es que esto no solo pasa en Panamá, por regla general se puede observar que las Reservas indígenas, bantustanes y comarcas son las zonas con los índices de miseria mas altos de un país.
Coincido con el pensamiento liberal de que el aislacionismo no genera progreso ni material, ni espiritual, ni intelectual mas bien el ostracismo lo obstaculiza, los pueblos indígenas no necesitan mas marginación su verdadera supervivencia reside no en la asimilación cultural, pero si su integración completa en el tejido social, cultural y económico del país
¿Acaso los judios, arabes, indostanes y chinos necesitan de una comarca para afirmar su identidad cultural en nuestro país?
Son culturas antiquísimas y mas sin embargo buscan integrarse no aislarse de la sociedad, manteniendo dentro del ámbito familiar sus valores culturales y en el ámbito social los del resto de los panameños.¿Acaso no pueden hacer lo mismo nuestros Kunas, Wounan, Ngobes, Emberás, Nasos y Bugles? Muchos de ellos ya lo han hecho sin necesidad de comarcas en nuestras cosmopolitas urbes y mas bien prefieren vivir en ellas que retornar a sus tristes comarcas. Es mi parecer que lo mejor sería eliminarlas e integrarlas como provincias, aun contarían con la mayoría demográfica en las mismas pero le permitirían al gobierno extender con mas facilidad sus funciones a las mismas y permitiría un intercambio cultural, social y comercial muy necesarios para el avance de sus culturas. Miren el caso de Japón, con mas de 200 años bajo el ostracismo del shogunato la brillante cultura japonesa se había quedado rezagada a los avances que se estaban dando en occidente, sino fuese porque el Comodoro Perry les hubiese exigido abrir sus puertos al comercio internacional tal vez nunca estriamos presenciando el esplendor de dicho país. No solamente fue cuestión de abrir el país, el asunto que mas ayudó fue el afirmar su orgullo como pueblo y luchar por su avance sin perder la identidad. Los judíos vivieron mas de 2000 años bajo penurias y maltratos por parte de conquistadores y naciones anfitrionas y no por ello agacharon la cabeza sino que el tiempo los ha hecho un pueblo brillante a través del estudio, la audacia, el espíritu emprendedor y su instinto de supervivencia.
Las comarcas indígenas no nos permiten ayudarlos y sus lideres tampoco los ayudan a progresar. Tienen como aliados a grupos de derechos humanos, “indigenistas”, antropólogos y sociólogos muy imbuidos de la idea marxista de la lucha de clases constituyendo los pueblos indígenas supuestamente en “pueblos oprimidos”. Esto mas bien ayuda a profundizar una baja autoestima y no a levantarse con orgullo ante la adversidad que es la clave del genio de el genero humano que lo ha hecho evolucionar física, mental, económica y espiritualmente . También existen aquellos supuestos interesados en la preservación cultural. Mas bien parecen interesados en tener pueblos fosilizados, museos vivientes, para su curiosidad científica que en el bienestar y progreso de los mismos y a estos hay que denunciarlos públicamente.
Hay otros que se amparan bajo el fundamentalismo ecologista aprovechando el atraso de los indígenas para preservar a toda costa aun a expensas del ser humano a quienes ven como intrusos para preservar bosques y animales.
Panamá necesita todavía consolidar su unidad nacional, gústele o no a los demás somos un pueblo mestizo con una base cultural hispánica con grandes influencias indígenas y africanas a las que se le han sumado las de otros inmigrantes que con el tiempo han aportado al bagaje cultural y genético de nuestro pueblo y se han hecho todos un solo ser panameño.

Existen también aquellos que quieren atomizar nuestra nación en grupos étnicos a la manera estadounidense, esto es particularmente cierto de los negros antillanos que se auto denominan Afro-antillanos o Afro-Panameños (aun cuando el liderazgo de las asociaciones Afro mas bien las asumen los antillanos por lo visto los negros, mulatos y zambos criollos no les interesa mucho sus teorías de resentimiento social) probablemente por su experiencia de marginación extrema sufrida bajo el sistema social colonial británico mas marcadamente racista que el sistema colonial español que no tuvo reparos en tolerar el mestizaje. Pero esta no es la experiencia nuestra, el racismo que puede sentirse muy sutilmente en nuestro país no es el racismo agresivo y puritano de los Anglos. Nuestros negros se integraron al sistema social y aportaron a la cultura nacional y se sienten parte de ella y lo digo porque también corre sangre africana por mis venas junto con la europea y americana. Los problemas raciales de los Estados Unidos se resolvieran si todos se reconocieran simplemente como estadounidenses con los mismos derechos y deberes bajo el mismo sol. Mas que importarnos su división mas bien deberían imitarnos o superarnos en nuestra unidad.
Es hora de que se una la nación como una gran familia aun cuando cada miembro tiene distintas personalidades especificas los une las mismas creencias, el mismo destino y la misma cultura general. Una vez tengamos esto en claro podremos hacer como Japón , China, Tailandia y otros países asiáticos y salir de la auto conmiseración y convertirnos en “tigres”. Necesitamos de TODO el potencial de TODO nuestro territorio nacional y no los huecos que nos dejen los presentes y futuros míseros bantustanes, hagamos como Sudáfrica, apenas cayó el Apartheid y subió Mandela, los bantustanes se reintegraron plenamente a Sudáfrica aun cuando tengan muchas tareas pendientes.

Fosilizar o no fosilizar, he ahi la pregunta…

Sorprende leer y escuchar el tono de alarma, sorpresa y de dolor de quienes se están rasgando las vestiduras por los cambios tan vertiginosos por las cuales atraviesa la ciudad en tan corto tiempo y por otro los argumentos de quienes defienden la tesis de que el actual boom inmobiliario y de la construcción no es una burbuja sino un signo de crecimiento robusto de la economía justificando ciertas cosas como parte de una transición hacia una supuesta adolescencia de nuestra ciudad.

Da la impresión que entre ciertos grupos de conciudadanos existiera la noción de que Ciudad de Panamá es una ciudad del Siglo XX y que lo que esta pasando es un fenómeno nuevo y desconocido.

Nada mas lejos de la realidad, Ciudad de Panamá es una ciudad con casi cinco siglos de existencia, es más antigua que Nueva York, Los Ángeles o Buenos Aires y a pesar de su tamaño, con la misma vocación cosmopolita y urbana como cualquiera de estas grandes urbes, nunca nació para ser un villorrio rural

Las ciudades, como entes vivos, nacen, crecen, mutan, se renuevan y hasta en algunos casos pueden reproducirse (en ciudades satélites), Ciudad de Panamá no es la excepción. Con casi 500 años de existencia, es natural que haya atravesado por distintas fases a lo largo de su historia, después de todo la vitalidad de las ciudades es reflejo de la vitalidad de sus habitantes. Ignorar este hecho es casi un pecado intelectual. Prueba de ello es el llamado Casco Antiguo y su arrabal Santa Ana, la mayor parte de lo que conocemos del Casco Antiguo no es la misma ciudad que se mudó a las faldas del Cerro Ancón en el S. XVIII. A lo largo de su historia lo que hasta ese entonces era la Ciudad de Panamá, había sufrido varios grandes incendios lo cual dio lugar a nuevas edificaciones con estilos distintos a los originales. Y por sí alguno no lo sabia la avidez por la especulación inmobiliaria no es nada nuevo, es mas es casi una tradición familiar en la clase alta de la ciudad, estudiando la historia de la Ciudad, uno se percata del hecho de que nuestros oligarcas y burgueses de antaño eran expertos en estos menesteres y como los de hoy día no escatimaron en tramoyas y triquiñuelas a expensas del erario publico, el espacio público y de los inquilinos y llegaron a tal desfachatez que ni a la Iglesia respetaron, vivezas con la cuales se fundaron las grandes fortunas de mas de una familia “honorable” de nuestra Ciudad y que sin lugar a dudas orgullosamente siguen practicando hoy día sus descendientes y los nuevos ricos. Lo que ocurre hoy día con Bella Vista y la Exposición es quizás una reedición de lo sucedido con el Casco Antiguo y es reflejo de la vitalidad de la ciudad. El Casco Antiguo hasta bien entrado el Siglo XX, no dejó de cambiar, testimonio de ellos son edificaciones del Siglo XX, como el conjunto del Teatro Nacional y el Ministerio de Gobierno y Justicia (donde antes quedaba un convento de mayor antigüedad) o el Palacio Municipal de estilo neoclásico (el cual requirió cometer el crimen de demoler el edificio histórico colonial), el primer Citibank de la ciudad y el viejo Palacio Arzobispal. El afán modernizador en Casco Antiguo llego a tal absurdo que iglesias como el de la Merced o la misma Catedral no se salvaron de esta manía. Para cuando se comenzó a reconocer a San Felipe como Patrimonio Histórico, lo que tenia de colonial fue muy poco y para entonces ya la elite de la ciudad se había mudado a sectores como Bella Vista, La Exposición o San Francisco, el efecto de dicho reconocimiento fue mas bien la fosilización de lo que hasta ese entonces fue San Felipe. El ciclo vuelve y se repite en Bella Vista y la Exposición, si uno mira una foto de la Calle 50 en los años 1950 apreciara un barrio repleto de mansiones con tejados españoles, no existía ninguno de los edificios que hoy día conforman el Centro Bancario. Fijándose en la fecha de construcción de los primeros edificios altos y modernos de Bella Vista y la Exposición uno vuelve a entrar en cuenta que el proceso de cambio de estos barrios (destrucción o reinvención dependiendo de cómo se vea) no comenzó con el “boom” inmobiliario es un proceso que lleva mas de 50 años en proceso. Una vez mas como en San Felipe, las familias adineradas con total despego al legado histórico-material del cual han sido herederos, venden sus terrenos y edificios al mejor postor, por lo cual no sorprende las recientes declaraciones de una de las viejas inquilinas de la Casa Linares, que en pocas palabras da a entender que si el gobierno (y de paso a nadie) le interesaba comprar la casa para preservarlo como monumento histórico no es culpa de ellos el haberlo vendido a los promotores del rascacielos que se va construir en su lugar. Como en San Felipe, casi los únicos que parecen verdaderamente preocupados por preservar lo que queda de estos barrios por su valor arquitectónico e histórico, salvo honrosas excepciones, son gente que nunca vivió ni vivirá allí. El único efecto de una ley que convierta estos barrios en patrimonio histórico será el de fosilizarlos, dejando pendiente de resolución el problema de la reutilización de las edificaciones abandonadas.

El llamado crecimiento robusto de la ciudad esta bajo sospecha, mas que robusto es mas bien frágil, se ha basado en la imagen de una ciudad feliz, con la taza de crimen entre las mas bajas de América Latina, con calles relativamente limpias, buen servicio medico, buen sistema vial, cercanía a playas y montañas y estabilidad política, económica y social. Todo esto corre peligro si el patrón de acaparamiento inmobiliario y sus secuelas de marginación de la población local, colapso de los sistemas vial y de alcantarillado, y eliminación del espacio publico sigue su ritmo imparable y lo que se creyó ser robusto colapsará como una torre de naipes ante el resentimiento social que se irá acumulando, producto de la frustración de una población marginada y desatendida y finalmente de inquilinos e inversores que se irán con su dinero hacia otro lugar mejor donde invertirlo y donde pasar mas tranquilos sin tranques, protestas, servicios deficientes, burocracia y mal servicio y la posibilidad del ascenso al poder de un loco con ínfulas mesianicas como Hugo Chávez. Al final lo que quedará serán muchos edificios vacíos listos para ser invadidos o arrendados en inquilinatos como ocurrió en San Felipe.

Mientras tanto la elite seguirá el patrón ya tradicional, nuevamente venderán o abandonaran y se mudaran mas al este, en fin la vida seguirá su curso, la Bella Vista del Siglo XXI se llama Costa del Este.

Los Titanics panameños y demás espejismos

-«No puedo concebir que algo pueda hundir a los barcos de hoy, la construcción moderna va mucho más alla que esto.»-

Edward John Smith

Capitan del HMS Titanic

Cuenta la historia que el RMS Titanic fue el segundo de un trío de transatlánticos que a principios del siglo XX pretendían dominar el negocio de los viajes transoceánicos, siendo el mayor y más lujoso barco de pasajeros en el mundo en aquella época.

Se dice que utilizó algunas de las más avanzadas tecnologías disponibles en aquel tiempo y tal era la arrogancia y fe ciega en la tecnología en aquel entonces que se popularizó como «el insumergible» o «el inhundible» que ni el mismo Dios podría hundir ese barco. Pero las lecciones de la vida pueden ser crueles pues en su viaje inaugural de South Hampton a Nueva York, el Titanic colisionó con un iceberg el 14 de abril de 1912 siendo uno de los peores y mas famosos desastres marítimos de la historia.

94 años después el viernes 22 de diciembre cual Titanic panameño, los diarios de la localidad dan la noticia del desastre inmobiliario del Palacio de la Bahía, del Arq. Jesús Díaz, obra de dimensiones titánicas que prometía poner a Panamá en el mapa internacional con uno de los edificios mas altos, modernos y lujosos del mundo, el cual según su promotor y destructor, el español Adolfo Olloqui, prometía ser el mas alto de Hispano América,.

La sola mención de un proyecto de esta índole desató toda una ola de especulación inmobiliaria en el área de la Avenida Balboa y toda una manía entre arquitectos y promotores por vencer las alturas cada uno con su modelito en una ciudad tan pequeña como Panamá. Y en poco tiempo sin haber puesto en pie nada Panamá se ha colocado en el mapa de inversiones inmobiliarias a nivel mundial.

Pero da la casualidad que este no es el primer Titanic que se nos hunde…. y Dios no quiera, pero quizás no sea el último… algunos recordarán la Torre Generalli (que en paz descanse…) y como todos soñábamos a principios de siglo en estar entre las ciudades top con su respectivo rascacielos emblemático como Kuala Lumpur y las Torres Petronas o Nueva York y las tristemente celebres Torres Gemelas, Gracias a Dios nunca se materializó pues su ubicación era desafortunada en medio de uno de los puntos con mas trafico de la urbe capitalina habiendo sido esta obra causal de un mayor caos vehicular en esa intersección entre Vía Brasil y Calle 50 por la cantidad de vehículos que hubieran salido y entrado en aquella mole de acero y vidrio.

Y eso nos devuelve a un tema trillado, el déficit en infraestructura urbana existente en el Area Metropolitana de Panamá. Pero no nos preocupemos el gobierno como el Chapulin Colorado «lo tiene todo fríamente calculado» nos sorprende sacando un Consejo Nacional de Infraestructuras que según el Diario la Prensa del 28 de diciembre de 2006 fue creado «para enfrentar los problemas que genera el crecimiento urbano de la Ciudad de Panamá y su demanda de servicios públicos, incluidos vialidad, energía, agua, alcantarillado y ambiente» y para rematar al parecer a nuestro querido alcalde capitalino se le prendió el foco ahora y habló sobre la necesidad de descentralizar, desburocratizar y planificar y pidió a sus colegas políticos «que no esperen a que se disparen los problemas parta entonces correr a buscar soluciones» y mas brillante aun «que el Gobierno le permita cada municipio ser artífice de su desarrollo urbano y territorial.» Lastimosamente para el señor alcalde ya se le adelantaron y existe una Ley de Urbanismo que plantea ,desde hace ya un año, esto mismo exigiendo a cada Distrito la conformación de una Junta de Planificación, me imagino que nuestro iluminado alcalde habrá sido tan genial y consecuente que sin que nos hayamos enterado, desde el MIVI hasta el ciudadano común, que ya conformó dicha junta y ya tendrán como la Ciudad de David un Plan Maestro mejor que el de aquel pueblito pagado con el millonario presupuesto que maneja nuestra urbe capitalina y quizás haya invitado quien sabe a Rem Koolhaas o a Jaime Lerner para asesorarnos…

Como para no quedarse atrás la Ministra de Vivienda brillantemente expone la necesidad de unir todos los gremios e instituciones para atacar los problemas…tomar decisiones conjuntas par no perder polos de desarrollo como la 24 de diciembre y la Chorrera….hmm que raro ¿Hace casi 10 años los panameños no habíamos pagado con prestamos internacionales unos estudios que resultaron en el famoso Plan de Desarrollo Urbano de las Areas Metropolitanas del Pacífico y del Atlántico? ¿Que se ha ejecutado de ese plan en los dos gobiernos pasados? ¿Será necesario darle mas vueltas al asunto con mas dialogos cuando ya invertimos en un Plan Metropolitano que precisamente cubre en su definición de Area Metropolitana desde Capira hasta Chepo desde Panamá hasta Colon y que solo requiere ciertas actualizaciones?

¿Se me olvido mencionar el problema de la Bahia? ¿Cuándo comenzarán las obras?

Si no se ponen pilas los políticos y la sociedad en general y resuelven los problemas urbanos de raíz es probable que la excitación por los rascacielos se esfume como un espejismo al confrontarse los inversionistas, mas que problemas técnicos y financieros inventados, con la dura realidad de arriesgar su prestigio en proyectos que por muy bonitos que se vean harán padecer a sus clientes internacionales el caos urbano que ellos mismos no ayudaron en resolver al no exigir la infraestructura urbana apropiada para poder hacer sus edificaciones nuevas padeciendo los cada vez mas infernales tranques, transporte masivo deficiente, el pobre suministro de agua, la pestilencia de la bahía y la sobrecarga en el sistema de aguas negras y como el Titanic los rascacielos se hundan en las profundidades de la Bahia de Panamá.

Carlos Antonio Solís-Tejada

Opciones para salvar la Caja de Seguro Social

La Prensa, Panamá, jueves 26 de mayo de 2005

A lo largo de este tiempo en que se ha discutido el tema de la seguridad social he podido apreciar la gravedad de la crisis que atraviesa la Caja de Seguro Social. Esta crisis no es exclusiva de Panamá; Europa y los Estados Unidos han pasado o están pasando por discusiones similares.

Los principales problemas se hallan en los fondos de pensiones en gran parte debido a la disminución de personas que aportan a las cajas de pensiones y cuidados médicos y al incremento de los gastos en pensiones, esto en gran parte debido a factores demográficos con los niveles de natalidad y mortalidad más bajos en la historia de la humanidad y tasas altas de desempleo.

Cada vez hay menos gente joven y en edad laboral activa que no encuentra trabajo para aportar a los sistemas de seguridad social que a su vez debe sostener a una masa cada vez más creciente de ancianos que viven más y por consiguiente exigen más fondos del sistema. Ante tal panorama se han presentado dos opciones El cambio del sistema público solidario dependiente de los avatares de la demografía y la empleomanía a un sistema tal vez privado de cuentas individuales en el cual cada individuo es responsable por su retiro aportando y vigilando que este dinero se multiplique para poder beneficiarse de estos fondos al decidir retirarse como es el caso chileno o mantener el sistema solidario pero incrementando los aportes de los trabajadores y recortando beneficios para mantener solvente el sistema y por lo menos garantizar las jubilaciones.

Al parecer el gobierno ha querido vender la segunda opción y esto crea fricciones, pues a la mayoría de los trabajadores no le gustaría jubilarse en una edad muy avanzada por muchos motivos, cabe la duda de si es en verdad esta la única opción para salvar la situación financiera de la institución. Por lo que se pudo percibir durante las consultas en la comisión de trabajo, no lo es. Hay opciones que no se están tomando en consideración. Los sindicalistas han planteado cobrar las morosidades y castigar la evasión. Se mencionaron dos opciones muy razonables y que ya han mostrado ser efectivas, una presentada por una bibliotecóloga y otra por un economista. La primera sugiere el cargar con un gravamen especial cobrado por la CSS a distintos productos y actividades económicas de gran consumo y muchas de estas dañinas para la salud. Se podrían gravar todos los vicios incluyendo alcohol, tabaco, casas de cita y moteles, También se podrían gravar los combustibles de toda clase no sólo los de automóviles sino también los que usan aviones y barcos que atraviesan el país. Además recomienda un gravamen por tonelada a las embarcaciones que cruzan el Canal (así el Canal aportaría efectivamente de manera positiva a la economía de los panameños que no notan beneficios de su reversión) este es solo una de las tantas fuentes de las que se pueden recabar fondos para la seguridad social sin necesidad de aumentar la edad de jubilación ni los aportes. El economista hizo un aporte importante y es hacer que los fondos de la seguridad social fuesen invertidos en actividades productivas que generan mucho empleo. Esta lógica no es nueva, ya hace más de medio siglo atrás en Israel había un sistema de seguridad social que manejaba el sindicato más grande de dicho país, el Histadrut, el cual es un conglomerado de gremios que incluye a profesionales y obreros de distintos ramos el cual desde sus inicios había visto que para tener más fondos necesitaban más cotizantes, por lo cual se necesitaba crear empleos, por lo cual el sindicato se dedicó a crear dichos empleos invirtiendo los fondos del sistema de seguridad social en empresas rentables y que creaban mucho empleo, fue así que en Israel donde había una industrialización mínima sino nula antes de la fundación del Estado, el sindicato fue uno de los mayores impulsores de la industrialización al invertir en la creación de industrias y empresas de diversa índole, estas incluían la principal línea de transporte público que operaba de forma cooperativa, la principal línea aérea de dicho país El-Al, y fueron tan visionarios que vieron que necesitaban una naviera para transportar las exportaciones de sus industrias naciendo la naviera ZIM, además se fundó un banco que hacía préstamos y apoyaba la creación de nuevas empresas en su mayoría cooperativas. Fue así que con el paso de los años el Histadrut se había convertido en el mayor empleador privado del país, lo cual creaba una contradicción interna, pues es a la vez y en principio el principal sindicato del país.

Si hay alternativas viables y beneficiosas para la economía del país y que este bienestar económico ayude a redistribuir la riqueza al convertirse la Caja de Seguro Social en un componente importante en el desarrollo económico al crear industrias que generen empleo bien remunerado dentro del país y que estas empresas nacionales puedan para su mayor rendimiento beneficiarse de los tratados de libre comercio al poder vender sus productos en el exterior, además si se crea un banco este podría otorgar créditos a personas, en especial obreros, agrónomos y profesionales emprendedores que quieran introducir actividades económicas nuevas e innovadoras. Es mi esperanza que el gobierno pueda tomar nota de las opciones que se le está ofreciendo y no cerrarse a un modelo único.

El autor es estudiante de arquitectura

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