La Ciudad Espléndida

Observaciones urbanas para una sociedad más humana

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2021 – ¿Año de la Integración Hispanoamericana?

Por Carlos Antonio Solís Tejada

A cuatro años de celebrar el bicentenario de nuestra secesión del Imperio Español en 1821, vale la pena reflexionar un poco sobre los hechos que inesperadamente sumó al istmo al desmembramiento de la Hispanidad hace casi 200 años y las consecuencias que dicho hecho ha tenido a partir de ese tumultuoso siglo XIX. Una reflexión necesaria de cara la vulnerabilidad que padecemos por dicha desunión ante potencias hegemónicas como como los EE.UU. y potencias emergentes como China.

Como recordarán, la invasión napoleónica a la Península Ibérica en 1808 trajo confusión e inestabilidad política en el Imperio Español, fue así como muchos ayuntamientos tanto en la España peninsular como en la España de ultramar deciden formar juntas autónomas que pretendían primero defender la legitimidad del rey Fernando VII, ante la usurpación francesa. Sin embargo, algunas juntas en América dominadas por sus elites criollas locales deciden radicalizarse formando movimientos independentistas bajo la influencia y apoyo de los británicos interesados en pagarle con la misma moneda el apoyo español a la independencia de las trece colonias británicas norteamericanas que luego formarían los EE. UU. y explotar los beneficios de comerciar con élites económicas más parroquianas y con menor acceso a los recursos y capital del resto de los dominios hispánicos para hacerle frente a sus industrias. Lejos de ser una guerra de españoles contra hispanoamericanos, fue una guerra fratricida de español contra español, una guerra civil protagonizada por monarquistas contra revolucionarios, cuyos miembros podían haber nacido tanto en América como en la península.

Sin embargo, contrario a lo que escuchamos en las escuelas, el Istmo de Panamá no se independiza por algún sentimiento patriótico reprimido, más bien por un cambio de circunstancias que llamó a buscar una solución rápida y práctica. Verán, por un periodo de trece años, entre 1808 a 1821, desde el comienzo hasta casi el final de las guerras de independencia, el Istmo se mantuvo como territorio sólida y convenientemente monarquista repeliendo invasiones independentistas a la Ciudad de Portobelo (y el incendio de Taboga), aportando dinero y tropas istmeñas a la causa del Rey y siendo base de operaciones de las tropas monarquistas que combatieron a los rebeldes en Sudamérica (dirigidas algunas por panameños como José de Fábrega y José Remón ) y habiendo recién electo a Blas Arosemena (tío de Justo Arosemena) como diputado por Panamá ante las cortes (parlamento) en Madrid. El giro repentino que se dio en noviembre de 1821 solo se explica cuando se entiende el contexto en el que ocurre. Para noviembre de 1821 las dirigencias realistas inesperadamente se voltean en el Virreinato de Nueva España (México) y la Capitanía General de Guatemala (Centro América) – reaccionando a los cambios políticos en España- y son derrotados en los Virreinatos y Capitanías sudamericanas sin esperanzas de contar con refuerzos desde Cuba, Puerto Rico o España después del alzamiento del General de Riego en la península.

Ante el escenario real de una invasión desde Cartagena después de la declaración de independencia de Los Santos y otros pueblos interioranos, y ante la indefensión de Portobelo y Ciudad de Panamá después de la partida del Gobernador Murgeón, con el grueso de las tropas que defendían el istmo partiendo a combatir a los colombianos y chilenos que invadieron y derrotaron al bastión realista del Perú, fue que la élite capitalina, representada por su cabildo, debió creer conveniente mejor prevenir que lamentar cambiándose al bando independentista, evitándose así sobre ellos la venganza del “Libertador” Simón Bolívar y sus tropas. Fue así como sin planificación previa, el istmo, se reintegra, muy a pesar suyo a la Nueva Granada (Colombia), ahora convertida en una república bananera que como el resto de repúblicas bananeras latinoamericanas no tenía rumbo claro y cuyas élites después de fragmentar mezquinamente la unidad del continente, pasaran a matarse arrastrando al resto en constantes guerras civiles y golpes de estado que en ocasiones fragmentaban la nueva república en mini-repúblicas. Para rematar a diferencia de cuando se era parte del Virreinato del Perú donde la comunicación marítima con Callao y Lima era más expedita, comunicarse con Bogotá a pesar de parecer más cercana estaba limitada por selvas y montañas, lo cual dificultaba la administración del istmo, y más tarde abonaría en la mente de muchos istmeños, también por razones prácticas, a la justificación de la separación de Panamá de Colombia en 1903.

Mantenerse unidos al Imperio Español no era factible sencillamente porque las guerras de independencia y los consiguientes alzamientos en España sacaron a relucir las grandes debilidades del gobierno imperial español. El imperio sencillamente estaba pegado con saliva, lo único que mantenía unidos a todos los hispanos desde las Filipinas hasta la Península Ibérica era su lealtad y su identificación como españoles, sin importar el origen étnico, ni la posición socioeconómica, ni el lugar de nacimiento. Una vez destruida dicha identificación y lealtad, el descalabro era inevitable porque no es fácil retener un territorio tan extenso sin contar con la ventaja tecnológica y estratégica, además de las alianzas internas y lealtades que le facilitaron la conquista e hispanización de América a la Corona de Castilla. Tanta era su debilidad que aun cuando los dominicanos se volvieran a reincorporar al imperio tiempo después de librarse de los haitianos, España no pudo retener Santo Domingo ante las resurgentes fuerzas separatistas dominicanas. Imagínense las posibilidades reales del gobierno imperial en Panamá ente las tropas colombianas, mexicanas o chilenas, o una revuelta interna. No había vuelta atrás.

Para rematar la Guerra de 1898 con los EE.UU. volvería a reiterar la debilidad institucional y militar de España que siguió empeorando después de 1821, perdiendo Cuba, Puerto Rico, Guam, las Marianas y Filipinas y reteniendo solo sus pequeñas posesiones africanas en Canarias, Río Muni y Fernando Poo. España no volvería a florecer sino hasta después de desangrarse en la Guerra Civil de 1936-1939 y someterse a una dictadura que sentó las bases para la estabilidad y consiguiente prosperidad y desarrollo de dicho país además de asentar las bases materiales sobre la que gestó, sin querer, la maduración democrática del pueblo español. Una democracia aun frágil ante el cáncer separatista que se fue gestando desde el siglo XIX en la península y hace metástasis ahora con la democracia.

Cualquier sueño reunificador de la hispanidad pareciera mera quimera si se considera no solo la fragilidad de España, sino el hecho de la consolidación de las nuevas identidades nacionales en la América Hispana. Dichas identidades fueron forjándose después de padecer, post-independencia, de cruentas luchas armadas entre estados hispanoamericanos, guerras civiles e invasiones británicas y estadounidenses que desangraron y destruyeron las economías de los países de la región. A eso se suma, el caudillismo nacionalista y la posterior consolidación y fortalecimiento de los estados nacionales de fines del siglo XIX y principios del XX, desembocando en la imperfecta democratización de finales del siglo XX y el desarrollo económico que ha generado una creciente clase media en el siglo XXI que está demandando crecientemente el fin del clientelismo político, el fin de la corrupción política y esperemos que eventualmente exija el mejoramiento de la educación y la elevación de su nivel cultural.

Sin embargo, el posicionamiento de China como potencia global (gracias a un aparato político y propagandístico muy efectivo y la ambición expansionista de sus empresas, más que por su fortaleza militar), y el surgimiento de nuevas pretensiones de hegemonía o influencia regionales como la de Brasil, India, Rusia, Irán, Sudáfrica y Arabia Saudita ante el creciente aislacionismo estadounidense y una Unión Europea en crisis, quizás demande una respuesta mucho más unificada y coordinada entre los países hispanoamericanos con Panamá como centro. Dicha coordinación hoy día es mucho más fácil que en el siglo XIX o XX gracias a los avances tecnológicos y de infraestructura logística y de transporte que han servido a la consolidación y fortalecimiento de sus estados, faltaría entonces extender dichos avances a las comunicaciones trans-fronterizas mediante autopistas, túneles y en especial ferrocarriles y una mayor disponibilidad de vuelos regionales baratos además de la eliminación de las fronteras para las comunicaciones telefónicas.

Esto debería ir aunado a menores restricciones a la libre circulación de personas y mercancías en la región lo cual se facilita por compartir una lengua y herencia cultural común, con expresiones religiosas (católicas y evangélicas) y antirreligiosas (ateas y agnósticas) muy similares, que posibilita una rápida asimilación de los emigrantes de la región. Un mayor movimiento humano a nivel regional podría inevitablemente crear nexos familiares y sentimentales mucho más densos tal y como ocurrió dentro de nuestros países durante el siglo XIX y XX. Las diásporas venezolanas, colombianas, peruanas, dominicanas, nicaragüenses, ecuatorianas, argentinas, guatemaltecas, puertorriqueñas, cubanas y salvadoreñas en los EE.UU y en el resto de América Latina han ciertamente forzado a los demás países hispanos a comenzar a conocerse y reconocerse.

Estados Unidos sin quererlo, se está convirtiendo en el hogar de un nuevo grupo hispanoamericano tan grande o más que el de países como Colombia o Venezuela. Además, ciudades como Miami o Los Ángeles están sirviendo como medios en donde se están reencontrando las diferentes identidades latinoamericanas partiendo de aquello que comparten en común, su cultura hispánica (además de demostrar que la tendencia al caos no es una patología genética o cultural). Su creciente poder económico y mediático está creando una nueva identidad fusionada o “neutra” que se está transmitiendo por sus medios televisivos, la música y el entretenimiento y compite fuertemente por la hegemonía con México, Colombia, Cuba y Argentina como generadores de cultura popular y entretenimiento en la región. Súmese a esto el carácter transnacional de algunos conglomerados empresariales hispanoamericanos como el Grupo Carso (Claro, etc.), Polar, Cemex, Bacardí, Bimbo, Grupo Poma, Copa, Taca, Bavaria etc. además de las empresas españolas como Telefónica, FCC, Sacyr, Repsol, Iberdrola etc., y podrá notarse la creciente confluencia de intereses entre las élites económicas y el capital del mundo hispano (las cuales previamente tendían a rivalizar y protegerse una de la otra) gracias al cambio de actitud que trajo consigo la globalización y el neoliberalismo.

Panamá como centro financiero regional y como nodo logístico de transporte multi-modal puede bien sacar partido de su situación y posicionarse como una especie de Bruselas para América Latina, como sede neutra de cualquier entidad regional que reúna a las élites políticas, económicas, culturales y académicas del mundo hispano de la que emane las directrices que guiarán las políticas económicas, sociales y diplomáticas de la región. Quizás para ello deba buscar la manera de lograr una conexión terrestre directa con Colombia que complete la vía Interamericana y de paso a una red ferroviaria que conecte el continente entero además de incentivar más vuelos regionales de bajo coste.  Como se puede observar, la integración económica y popular está en estado embrionario y solo requiere de una verdadera voluntad de integración política para alumbrar, tras una dolorosa gestación y parto, una Unión Hispánica.

Bajo una Unión Hispánica será posible defender nuestros intereses y posicionarnos ante un posible escenario global multipolar, en especial ante las presiones económicas de la República Popular China, la Unión Europea y los EE. UU. ¿Podrá la diplomacia panameña liderar de dicho proceso si se fortalece su capacidad y se le empodera? ¿Tendrá la élite política y económica del país la visión para llevar este proceso adelante cabildeando en toda la región, en España y ante la comunidad hispana de los EE.UU.? Dios quiera y sea así…

Apuntes novembrinos: El Estado del Istmo Centroamericano

Por Carlos Antonio Solís Tejada

Es noviembre y como todos los años celebramos las fiestas patrias, una ocasión propicia para reflexionar, entre fanfarrias, desfiles y discursos nacionalistas, sobre aquella tan cacareada ´falta de rumbo´, un norte, un plan y hasta de un “estadista” (entiéndase un caudillo iluminado cuasi-mesiánico que vislumbre y dirija los destinos del país), comentario suelto que suele escucharse cada cierto tiempo, especialmente por personajes con cierta pretensión de intelectuales profundos (muy probablemente encarnado por algún izquierdoso, además muy probablemente con algunos traguitos de por medio) en cualquier fiesta familiar, entre amigos o quizás también de la boca de algún locutor de radio o presentador de televisión.

Para serles honestos, si nos fiamos de la hechos históricos, creo que muy pocas repúblicas hispanoamericanas pueden presumir de tener un norte claro, pues así nacieron, sin rumbo claro, en medio de la confusión política que trajo la invasión napoleónica a España en 1808 pasando las élites criollas de formar juntas autónomas que defendían la legitimidad del Fernando VII, ante la usurpación francesa, tal y como se habían dado en la península, para luego radicalizarse algunas de ellas formando movimientos independentistas. Panamá no era la excepción, si consideramos que, por un periodo de trece años, entre 1808 a 1821, se mantuvo como territorio realista repeliendo invasiones independentistas a la Ciudad de Portobelo (y el incendio de Taboga), aportando dinero y tropas panameñas a la causa realista y siendo base de operaciones de las tropas realistas que combatieron a los rebeldes en Sudamérica (dirigidas algunas por panameños como José de Fábrega y José Remón ), por lo cual resulta extraño el giro repentino que se dio en noviembre de 1821. ¿Será que no fue hasta que la causa realista comenzara a ser derrotada militarmente en México, Centro y Sudamérica y ante la amenaza real de una invasión desde Cartagena, que la elite capitalina, representada por su cabildo, estimara conveniente mejor prevenir que lamentar cambiándose al bando independentista, evitándose sobre ellos su venganza? De llegar a ser cierto, quedaría claro que desde el principio los habitantes del istmo, sin planificación previa, sin norte, se reintegraron a la Nueva Granada, una república bananera que como el resto de repúblicas bananeras, no tenía rumbo claro y cuyas élites criollas después de fragmentar mezquinamente la unidad del continente, pasaran a matarse arrastrando al resto en constantes guerras civiles y golpes de estado que en ocasiones fragmentaban la nueva república en mini-repúblicas que animaron más adelante la separación de Panamá en 1903.

Sin embargo, ¿No será más bien que el istmo de Panamá ha tenido un destino que ha sido determinado, no por expresa voluntad de sus habitantes, sino por voluntad de Dios mediante su particular posición geográfica? ¿Tendrá el istmo de Panamá una vocación marcada por el hecho de ser desde siempre un cruce de personas, ideas y mercancías del mundo entero? Sobre la vocación geográfica, este es un hecho incontrovertible reconocido por propios y extraños en distintas épocas desde la Conquista hasta nuestros días y ciertamente este es un dato que trasciende nuestra realidad inmediata, pero quizás no hace particular al istmo de Panamá si se piensa en el Bósforo, Suez o la Ruta de la Seda.

¿Será que el destino transitista, o transitismo, -como lo acuñó Castillero-Calvo, se ha convertido sin quererlo en la base sólida sobre la cual se ha ido construyendo la identidad de los istmeños no importa si se es capitalino o interiorano? El camino de Cruces, el Ferrocarril de Panamá, la repentina y escasamente planificada separación de Panamá de Colombia para facilitar la construcción del Canal de Panamá por parte de los Estados Unidos, la plena recuperación del control sobre la ruta transístmica por parte de los istmeños y los ingentes esfuerzos de la élite capitalina en desarrollarla a través del conglomerado logístico multimodal marítimo, terrestre y aéreo y el Centro Financiero Internacional parecieran confirmar esa larga historia marcada por ese destino transitista. Pero, eso solo sería cierto desde un punto de vista centralista de la historia panameña, donde los hechos que importan son solo aquellos acaecidos en la ciudad de Panamá y la ruta transístmica con alguno que otro hecho tangencial en el interior o en el Darién. Hace falta entonces rescatar a profundidad y popularizar la historia económica social y cultural del interior y el Darién además de como encaja esta historia en el contexto regional para tener una visión completa de lo que ha sido y puede ser Panamá.

Por tanto, si queremos explotar todo el potencial del istmo es menester trascender el mero transitismo con metas más ambiciosas que hagan de Panamá el punto de partida de una Patria más grande. Pensemos como sociedad en grande con nuevas metas que vayan más allá del Canal de Panamá y las Áreas Revertidas comenzando por la conquista de la mente y el espíritu de los panameños poniendo fin al atraso educativo y la decadencia cultural y espiritual que nos ha caracterizado desde siempre. Este es un tema que ha sido siempre un rompecabezas para las mentes más preclaras que han nacido en Panamá y que por ahora no tiene visos de resolverse en el futuro inmediato si no se está dispuesto a incomodar a todos los actores involucrados, comenzando por las familias como primera escuela; una institución devaluada y vulnerada de distintas formas por el machismo y el estado de relativa barbarie y de pobreza moral de muchos istmeños . Sin la consolidación de la familia panameña, cualquier esfuerzo de reforma académica y del magisterio caerá en saco roto.

Con una sociedad elevada espiritual e intelectualmente, paso seguido, se hace necesaria la conquista e integración del Interior, el Darién y las zonas indígenas. El problema del agro que padecen quizás no sea tal si se piensa que en realidad el sector agropecuario debe enfocarse hacia la exportación y el procesamiento de sus productos más que en el abastecimiento del mercado local o la agricultura, ganadería y pesca de subsistencia. Los avances técnicos agropecuarios desplazan gente y esa gente hoy por hoy es la peor paga entre todos los sectores económicos del país razón por la cual seguirán migrando a las urbes. Invertir en el agro pensando que volverá a ser el gran empleador del interior y las comarcas indígenas es meter plata en un barril sin fondo. A esa masa campesina interiorana e indígena hay que reeducarla y reentrenarla para ganarse la vida en el sector industrial y de servicios a la par de incentivar el establecimiento de industrias básicas en el interior del país y de ser posible en las comarcas también. El Instituto Técnico Superior Especializado próximo a funcionar es un paso necesario en esa dirección.

El sector industrial paga mejores ingresos lo cual atrae otros servicios atrayendo a la gente de vuelta a las provincias y comarcas e impulsando el comercio y la construcción. Esto impulsará la urbanización del interior y las comarcas y dará mayor competitividad a sus ciudades. Para ello, su plena conectividad con el conglomerado logístico del canal y los servicios del Centro Financiero a través de una red de transporte moderno, incluyendo un ferrocarril y autopista desde Costa Rica hasta Colombia es clave.

Seguidamente debemos atacar el problema institucional radicado en la esquizofrenia social marcada por estar los panameños entre el deber ser un gobierno democrático centralista y lo que la mentalidad hispanoamericana y panameña en realidad demanda, un estado liderado por un soberano sabio con gobiernos locales fuertes y autónomos y justicias locales independientes que resuelvan directamente los problemas del pueblo. Si no se resuelve esta dicotomía constitucionalmente, con municipios fuertes y autónomos unidos por un gobierno central encargado de los temas macro, la sensación de falta de rumbo seguirá persistiendo, en la forma de caudillos políticos con disfraz republicano.

Una vez lograda dichas metas culturales e institucionales, debemos apuntar hacia la integración económica y política con Costa Rica conducente a una unificación en un solo estado. Panamá y Costa Rica, son los países más desarrollados de América Central y quizás los más compatibles. Su complementariedad se basaría en el aporte tico de sus avances institucionales, educativos, culturales, industriales y turísticos y el aporte panameño de su know-how financiero, logístico y constructivo. Dicha integración sería incompleta sin la consiguiente integración política y económica de Nicaragua, que ya aporta parte de su mano de obra excedente a Costa Rica y Panamá. Para ello habría que invertir en la construcción del Canal de Nicaragua, sus terminales portuarias y en base a ello acelerar su desarrollo humano y el de la zona norte de Costa Rica. Con la integración de Panamá, Costa Rica y Nicaragua en un solo estado se sientan las bases de una potencia regional impulsada por dos canales y nodos logísticos, bajo la misma administración complementándose y no compitiendo entre sí.

El futuro estado istmeño contaría además no solo con una red de puertos y ferrocarriles en el atlántico y pacífico con Bluefields, Limón y Colón complementándose entre sí sino con un recurso humano talentoso, trabajador y abundante conformado por más de 16 millones de personas exportando productos istmeños de valor agregado y reexportando de otras partes del mundo convirtiéndose así en uno de los emporios logísticos, industriales, financieros y comerciales más grandes de Occidente. De llegar a concretarse este nuevo estado, el mismo podría paulatina y progresivamente integrar al resto de América Central al nuevo estado istmeño desarrollando y conectando por ferrocarril al resto del istmo centroamericano convirtiéndose así en una potencia económica hispanoamericana mediana similar a Colombia o Perú. Si bien estas ideas sencillas suenan muy ambiciosas, para eso son las visiones de estado, piense que hace más de un siglo nadie se imaginó que lugares tan marginales como Panamá y Costa Rica llegasen a estar entre los países más competitivos de América Hispana. Diseminemos estas ideas y no temamos pensar en grande, la alternativa es el atraso y la pobreza sempiterna bajo repúblicas bananeras.

 

La destrucción de los abuelitos modernos

por Carlos Antonio Solís Tejada

Para la mayoría de los capitalinos, o por lo menos las generaciones nacidas antes de la década de 1990, la Ciudad de Panamá que conocemos es una ciudad relativamente nueva. Tanto es así que aun contamos entre nosotros con personas que fueron testigos conscientes de cada etapa de la inexorable expansión lineal hacia el este que tuvo nuestra ciudad a partir de 1917 con la creación del Barrio de La Exposición y luego de Bella Vista en 1924. Dicha expansión sin lugar a duda creó un nuevo paisaje urbano que reflejó de manera dinámica los estilos más en boga durante la primera mitad del siglo XX e indudablemente constituyó una ciudad relativamente joven y por tanto efímera o impermanente.

Muchos son conscientes de los vistosos estilos ‘Neo-clásico’ y en especial del ´Neo-colonial´ o “Bellavistino”, de muchas residencias del casco urbano de la ciudad. Estas últimas son muy admiradas y amadas hasta el día de hoy por propios y extraños ya que reflejan el espíritu barroco y ecléctico del panameño, constituyendo además todo un símbolo aspiracional. Si no me creen, basta observar la extensa progenie ‘pobre´ del bellavistino, el ´feo-clásico´ que aparece en todos los suburbios capitalinos, con sus falsas columnas salomónicas, sus falsos capiteles corintios, sus colores pasteles o chillones y sus techos de tejalit.

Sin embargo, existe muy poca conciencia de la existencia de otros edificios con estilos también ‘de antaño’ que por sus líneas sencillas y su asociación con la pobreza urbana han sido subestimados y hasta devaluados en la mente barroca arribista de muchos capitalinos. Me refiero a los edificios con influencias, ‘Art-Decó’ y ‘Streamline’ de la primera modernidad panameña, en Curundú, Calidonia, Santa Ana y Bella Vista, los abuelitos de todos los edificios modernos de nuestra ciudad capital.

Si bien es cierto que no todo edificio, por el hecho de ser viejo debe ser forzosamente preservado, si se hace necesario conservar una memoria de nuestra cultura material y de su contexto urbano, aunque sea con los ejemplos más emblemáticos de la primera modernidad mediante un minucioso estudio que sustente su declaración como patrimonio arquitectónico de la ciudad de Panamá. Sin embargo, dado el espacio (m2) que ocupan, estas edificaciones emblemáticas son precisamente las que más peligran y son inmisericordemente desaparecidas por sus dueños junto con los edificios ‘bellavistinos’. Ejemplos claros han sido el Teatro Bellavista y las llamadas Rentas. Igual suerte están a punto de correr la Piscina Adán Gordón (administrada por Pandeportes) y el Edificio Arraiján (administrada por el Banco Hipotecario) ambos en el corregimiento de Calidonia.

Al igual que la Casa Wilcox, dichas edificaciones son la representación material de una época. Tanto la Piscina Adán Gordón como el Edificio Arraiján, dan fe de los primeros esfuerzos del joven estado panameño en proporcionar salud corporal mediante el deporte además de vivienda digna al panameño de ingresos modestos. La demolición de la emblemática plataforma de clavados y de la característica fachada ‘streamline´ de la Casa Club debería constituir un crimen contra el patrimonio arquitectónico, aun cuando las instalaciones de la piscina no hayan sido declaradas como tal. En este sentido Pandeportes y los colegas de Tapia y Watson, deberían reformular el proyecto ya licitado considerando que dicha piscina, junto con el Estadio Juan Demóstenes Arosemena, constituye uno de los únicos vestigios en pie de los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en Panamá en el año de 1938 además de formar parte del escaso patrimonio moderno del país. Por otra parte, está de más decir que es un conjunto arquitectónico con enorme significado en la historia de la natación y el deporte en Panamá y demolerlo sería colaborar en la destrucción del patrimonio deportivo, cultural, arquitectónico y urbanístico de nuestra ciudad.

En el caso del edificio Arraiján (1944), este representó un avance en las políticas de vivienda accesible ofreciendo apartamentos chicos con baño propio, lo cual le distinguía de los caserones de inquilinato de madera con baño único que ofrecía el sector privado. Si bien es comprensible que el innegable estado descuidado y ruinoso de estos proyectos de vivienda los hacen candidatos a ser condenados y derribados, al igual que la Casa Wilcox, estos edificios podrían ser salvables con las técnicas adecuadas para ser puestas en valor para nuevos usos, por ejemplo, como vivienda de alquiler para estudiantes o jóvenes trabajadores solteros.

Es menester que tanto los capitalinos como sus autoridades (MUPA, MIVIOT y PANDEPORTES) comprendan la importancia de preservar en lo posible los aspectos positivos y rescatables de la imagen urbana que ha caracterizado la ciudad de Panamá en diferentes épocas, incluidas las más recientes, de lo contrario se pierde un elemento importante para el fomento del sentido de identidad local entre sus ciudadanos, asociado con la conciencia de formar parte de una historia urbana ininterrumpida que se extiende por décadas y siglos. Este es el mayor atractivo de ciudades como Londres, México o Buenos Aires y constituyen la base visible del potencial turístico de la cultura local. Por tanto, no se trata de ser nostálgicos, más bien de ser conscientes de la trascendencia de nuestras decisiones, dado que al permitir la desaparición física de estos últimos abuelitos, los capitalinos estamos privando a futuras generaciones, propias y extrañas, de una comprensión y apreciación integral de la historia y cultura de nuestra ciudad. Aprovechemos las festividades del V centenario de la fundación de la Ciudad de Panamá para crear consciencia y salvar nuestro patrimonio moderno a través de la conservación de estos abuelitos modernos.

El autor es arquitecto y urbanista

#NOALAREELECCIÓN2019…¿Alternativa real o un unicornio azul?

Meditando sobre las candidaturas independientes, he estado concluyendo que son en realidad una distracción para el electorado inconforme. Ello se debe a la connotación que el concepto independiente, tiene dentro de nuestro sistema electoral y en el imaginario público: el de ser forzosamente candidatos sin partido o movimiento político que lo respalde o del cual dependa.

 La trampa del “Independiente”

En realidad la independencia política se basa no tanto en la filiación partidista sino en la independencia de grupos hegemónicos de poder o influencia en el país, los cuales pueden estar detrás incluso de los susodichos candidatos «independientes». Por tanto, lo ideal sería que representaran grupos alternativos con visiones alternativas o «independientes» de las dominantes. Esta aclaración del concepto «independiente» es importante porque tal cual se entiende, resulta en una trampa para el electorado inconforme ya que el político «independiente “electo  resulta ser siempre una especie de golondrina o llanero solitario, sin verdadero efecto político.

La genialidad detrás de la trampa del «independiente» es que sirve al sistema como desahogo y distracción para una minoría de inconformes con el statu-quo, como una manifestación de su enojo para que se sienta representado, pero en verdad no podrá hacer mucho dentro del sistema tal y como está, ya que no cuenta con las alianzas y apoyos necesarios para llevar adelante cualquier cambio político de relevancia.
La ilustración  más clara en Panamá la tenemos en la diputada por el Circuito 8-8  Ana Matilde Gómez. Ella ha resultado ser una buena vocera de las quejas de muchos grupos inconformes, pero ello no se ha traducido en una gestión legislativa conducente a un cambio radical de las cosas. El posible ascenso a la presidencia de la república de un independiente como Gómez no logrará nada si no tiene a los demás órganos del estado en sintonía. Lo mismo vale para un representante de corregimiento o un diputado independiente; sin alianzas dentro del Consejo Municipal o la Asamblea Nacional, este político será solo una fuente de frustración para quienes lo escogieron.

La Trampa de los Números y Activistas

Otro factor que merma la independencia es el condicionar las candidaturas e inscripción de partidos a un número mínimo, esta es la mayor trampa que hayan podido poner los grupos de poder que dominan la política criolla. Para lograr los altos números de inscritos  requeridos supone, la debilitación ideológica de los partidos y candidatos al forzarlos a prácticamente complacer a todos y a nadie. Esto se debe por una serie de factores entre ellos los llamados “activistas”, personajes “populares” o “conocidos” en sus barrios sin mucha preparación formal, “políticos profesionales” cuya única meta en la vida es ser premiados con un puesto en el gobierno o con una «botella» en caso de no ser pagados durante la campaña.

Estos «activistas» son una parte importante del problema de corrupción, clientelismo e ineficiencia del que adolece el estado tanto a nivel nacional como a nivel de corregimientos y distritos ya que se trata en su mayoría de personas que, en el mejor de los casos, son sinceras y leales pero sin mayor formación académica o experiencia profesional y, en el peor de los casos, personas sin escrúpulos, con algo de formación académica y que se venden al mejor postor. Por tanto, como se mencionó con anterioridad, el reclutar activistas y «sumar gente» supone también sumar visiones muy distintas que pueden comprometer los principios con los cuales se están lanzando los candidatos y partidos llegando incluso a tener que pactar y negociar de todo incluso puestos de trabajo y omitir incidir en ciertos temas, por ejemplo el caos urbano.

La Trampa Económica del Proselitismo

La misma actividad proselitista y el esfuerzo de recolección de firmas requieren también el pago de viáticos a los activistas y el pago del material promocional (físico y electrónico) lo que supone un esfuerzo de financiación grandísimo, y he aquí es donde entran los grupos de interés, en especial los hegemónicos con quienes estamos luchando en cada barrio. Ellos le pasan dinero a todos los partidos y candidatos y los comprometen con su agenda, y sin duda lo mismo pasará con los «independientes», de lo contrario estos deberán incurrir, a riesgo propio, en compromisos crediticios que pueden dejarlos endeudados por años con la esperanza de poder ganar sin ninguna clase de garantía. La reducción del tiempo de campaña para reducir costos es un cuento de camino; ya la campaña comenzó en los medios digitales y estos no son gratuitos; los «web masters» y «media managers» no cuestan dos reales.

¿Un Partido Nuevo?

Entonces ¿Qué hacer?, en verdad para que las candidaturas verdaderamente independientes funcionen, se necesita conseguir un unicornio azul. El candidato independiente requiere, bajo el sistema actual, del apoyo de toda una coalición de candidatos independientes, con una visión que gire en torno a una serie de principios comunes, no negociables. Dicha coalición deberá contar además con un fondo común (war chest) con el cual operar y un grupo de verdaderos voluntarios que los respalden. Además los candidatos deben apoyarse los unos a los otros pidiendo el voto para su compañero.

En la práctica este esfuerzo supone formar una especie de partido político, por lo cual quizás se ahorre más esfuerzo y dinero formando un partido político que saque candidatos más que logrando las firmas para cada candidato, lo cual resulta más onerosos y poco efectivo. Otra opción sería afiliarse a alguno de los 5 partidos en formación; Partido Alternativa Independiente Social (PAIS), Unión Nacional Independiente (UNI), Iniciativa Ciudadana (IC), Creemos o el Frente Amplio por la Democracia (FAD).

Unirse a los partidos en formación da la oportunidad de influenciar grandemente en su plataforma política, la cual puede tener un componente de combate a la corrupción, defensa de la vida y valores judeocristianos y de  lucha contra el Caos Urbano. Lo malo es que no se sabe a ciencia cierta si van estar los líderes, sus activistas y financistas en la misma página con todo ello. Sin embargo, por otra parte el voto en plancha para diputados en 2019 somete a los diputados a la línea de la cúpula del partido la cual es susceptible a ser comprada por cualquier inversionista político. Con esto se cierra la posibilidad de que algún político dentro de los partidos tenga ideas «independientes» de los grupos de interés que controlan económicamente los partidos políticos. Por eso sería importante tener pleno conocimiento de quienes financian los partidos antes y durante la campaña y sus nexos nacionales e internacionales. En este punto, la prensa independiente tiene un rol importantísimo que cumplir, pero…hasta dicha prensa es susceptible a ser manipulada y comprada, después de todo en un país pequeño pelearse con los poderes hegemónicos puede resultar en un cerco profesional, laboral y judicial, lo mismo aplica para los funcionarios públicos, activistas y políticos.

Quizás este sea un comentario algo polémico y derrotista pero no puedo evitar expresarlo…¿Estamos fregados? ¿Qué opina?

¿Defensa de la Profesión o Proteccionismo Absurdo?

El Escándalo

Hace poco la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) organizó un evento titulado “Flexibilidad o restricción migratoria laboral. ¿Qué necesitamos?”, dada en el Hotel Sheraton de la ciudad de Panamá.  Durante esa misma semana, la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) y la Federación de Asociaciones Profesionales de Panamá (FEDAP), denunciaron a un español ejerciendo de manera ilegal la Ingeniería Civil como consultor del Ministerio de Obras Públicas (y anteriormente de la Autoridad del Canal de Panamá) para el 4to puente sobre el Canal de Panamá, un profesional a quien por cierto muchos reconocen su capacidad y conocimientos en la materia y que cobraba una suma bastante elevada por sus servicios; suma que ha sido, con justa razón, la envidia de muchos profesionales locales. Si se analiza desde el punto de vista económico, con el mismo dinero se pudo haber remunerado bien varios profesionales jóvenes locales con maestrías o doctorados en esa área.

Como era de esperarse ambos hechos causaron cierto revuelo en las redes sociales de la SPIA, en especial porque en dicho evento el temario incluía items tan sensibles para el gremio tales como nuestra sacrosanta Ley 15 de 26 enero de 1959, la cual prácticamente limita el ejercicio de las ingenierías, la arquitectura entre otras profesiones (salvo ciertas y limitadas excepciones) al ciudadano panameño con una licenciatura en la profesión protegida. Para más INRI de mis colegas, durante una entrevista un ex-presidente de APEDE, repite el argumento del economista venezolano Ricardo Haussmann de que importar talento ha sido bueno para la economía panameña, declaraciones lamentables por cortoplacistas, al demeritar la opción de educar a la población local ante una situación de déficit de mano de obra calificada y dispuesta para llenar ciertas posiciones.

Escasez de mano de obra: ¿realidad o mala voluntad?

Según un reporte de la firma de recursos humanos internacional Manpower un 36% de empresas establecidas en Panamá reporta dificultades llenando vacantes en diez áreas, entre ellas las ingenierías y posiciones técnicas. Al leerse porque tienen dificultades, se comprende que la situación no se reduce simplemente a las deficiencias de la mano de obra panameña, especialmente en cuanto a formación académica o en habilidades blandas (puntualidad, responsabilidad, etc.), sino en un desacuerdo entre ambas partes sobre el monto de los salarios y beneficios que deben ofrecer los empleadores en consideración de los conocimientos y experiencia de los candidatos. Sin embargo, las deficiencias antes señaladas en parte de la mano de obra local, como también las expectativas poco realistas de algunos aplicantes no son un mito y deben ser también ponderadas y resueltas.

Dicho esto, la APEDE ha sido valiente en cuestionar la legislación vigente y abordar públicamente el debate sobre la necesidad o no de importar recurso humano, lo cual toca una fibra sensible para muchos panameños al tocar los temas migratorio, educativo y laboral. La SPIA y la FEDAP deberían hacer lo propio y no encerrarse en la defensa a ultranza de las profesiones y cuestionar la eficacia de la legislación actual y las razones por las cuales muchas empresas optan por ignorarla impunemente sin caer en juicios moralistas. Se hace necesario contrastar con honestidad la realidad de Panamá tener una economía globalizada de servicios versus el espíritu proteccionista y parroquiano que ha inspirado la legislación que regula las profesiones en el país. Sin embargo, la empresa privada no puede ignorar su deber cívico de ayudar a los futuros técnicos y trabajadores panameños con programas de aprendices y prácticas profesionales con opción de contratación que ayuden a fortalecer y mejorar las habilidades y conocimientos de los trabajadores panameños haciéndolos altamente competitivos y reduciendo la «necesidad» de importar mano de obra extranjera.

¿Está la Ley 15 de 26 de enero de 1959 condenada a la irrelevancia?

En mi opinión leyes proteccionistas como la Ley 15 de 26 de enero de 1959 seguirán haciéndose cada día más irrelevantes para aquellas empresas y profesionales que quieran perfilarse a nivel nacional y global. Es más, a pesar de su discurso, la SPIA por años se ha hecho de la vista gorda ante las acciones de las grandes firmas de la Ingeniería y Arquitectura y entes gubernamentales que contratan personal extranjero; contribuyendo, por omisión, al problema del ejercicio ilegal de las profesiones en Panamá. La prueba de ello es que no se conoce de firma grande alguna que haya sido sancionada ejemplarmente y gracias a ello dada por suspendida esta práctica en Panamá

Por ello, cabe preguntarse porque las reglas se han hecho cada vez más irrelevantes. Una posibilidad es que son tan rígidas que son difíciles de acatar por costosas o por absurdas, otra segunda posibilidad es que no ayudan a los contratantes ponderar el nivel de preparación y experiencia de los profesionales al dar la idoneidad a los profesionales apenas egresan de las universidades. Tampoco existe un sistema de escalafón ni exámenes de barra (como existe en muchos países desarrollados) que ayude a ponderar lo anterior. En Panamá, legalmente un recién graduado tiene la misma posibilidad que un profesional con 30 años de experiencia de competir por la misma clase de trabajos.

En el gremio muchos colegas arguyen lo siguiente basados en el principio de reciprocidad consagrado en la ley: «si tú vas a otro país a ejercer la ingeniería y arquitectura, no te dejan» Y aquí comienza la deshonestidad en el debate tratando de exigir una reciprocidad entre sistemas completamente distintos para obtener una licencia. El problema con ese argumento es que, en la mayoría de países, incluyendo Panamá, ningún nacional o extranjero puede ejercer profesión alguna sin ningún tipo de autorización. Por lo tanto, el argumento se cae solo porque parte de una premisa falsa al suponer que en la mayoría de países la nacionalidad es una barrera que limita el ejercicio de la profesión en beneficio exclusivo de sus ciudadanos, esto es un mito que se destruye simplemente leyendo las normas sobre el ejercicio profesional de extranjeros de diferentes países. La mayoría de países tienen algún requisito de carácter técnico y académico que se tiene que cumplir para obtener ya sea una licencia, matricula o certificado de idoneidad temporal o permanente. He aquí donde parte la deshonestidad en todo este debate sobre la llamada «defensa de la profesión»: los países discriminan por razones técnicas, no por nacionalidad. En otras palabras, un panameño, siempre y cuando cumpla con la legislación migratoria y pase por los requisitos de experiencia y conocimientos certificados que impongan los gremios pueden conseguir trabajar y certificarse idóneos en dichos países. En Panamá, ni aun cumpliendo con la legislación migratoria se abre vía alguna para el ejercicio profesional para los extranjeros.

En Panamá la legislación es absurdamente proteccionista, fue hecha para proteger puestos de trabajo y negocios, no el buen ejercicio y desarrollo de las profesiones. La ley es tan poco técnica y tan nacionalista que ni siquiera considera el caso de quienes estudian aquí. Si se supone que se está confiando en que las universidades están aplicando los filtros necesarios para que solo egresen personas idóneas para ejercer la profesión, entonces debería permitirse a todos los que estudiaron en Panamá dicho beneficio. Si el beneficio de la convalidación es concedido al panameño que estudia fuera y regresa al país ¿Que excusa existe para negárselo a alguien que quiere convalidar y poder trabajar en Panamá bajo ciertas condiciones?

Siendo así, nunca se podrá dar reciprocidad alguna como tanto reclaman los defensores de la profesión, simplemente se está comparando sistemas con criterios muy distintos, unos con criterios técnicos…y el nuestro con criterios nacionalistas y reproductivos, al exigir como criterio de acceso, nacionalizarse o el estar casado con panameño/a o con hijos panameños. Si se quiere que no se siga irrespetando la ley, el camino es una nueva ley que regule las profesiones en Panamá. Una ley que esté a tono con las realidades tanto locales como globales y que sinceramente permita la reciprocidad, homologando términos y condiciones con otros países de la región y del mundo. Una ley que privilegie la capacidad técnica y cognitiva mediante escalafones y grados. Una ley que permita el libre intercambio de ideas con el mundo entero. Una ley que proteja la profesión y no puestos de trabajo. Los puestos de trabajo se defienden demostrando capacidad técnica y profesional y no artificialmente. Si se quiere limitar el acceso de extranjeros al mercado laboral, esto se debe lograr a través de una reforma migratoria que sea sencilla de aplicar y que la mayoría de los actores sociales y económicos quieran respetar. Ciertamente las fronteras no pueden abrirse de par en par, saturando el mercado laboral a tal grado que se degraden las condiciones laborales. En este sentido la empresa privada tiene un deber moral de no dejar atrás a los jóvenes desempleados panameños sin habilidades para integrarse al campo laboral. La empresa privada debe invertir en programas de aprendices que ayuden a los jóvenes a tener un oficio técnico o profesional y la sociedad en general tiene el deber de reasumir la tarea pendiente de hacer las reformas educativas y de política familiar necesarias para formar a más panameños productivos

Seguir insistiendo en el contrasentido de en un sistema proteccionista inaplicable en el contexto de una economía de servicios globalizados como lo es la economía panameña, es venderle una ilusión a los profesionales y trabajadores panameños y abona a su frustración con la clase política y al discurso de xenofobia que destilan algunos grupos pseudo-nacionalistas capitalizado por políticos inescrupulosos, con fines poco conocidos. Dichos grupos y políticos no piensan a largo plazo, con los mejores intereses de desarrollo del país en mente, abogando por el aislacionismo que protege solo sus bolsillos. En su lugar debemos abogar por una política nacional de desarrollo, a largo plazo, que incluya políticas migratorias y laborales que ayuden al desarrollo de todas las regiones del país. Ojalá la clase política asuma el reto legislativo que supondrá llevar a cabo estas reformas, de lo contrario seguiremos bregando con un sistema de cosas hipócrita e insostenible.

Las familias: Últimos reductos de resistencia Anti-Neocolonial en América Latina.

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En el último quinquenio se han redoblado los esfuerzos neo-coloniales,  que buscan imponer el experimento de re-ingeniería social más grande de la historia occidental por la  vía judicial y legislativa en América Latina, sin medir las consecuencias a largo plazo del supuesto progreso social que se desea lograr. Antes de llegar a este punto, primero conquistaron las universidades, luego los medios de comunicación y finalmente los partidos políticos, ONG´s y Think Tanks, para luego condicionar el mundo occidental… ¿Todo el mundo occidental? ¡No! ¡Unos bárbaros retrógradas” irreductibles osó, y aun osa resistirles!

Dicho experimento consiste en la  suplantación sutil pero consistente por parte de los medios de comunicación social de nuestros tradicionales valores judeocristianos, a cambio de un coctel de nuevos valores “buenistas” basados en medias-verdades, sentimentalismos, sin-sentidos y el  hedonismo-individualismo más extremo. El buenismo (y no necesariamente la perspectiva o teoría de género, esa es otra historia) es una nueva ideología amorfa y en constante mutación que busca imponerse desde una supuesta superioridad moral. No busca elevar la condición humana sino más bien llevarla a la esquizofrenia colectiva, suplantando toda noción objetiva del bien y el mal, de lo bello y lo feo, de los supremo y lo banal, de lo mejor y lo peor, de lo real y lo irreal, de lo avanzado y lo primitivo para no ofender a nadie, en nombre de la tolerancia y el respeto…eso sí, solo para quienes comulguen con el nuevo orden de cosas, pero no para quienes no desean vivir en su nuevo realismo mágico

El buenismo acusa a quienes lo resistimos de predicar el odio y la intolerancia como táctica; una táctica de matoneo psicológico y a veces físico que busca acallar la disidencia.  Y curiosamente en América Latina tiene por misioneros/evangelizadores a activistas de “derechos humanos” y políticos “progre” siempre dispuestos, cuales cipayos neo-coloniales. Muchos de ellos suenan como personas resentidas con la tradición judeocristiana y algunos de ellos paradójicamente son críticos de todo lo proveniente de los EE.UU y Europa, excepto esto. El buenismo no tiene escrúpulos y se sirve utilitariamente de quienes se sienten marginados…y si no existen se los inventa, dividiendo a las sociedades y agrupándolas en nuevos colectivos oprimidos/ofendidos.

Para  facilitar la reingeniería social (destruir el patriarcado, la oligarquía, el Opus-Dei y demás enemigos imaginarios), el buenismo busca subvertir el último reducto de resistencia a nivel global a su cóctel ideológico, el ideal de matrimonio y familia judeocristiana, por su carácter conservador y naturalista. Para ello se hace necesario desacreditar su mayor promotor: el cristianismo. Para lograrlo se sirve del resentimiento y la envidia, de los simplismos y generalizaciones más grotescas, además del reforzamiento constante y acrítico de sus propios prejuicios anticlericales  sirviéndose de los malos ejemplos de contados pastores, religiosos y laicos (por su puesto mirando para otro lado los malos ejemplos de sus propios aliados de manera poco objetiva y científica) y repitiendo como papagayos los mismos mitos históricos surgidos durante la Ilustración y refutados por la historiografía moderna como método de autoconfirmación/autoafirmación/ racionalización de su pataletas intelectuales.

Con la nueva moralidad del buenista convertida en nuevo dogma de fe, el cristianismo y el tradicionalismo pasan a ser ideologías que predican el “odio”, y el “temor” y sus expresiones deben  ser suprimidas mediante sanción social y penal  bajo la categoría de “crímenes de odio” o “-fobias” una nueva categoría penal que busca castigar con cárcel, multas o la pérdida de oportunidades de trabajo/negocio no solo a quienes osen hacer uso de su libertad de expresión, de su libertad de conciencia, de su libertad religiosa además de quienes osen acogerse a su patria potestad  para escoger educar a su prole fuera de los nuevos paradigmas morales del buenísimo o de simplemente expresar públicamente su disconformidad ideológica con la nueva moralidad sino a quienes los defiendan.

Es por ello que la defensa del concepto judeocristiano de matrimonio y familia no es solo una causa que busca defender el ideal de familia nuclear (mamá, papá e hijos) sino todas las otras libertades individuales amenazadas. Pero antes del matoneo estatal, primero debe establecerse el matoneo social. Curiosamente, las nuevas “viejas de iglesia, puritanas y fariseas” son los articulistas, comentaristas, activistas y políticos buenistas/progres y los “niños terribles”, los nuevos rebeldes contemporáneos a quienes buscan censurar, son los que defienden los valores tradicionales y los “nuevos niños buenos” son quienes postean en los nuevos medios sociales su adhesión al nuevo dogma. El tradicionalismo es la nueva rebelión.

Ciertamente en Panamá no hemos llegado ni al 30% del ideal de familia nuclear, curiosamente los que hoy denuncian el libertinaje poli amoroso de algunos padres o madres ausentes además de las familias desintegradas y la pedofilia por un lado como mal endémico de la familia panameña que la deslegitima como ideal, por otro lado sean los mismos que glorificaran el destape moral que refuerza el fenómeno por ser opuesto a la moral cristiana. Llama además la atención que hablen de múltiples modelos de familia cuando en realidad cuando se le pregunta a cualquier jovencita o jovencito panameño, no importa su tendencia ideológica, sobre sus planes amorosos futuros, la mayoría no mencione establecerse en alguno de esos modelos de familia “alternativa” más bien muchos dirán querer casarse con alguien del sexo opuesto y tener hijos propios, o sea su ideal es una familia nuclear.

Dudo que aquellos que fueron criados por madres solas, padres solos o sus abuelos o tíos recomienden a otros lo mismo o quieran para sus hijos lo mismo. Dudo que los divorciados o abandonados recomienden su tipo de familia a los demás. Seguramente,  ni siquiera  la mayoría de los portavoces de estas “familias alternativas” viven en una de estas, más  bien tienen familias nucleares, un caso extraño de buenismo “champaña”.  Tampoco las personas con tendencias homosexuales están en masa corriendo en ninguna parte del mundo a las notarías a casarse, dando a entender que el matrimonio gay fue solo una causa de moda, cuyas consecuencias las tienen que soportar los demás, en especial quienes no le vieron la gracia el redefinir una institución social y la promoción y masificación de un estilo de vida que no es fecundo, ni sano.

En fin si quieres ir contracorriente y promover un mundo mejor en orden, paz, justicia, razón y sentido común únete a la causa tradicionalista, pero sobre todo, si tienes la vocación y la preparación, cásate y ten hijos, o si no, se fiel a tu vida célibe y definitivamente les causarás un dolor de cabeza a quienes quieren imponer la nueva moralidad. Por esto y muchas cosas más, la familia es el último reducto de resistencia anti-neo-colonial. La rebelión continua…

Dad al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios…aun si eres la Iglesia

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Este 7 de mayo de 2017 a las 1:30 PM en la Iglesia de Guadalupe dile un NO rotundo al cambio de zonificación por lote ILEGAL para el terreno detrás de la Iglesia de Guadalupe y pídele a nuestra Iglesia PACIENCIA y HUMILDAD y que se integre al Plan Parcial de Ordenamiento Territorial de San Francisco y allí planteé sus necesidades y se estudien opciones con visión de futuro y respetuosas de nuestra calidad de vida. Nadie debe estar por encima de la ley, hasta el Papa diría lo mismo.

Dad al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios…aun si eres la Iglesia

20142-mediaDesde hace unas semanas atrás,  la Junta de Planificación Municipal del Distrito de Panamá, la Junta Comunal de San Francisco así como la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Calle 50, han estado anunciando una Consulta Pública para el domingo 7 de mayo de 2015 a las 1:30 PM en el templo parroquial a causa del nuevo proyecto de ampliación del mismo. Para dicha ampliación se solicita un cambio de uso de suelo individual para el lote trasero propiedad de la parroquia, cambiando su uso residencial de baja densidad (R) a uno institucional urbano (SIU) tal como el que tiene la finca sobre la que se asienta el templo. Con dicho cambio se busca unificar las fincas bajo un mismo uso de suelo y de esta manera,  facilitar el desarrollo del proyecto, ya que los códigos actuales que rigen ambos terrenos no permiten diseñar un proyecto coherente en dos fincas distintas con dos códigos de uso de suelo distintos. Una vez sorteado este obstáculo, el anteproyecto y posteriormente, los planos de construcción podrían ingresarse, obtener los permisos de movimiento de tierra y de construcción y por fin llevar a feliz término el nuevo santuario mariano…o eso pensaban sus promotores.

Resulta que dicho cambio de lote individual es violatorio de la Ley 6 de 1 de febrero de 2006  y la Ley 14 de 21 de abril de 2015 que la modifica los cuales tienen precedencia sobe cualquier acuerdo municipal como el 137 de septiembre de 2015. El artículo 26 de la Ley 6 exige a los promotores del proyecto realizar un plan que incluya todo el territorio en el que está insertado el proyecto y no solo el lote nuevo de manera que se cumpla con el principio de integralidad. Esto no se está cumpliendo.  Además, como consecuencia de lo anterior, la ley exige realizar los estudios técnicos pertinentes que sustenten la necesidad del proyecto y entender los impactos a su entorno, en especial con relación al tráfico que generará la ampliación y los estacionamientos. Según los promotores del proyecto, dichos estudios no existen ya que estos corresponden a fases y aprobaciones posteriores del proyecto. De ser esto cierto, es muy grave ya que el proyecto no tiene justificación técnica alguna y podría hasta considerarse un capricho y como consecuencia no justifica el cambio de uso de suelo solicitado por tanto no cumple con este segundo requisito.

Si bien el Acuerdo Municipal 137 de 22 de septiembre de 2015, en su artículo 4, segundo párrafo pareciera hacer una excepción para casos como el descrito arriba, el mismo está condicionado por los artículos 3 y 5. Además si no se lee a la luz de la leyes 6 de 1 de febrero de y 14 de 21 de abril de 2015, podría ser ilegal ya que la ley no hace excepciones y está por encima de lo que diga el acuerdo. Dado los problemas que trae el proyecto, no es de extrañar que este proyecto haya sido regresado con observaciones a sus promotores por la Junta de Planificación Municipal en dos ocasiones.

Tomando en cuenta todo lo anterior, la consulta pública busca por ende legitimar un acto ilegal bajo una consulta completamente amañada a favor de los promotores y en detrimento de los derechos de los residentes todos (cristianos y no cristianos, practicantes o no) ya que dicha consulta tendrá lugar en el Templo Parroquial después de la última misa de la mañana y no considera los impactos que el proyecto tendrá en su calidad de vida. Para tal efecto los promotores han invitado a sus feligreses para que avalen algo ilegal. ¿No va esto precisamente en contra del deseo del Papa Francisco de una iglesia más humilde? Buscar excepciones y sentirse por encima de la ley estimados hermanos va precisamente en contra del mensaje evangélico que nos ha estado predicando el Santo Padre. Tristemente, la Iglesia panameña no está cumpliendo ni con Dios, ni con el hombre al no darle al César lo que es del César (cumplir la ley) y a Dios lo que es de Dios, al no actuar de forma honesta (no dando ejemplo de comportamiento cívico) y transparente (no compartiendo toda la información técnica del proyecto).

Pero, no todo está perdido, hay una esperanza, y es el Plan Parcial de Ordenamiento Territorial del Corregimiento de San Francisco.  Hace falta que la Iglesia se una a los talleres comunitarios del Plan ya que mediante ese instrumento podrán plantear sus necesidades y realizarse los estudios necesarios que permitan determinar la asignación de nuevas áreas para templos o y el equipamiento necesario para acomodarlas y su distribución geográfica más adecuada que evite los problemas de aglomeración y tráfico pesado que generan. Dentro de ese proceso yo sugeriría la posibilidad de asignarle un posible uso institucional al terreno de la antigua estación Texaco de Calle 50 para el desarrollo del nuevo Santuario ya que parece más adecuado para el mismo, quizás eso facilitaría su compra, permuta o donación.

El plan será entregado en julio, y por ello quizás el Papa no pueda bendecir el nuevo Santuario terminado, pero seguramente el estará más contento de ver y bendecir  la construcción de un nuevo templo cimentado en la humildad, la justicia y respeto de la ley cumpliendo con César y cumpliendo con Dios. En fin, este 7 de mayo de 2017 a las 1:30 PM en la Iglesia de Guadalupe dile un NO rotundo al cambio de zonificación por lote ILEGAL para el terreno detrás de la Iglesia de Guadalupe y pídele a nuestra Iglesia PACIENCIA y HUMILDAD y que se integre al Plan Parcial de Ordenamiento Territorial de San Francisco y allí planteé sus necesidades y se estudien opciones con visión de futuro y respetuosas de nuestra calidad de vida. Nadie debe estar por encima de la ley, hasta el Papa diría lo mismo.

Bendiciones.

El autor es arquitecto y urbanWhatsApp Image 2017-05-04 at 12.22.53ista católico
Entrevista sobre ampliación de Iglesia de Guadalupe, Panamá

La subversión de la Ciudad Leseferiana – Carlos Antonio Solís Tejada

En mi opinión, la clave para el surgimiento de un nuevo sector dominante se encuentra curiosamente debajo de los pies de cada hogar panameño en especial en las zonas suburbanas y en los barrios informales. Siguiendo un poco el argumento del peruano Hernando de Soto, es probable la propiedad sobre la tierra en manos de los pobres y la clase media pueda desencadenar una nueva revolución urbana. Con la asistencia de profesionales e inversionistas afines, esta revolución podrá desencadenarse si de alguna manera milagrosa el oportunismo del capitalino le hace ver las ventajas de convertir sus títulos de tierra en acciones en empresas dedicadas a la reurbanización y revalorización de sus barrios con usos más beneficiosos como zonas de uso mixto mejor planificadas  e interconectadas vialmente con mayor accesos al transporte público interno y externo y aprovechando mejor el espacio urbano existente para beneficio de esta generación y las futuras.

Source: La subversión de la Ciudad Leseferiana – Carlos Antonio Solís Tejada

La subversión de la Ciudad Leseferiana – Carlos Antonio Solís Tejada

Desde hace unas décadas se ha hecho palpable el repliegue del Estado y el domino absoluto del sector privado en la toma de decisiones en materia urbanística a medida que evolucionaba y cambiaba el modelo económico del país al punto de encontrar en el presente, una verdadera ciudad “leseferiana”. Esta forma de hacer ciudad refleja claramente el espíritu de los tiempos actuales dominado por el poderoso conglomerado económico inmobiliario y caracterizado por el presente caos urbano.

Esta ciudad leseferiana se ha ido revelando físicamente primero con el desarrollo de las urbanizaciones de clase media de San Miguelito (Villa Lucre, Cerro Viento, San Antonio y Brisas del Golf entre otros), los barrios de clase media baja de Juan Díaz (Ciudad Radial, Urbanización Don Bosco, Las Acacias, Costa del Este, Santa María, Metropark, Costa Sur y Versalles),  los barrios nuevos en Condado del Rey y Altos de Panamá y por supuesto con los nuevos desarrollos en altura en el centro de la ciudad.  Las urbanizaciones y rascacielos antes mencionados a diferencia de aquellos  desarrollados en la primera mitad del siglo XX se caracterizan por su carácter exclusivamente residencial, descontextualizado, desconectado y desprovisto de cualquier equipamiento social, cultural o comercial de importancia para las comunidades, lo cual se ha convertido en norma del mercado, salvo la rara excepción de Costa del Este.

Desde la década de 1970, el estado progresivamente y conscientemente ha “dejado hacer” al mercado a medida que se consolidaba el prominente rol del conglomerado económico constituido por los sectores financiero, de la construcción y de servicios inmobiliarios al que llamaremos simplemente el conglomerado inmobiliario. Dicho conglomerado económico logró su perfeccionamiento en el periodo comprendido entre la creación del Centro Bancario Internacional en la década de 1970 y el ingreso de Panamá a la Organización Mundial del Comercio en la década de 1990 cuando Panamá junto con el resto de América Latina abandona progresivamente su política de sustitución de importaciones permitiendo así el paulatino desmantelamiento del incipiente sector industrial panameño abrazando el libre comercio y el dogma neoliberal lo cual paulatinamente obligó, por así decirlo, a los antiguos industriales y a muchos de sus empleados a unirse a dicho conglomerado económico.

Este conglomerado inmobiliario luego encontró su expresión política en los diferentes gobiernos del periodo democrático y a partir de 2004 se convierte en el principal dinamizador e impulsor del crecimiento económico y del bajo desempleo que ha experimentado el país desde 2004 hasta el presente al reinvertir en construcciones nuevas los flujos de capital que ingresan al país y empleando una mano de obra cada vez menos calificada. Esto explica porque el  Estado debilita, de iure o de facto, cualquier restricción legal existente en materia urbanística que se oponga a la explotación agresiva del suelo urbano mediante la especulación.

Además, esto explica el por qué, para frustración de la ciudadanía, los políticos “dejan hacer” al encontrarse con el dilema de decidir entre mantener el crecimiento económico y el bajo desempleo o instaurar el orden y la planificación, a riesgo de frenar la economía y aumentar los problemas sociales, con su consecuente costo político, secuestrando de hecho al estado con poca opción de escape. Adicionalmente el Estado ha decidido no utilizar, al límite de lo posible, su prerrogativa constitucional de dominio eminente o el hacer valer el sentido social de la propiedad privada no solo por razones económicas sino porque el Estado tácitamente ha decidido ignorar el bienestar social cuyos efectos se ven a largo a favor del bienestar económico cuyos efectos se ven a corto plazo.

El repliegue fáctico del estado y el dominio del interés privado también ha permeado en el ciudadano común adoptando posiciones cada vez más individualistas y oportunistas provocando un deterioro moral evidente a nivel urbano en las constantes violaciones a las normas perpetradas a nivel micro por cada propietario en detrimento y sin consideración por su prójimo por ejemplo con la preferencia y defensa por el aislamiento de los barrios y la resistencia de sus residentes a cualquier intento por interconectarlos y hacerlos más permeables en defensa de la privacidad y tranquilidad suburbanas.  Otro reflejo de dicho  individualismo se ve expresado por la aspiración por parte de los sectores económicos emergentes en adquirir una residencia unifamiliar con amplio patio y dos automóviles como símbolos de estatus social y de éxito profesional/personal, lo cual si bien puede parecer legítimo pero que a la larga afecta a la ciudad por su efecto agregado demandando entonces un cambio de paradigma aspiracional.

Una transición hacia a un régimen de ley y orden con planificación supondría por lo antes explicado una gran cuota de sacrificio por parte de todos los panameños además de suponer un cambio de régimen con una nuevo sector económico dominante representando una actividad económica totalmente distinta como la industria marítima y logística. Se necesitará entonces de una nueva clase emergente de medianos empresarios, de nuevos burgueses con nuevas ideas que podrían subvertir el statu quo político y ayudar a la transición hacia una ciudad más ordenada y desarrollada y retomar el crecimiento económico a partir de principio más sólidos y trascendentes.

En mi opinión, la clave para el surgimiento de un nuevo sector dominante se encuentra curiosamente debajo de los pies de cada hogar panameño en especial en las zonas suburbanas y en los barrios informales. Siguiendo un poco el argumento del peruano Hernando de Soto, es probable la propiedad sobre la tierra en manos de los pobres y la clase media pueda desencadenar una nueva revolución urbana. Con la asistencia de profesionales e inversionistas afines, esta revolución podrá desencadenarse si de alguna manera milagrosa el oportunismo del capitalino le hace ver las ventajas de convertir sus títulos de tierra en acciones en empresas dedicadas a la reurbanización y revalorización de sus barrios con usos más beneficiosos como zonas de uso mixto mejor planificadas  e interconectadas vialmente con mayor accesos al transporte público interno y externo y aprovechando mejor el espacio urbano existente para beneficio de esta generación y las futuras.

Esto puede crear una nueva clase emergente de medianos empresarios, de nuevos burgueses con nuevas ideas que podrían subvertir el status quo y ayudar a la transición hacia una ciudad más ordenada y desarrollada. Una nueva clase burguesa más progresista hija de la unión de intereses y beneficiaria de barrios mejor planificados querrá extender su cosmovisión al ámbito político. Ojalá un grupo de vecinos especialmente en áreas residenciales en San Miguelito, Juan Díaz y Panama Este vea el potencial de esta unión y desencadenen una pequeña revolución urbana en el siglo XXI.