La Ciudad Espléndida

Observaciones urbanas para una sociedad más humana

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#NOALAREELECCIÓN2019…¿Alternativa real o un unicornio azul?

Meditando sobre las candidaturas independientes, he estado concluyendo que son en realidad una distracción para el electorado inconforme. Ello se debe a la connotación que el concepto independiente, tiene dentro de nuestro sistema electoral y en el imaginario público: el de ser forzosamente candidatos sin partido o movimiento político que lo respalde o del cual dependa.

 La trampa del “Independiente”

En realidad la independencia política se basa no tanto en la filiación partidista sino en la independencia de grupos hegemónicos de poder o influencia en el país, los cuales pueden estar detrás incluso de los susodichos candidatos «independientes». Por tanto, lo ideal sería que representaran grupos alternativos con visiones alternativas o «independientes» de las dominantes. Esta aclaración del concepto «independiente» es importante porque tal cual se entiende, resulta en una trampa para el electorado inconforme ya que el político «independiente “electo  resulta ser siempre una especie de golondrina o llanero solitario, sin verdadero efecto político.

La genialidad detrás de la trampa del «independiente» es que sirve al sistema como desahogo y distracción para una minoría de inconformes con el statu-quo, como una manifestación de su enojo para que se sienta representado, pero en verdad no podrá hacer mucho dentro del sistema tal y como está, ya que no cuenta con las alianzas y apoyos necesarios para llevar adelante cualquier cambio político de relevancia.
La ilustración  más clara en Panamá la tenemos en la diputada por el Circuito 8-8  Ana Matilde Gómez. Ella ha resultado ser una buena vocera de las quejas de muchos grupos inconformes, pero ello no se ha traducido en una gestión legislativa conducente a un cambio radical de las cosas. El posible ascenso a la presidencia de la república de un independiente como Gómez no logrará nada si no tiene a los demás órganos del estado en sintonía. Lo mismo vale para un representante de corregimiento o un diputado independiente; sin alianzas dentro del Consejo Municipal o la Asamblea Nacional, este político será solo una fuente de frustración para quienes lo escogieron.

La Trampa de los Números y Activistas

Otro factor que merma la independencia es el condicionar las candidaturas e inscripción de partidos a un número mínimo, esta es la mayor trampa que hayan podido poner los grupos de poder que dominan la política criolla. Para lograr los altos números de inscritos  requeridos supone, la debilitación ideológica de los partidos y candidatos al forzarlos a prácticamente complacer a todos y a nadie. Esto se debe por una serie de factores entre ellos los llamados “activistas”, personajes “populares” o “conocidos” en sus barrios sin mucha preparación formal, “políticos profesionales” cuya única meta en la vida es ser premiados con un puesto en el gobierno o con una «botella» en caso de no ser pagados durante la campaña.

Estos «activistas» son una parte importante del problema de corrupción, clientelismo e ineficiencia del que adolece el estado tanto a nivel nacional como a nivel de corregimientos y distritos ya que se trata en su mayoría de personas que, en el mejor de los casos, son sinceras y leales pero sin mayor formación académica o experiencia profesional y, en el peor de los casos, personas sin escrúpulos, con algo de formación académica y que se venden al mejor postor. Por tanto, como se mencionó con anterioridad, el reclutar activistas y «sumar gente» supone también sumar visiones muy distintas que pueden comprometer los principios con los cuales se están lanzando los candidatos y partidos llegando incluso a tener que pactar y negociar de todo incluso puestos de trabajo y omitir incidir en ciertos temas, por ejemplo el caos urbano.

La Trampa Económica del Proselitismo

La misma actividad proselitista y el esfuerzo de recolección de firmas requieren también el pago de viáticos a los activistas y el pago del material promocional (físico y electrónico) lo que supone un esfuerzo de financiación grandísimo, y he aquí es donde entran los grupos de interés, en especial los hegemónicos con quienes estamos luchando en cada barrio. Ellos le pasan dinero a todos los partidos y candidatos y los comprometen con su agenda, y sin duda lo mismo pasará con los «independientes», de lo contrario estos deberán incurrir, a riesgo propio, en compromisos crediticios que pueden dejarlos endeudados por años con la esperanza de poder ganar sin ninguna clase de garantía. La reducción del tiempo de campaña para reducir costos es un cuento de camino; ya la campaña comenzó en los medios digitales y estos no son gratuitos; los «web masters» y «media managers» no cuestan dos reales.

¿Un Partido Nuevo?

Entonces ¿Qué hacer?, en verdad para que las candidaturas verdaderamente independientes funcionen, se necesita conseguir un unicornio azul. El candidato independiente requiere, bajo el sistema actual, del apoyo de toda una coalición de candidatos independientes, con una visión que gire en torno a una serie de principios comunes, no negociables. Dicha coalición deberá contar además con un fondo común (war chest) con el cual operar y un grupo de verdaderos voluntarios que los respalden. Además los candidatos deben apoyarse los unos a los otros pidiendo el voto para su compañero.

En la práctica este esfuerzo supone formar una especie de partido político, por lo cual quizás se ahorre más esfuerzo y dinero formando un partido político que saque candidatos más que logrando las firmas para cada candidato, lo cual resulta más onerosos y poco efectivo. Otra opción sería afiliarse a alguno de los 5 partidos en formación; Partido Alternativa Independiente Social (PAIS), Unión Nacional Independiente (UNI), Iniciativa Ciudadana (IC), Creemos o el Frente Amplio por la Democracia (FAD).

Unirse a los partidos en formación da la oportunidad de influenciar grandemente en su plataforma política, la cual puede tener un componente de combate a la corrupción, defensa de la vida y valores judeocristianos y de  lucha contra el Caos Urbano. Lo malo es que no se sabe a ciencia cierta si van estar los líderes, sus activistas y financistas en la misma página con todo ello. Sin embargo, por otra parte el voto en plancha para diputados en 2019 somete a los diputados a la línea de la cúpula del partido la cual es susceptible a ser comprada por cualquier inversionista político. Con esto se cierra la posibilidad de que algún político dentro de los partidos tenga ideas «independientes» de los grupos de interés que controlan económicamente los partidos políticos. Por eso sería importante tener pleno conocimiento de quienes financian los partidos antes y durante la campaña y sus nexos nacionales e internacionales. En este punto, la prensa independiente tiene un rol importantísimo que cumplir, pero…hasta dicha prensa es susceptible a ser manipulada y comprada, después de todo en un país pequeño pelearse con los poderes hegemónicos puede resultar en un cerco profesional, laboral y judicial, lo mismo aplica para los funcionarios públicos, activistas y políticos.

Quizás este sea un comentario algo polémico y derrotista pero no puedo evitar expresarlo…¿Estamos fregados? ¿Qué opina?

¿Defensa de la Profesión o Proteccionismo Absurdo?

El Escándalo

Hace poco la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) organizó un evento titulado “Flexibilidad o restricción migratoria laboral. ¿Qué necesitamos?”, dada en el Hotel Sheraton de la ciudad de Panamá.  Durante esa misma semana, la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) y la Federación de Asociaciones Profesionales de Panamá (FEDAP), denunciaron a un español ejerciendo de manera ilegal la Ingeniería Civil como consultor del Ministerio de Obras Públicas (y anteriormente de la Autoridad del Canal de Panamá) para el 4to puente sobre el Canal de Panamá, un profesional a quien por cierto muchos reconocen su capacidad y conocimientos en la materia y que cobraba una suma bastante elevada por sus servicios; suma que ha sido, con justa razón, la envidia de muchos profesionales locales. Si se analiza desde el punto de vista económico, con el mismo dinero se pudo haber remunerado bien varios profesionales jóvenes locales con maestrías o doctorados en esa área.

Como era de esperarse ambos hechos causaron cierto revuelo en las redes sociales de la SPIA, en especial porque en dicho evento el temario incluía items tan sensibles para el gremio tales como nuestra sacrosanta Ley 15 de 26 enero de 1959, la cual prácticamente limita el ejercicio de las ingenierías, la arquitectura entre otras profesiones (salvo ciertas y limitadas excepciones) al ciudadano panameño con una licenciatura en la profesión protegida. Para más INRI de mis colegas, durante una entrevista un ex-presidente de APEDE, repite el argumento del economista venezolano Ricardo Haussmann de que importar talento ha sido bueno para la economía panameña, declaraciones lamentables por cortoplacistas, al demeritar la opción de educar a la población local ante una situación de déficit de mano de obra calificada y dispuesta para llenar ciertas posiciones.

Escasez de mano de obra: ¿realidad o mala voluntad?

Según un reporte de la firma de recursos humanos internacional Manpower un 36% de empresas establecidas en Panamá reporta dificultades llenando vacantes en diez áreas, entre ellas las ingenierías y posiciones técnicas. Al leerse porque tienen dificultades, se comprende que la situación no se reduce simplemente a las deficiencias de la mano de obra panameña, especialmente en cuanto a formación académica o en habilidades blandas (puntualidad, responsabilidad, etc.), sino en un desacuerdo entre ambas partes sobre el monto de los salarios y beneficios que deben ofrecer los empleadores en consideración de los conocimientos y experiencia de los candidatos. Sin embargo, las deficiencias antes señaladas en parte de la mano de obra local, como también las expectativas poco realistas de algunos aplicantes no son un mito y deben ser también ponderadas y resueltas.

Dicho esto, la APEDE ha sido valiente en cuestionar la legislación vigente y abordar públicamente el debate sobre la necesidad o no de importar recurso humano, lo cual toca una fibra sensible para muchos panameños al tocar los temas migratorio, educativo y laboral. La SPIA y la FEDAP deberían hacer lo propio y no encerrarse en la defensa a ultranza de las profesiones y cuestionar la eficacia de la legislación actual y las razones por las cuales muchas empresas optan por ignorarla impunemente sin caer en juicios moralistas. Se hace necesario contrastar con honestidad la realidad de Panamá tener una economía globalizada de servicios versus el espíritu proteccionista y parroquiano que ha inspirado la legislación que regula las profesiones en el país. Sin embargo, la empresa privada no puede ignorar su deber cívico de ayudar a los futuros técnicos y trabajadores panameños con programas de aprendices y prácticas profesionales con opción de contratación que ayuden a fortalecer y mejorar las habilidades y conocimientos de los trabajadores panameños haciéndolos altamente competitivos y reduciendo la «necesidad» de importar mano de obra extranjera.

¿Está la Ley 15 de 26 de enero de 1959 condenada a la irrelevancia?

En mi opinión leyes proteccionistas como la Ley 15 de 26 de enero de 1959 seguirán haciéndose cada día más irrelevantes para aquellas empresas y profesionales que quieran perfilarse a nivel nacional y global. Es más, a pesar de su discurso, la SPIA por años se ha hecho de la vista gorda ante las acciones de las grandes firmas de la Ingeniería y Arquitectura y entes gubernamentales que contratan personal extranjero; contribuyendo, por omisión, al problema del ejercicio ilegal de las profesiones en Panamá. La prueba de ello es que no se conoce de firma grande alguna que haya sido sancionada ejemplarmente y gracias a ello dada por suspendida esta práctica en Panamá

Por ello, cabe preguntarse porque las reglas se han hecho cada vez más irrelevantes. Una posibilidad es que son tan rígidas que son difíciles de acatar por costosas o por absurdas, otra segunda posibilidad es que no ayudan a los contratantes ponderar el nivel de preparación y experiencia de los profesionales al dar la idoneidad a los profesionales apenas egresan de las universidades. Tampoco existe un sistema de escalafón ni exámenes de barra (como existe en muchos países desarrollados) que ayude a ponderar lo anterior. En Panamá, legalmente un recién graduado tiene la misma posibilidad que un profesional con 30 años de experiencia de competir por la misma clase de trabajos.

En el gremio muchos colegas arguyen lo siguiente basados en el principio de reciprocidad consagrado en la ley: «si tú vas a otro país a ejercer la ingeniería y arquitectura, no te dejan» Y aquí comienza la deshonestidad en el debate tratando de exigir una reciprocidad entre sistemas completamente distintos para obtener una licencia. El problema con ese argumento es que, en la mayoría de países, incluyendo Panamá, ningún nacional o extranjero puede ejercer profesión alguna sin ningún tipo de autorización. Por lo tanto, el argumento se cae solo porque parte de una premisa falsa al suponer que en la mayoría de países la nacionalidad es una barrera que limita el ejercicio de la profesión en beneficio exclusivo de sus ciudadanos, esto es un mito que se destruye simplemente leyendo las normas sobre el ejercicio profesional de extranjeros de diferentes países. La mayoría de países tienen algún requisito de carácter técnico y académico que se tiene que cumplir para obtener ya sea una licencia, matricula o certificado de idoneidad temporal o permanente. He aquí donde parte la deshonestidad en todo este debate sobre la llamada «defensa de la profesión»: los países discriminan por razones técnicas, no por nacionalidad. En otras palabras, un panameño, siempre y cuando cumpla con la legislación migratoria y pase por los requisitos de experiencia y conocimientos certificados que impongan los gremios pueden conseguir trabajar y certificarse idóneos en dichos países. En Panamá, ni aun cumpliendo con la legislación migratoria se abre vía alguna para el ejercicio profesional para los extranjeros.

En Panamá la legislación es absurdamente proteccionista, fue hecha para proteger puestos de trabajo y negocios, no el buen ejercicio y desarrollo de las profesiones. La ley es tan poco técnica y tan nacionalista que ni siquiera considera el caso de quienes estudian aquí. Si se supone que se está confiando en que las universidades están aplicando los filtros necesarios para que solo egresen personas idóneas para ejercer la profesión, entonces debería permitirse a todos los que estudiaron en Panamá dicho beneficio. Si el beneficio de la convalidación es concedido al panameño que estudia fuera y regresa al país ¿Que excusa existe para negárselo a alguien que quiere convalidar y poder trabajar en Panamá bajo ciertas condiciones?

Siendo así, nunca se podrá dar reciprocidad alguna como tanto reclaman los defensores de la profesión, simplemente se está comparando sistemas con criterios muy distintos, unos con criterios técnicos…y el nuestro con criterios nacionalistas y reproductivos, al exigir como criterio de acceso, nacionalizarse o el estar casado con panameño/a o con hijos panameños. Si se quiere que no se siga irrespetando la ley, el camino es una nueva ley que regule las profesiones en Panamá. Una ley que esté a tono con las realidades tanto locales como globales y que sinceramente permita la reciprocidad, homologando términos y condiciones con otros países de la región y del mundo. Una ley que privilegie la capacidad técnica y cognitiva mediante escalafones y grados. Una ley que permita el libre intercambio de ideas con el mundo entero. Una ley que proteja la profesión y no puestos de trabajo. Los puestos de trabajo se defienden demostrando capacidad técnica y profesional y no artificialmente. Si se quiere limitar el acceso de extranjeros al mercado laboral, esto se debe lograr a través de una reforma migratoria que sea sencilla de aplicar y que la mayoría de los actores sociales y económicos quieran respetar. Ciertamente las fronteras no pueden abrirse de par en par, saturando el mercado laboral a tal grado que se degraden las condiciones laborales. En este sentido la empresa privada tiene un deber moral de no dejar atrás a los jóvenes desempleados panameños sin habilidades para integrarse al campo laboral. La empresa privada debe invertir en programas de aprendices que ayuden a los jóvenes a tener un oficio técnico o profesional y la sociedad en general tiene el deber de reasumir la tarea pendiente de hacer las reformas educativas y de política familiar necesarias para formar a más panameños productivos

Seguir insistiendo en el contrasentido de en un sistema proteccionista inaplicable en el contexto de una economía de servicios globalizados como lo es la economía panameña, es venderle una ilusión a los profesionales y trabajadores panameños y abona a su frustración con la clase política y al discurso de xenofobia que destilan algunos grupos pseudo-nacionalistas capitalizado por políticos inescrupulosos, con fines poco conocidos. Dichos grupos y políticos no piensan a largo plazo, con los mejores intereses de desarrollo del país en mente, abogando por el aislacionismo que protege solo sus bolsillos. En su lugar debemos abogar por una política nacional de desarrollo, a largo plazo, que incluya políticas migratorias y laborales que ayuden al desarrollo de todas las regiones del país. Ojalá la clase política asuma el reto legislativo que supondrá llevar a cabo estas reformas, de lo contrario seguiremos bregando con un sistema de cosas hipócrita e insostenible.

Las familias: Últimos reductos de resistencia Anti-Neocolonial en América Latina.

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En el último quinquenio se han redoblado los esfuerzos neo-coloniales,  que buscan imponer el experimento de re-ingeniería social más grande de la historia occidental por la  vía judicial y legislativa en América Latina, sin medir las consecuencias a largo plazo del supuesto progreso social que se desea lograr. Antes de llegar a este punto, primero conquistaron las universidades, luego los medios de comunicación y finalmente los partidos políticos, ONG´s y Think Tanks, para luego condicionar el mundo occidental… ¿Todo el mundo occidental? ¡No! ¡Unos bárbaros retrógradas” irreductibles osó, y aun osa resistirles!

Dicho experimento consiste en la  suplantación sutil pero consistente por parte de los medios de comunicación social de nuestros tradicionales valores judeocristianos, a cambio de un coctel de nuevos valores “buenistas” basados en medias-verdades, sentimentalismos, sin-sentidos y el  hedonismo-individualismo más extremo. El buenismo (y no necesariamente la perspectiva o teoría de género, esa es otra historia) es una nueva ideología amorfa y en constante mutación que busca imponerse desde una supuesta superioridad moral. No busca elevar la condición humana sino más bien llevarla a la esquizofrenia colectiva, suplantando toda noción objetiva del bien y el mal, de lo bello y lo feo, de los supremo y lo banal, de lo mejor y lo peor, de lo real y lo irreal, de lo avanzado y lo primitivo para no ofender a nadie, en nombre de la tolerancia y el respeto…eso sí, solo para quienes comulguen con el nuevo orden de cosas, pero no para quienes no desean vivir en su nuevo realismo mágico

El buenismo acusa a quienes lo resistimos de predicar el odio y la intolerancia como táctica; una táctica de matoneo psicológico y a veces físico que busca acallar la disidencia.  Y curiosamente en América Latina tiene por misioneros/evangelizadores a activistas de “derechos humanos” y políticos “progre” siempre dispuestos, cuales cipayos neo-coloniales. Muchos de ellos suenan como personas resentidas con la tradición judeocristiana y algunos de ellos paradójicamente son críticos de todo lo proveniente de los EE.UU y Europa, excepto esto. El buenismo no tiene escrúpulos y se sirve utilitariamente de quienes se sienten marginados…y si no existen se los inventa, dividiendo a las sociedades y agrupándolas en nuevos colectivos oprimidos/ofendidos.

Para  facilitar la reingeniería social (destruir el patriarcado, la oligarquía, el Opus-Dei y demás enemigos imaginarios), el buenismo busca subvertir el último reducto de resistencia a nivel global a su cóctel ideológico, el ideal de matrimonio y familia judeocristiana, por su carácter conservador y naturalista. Para ello se hace necesario desacreditar su mayor promotor: el cristianismo. Para lograrlo se sirve del resentimiento y la envidia, de los simplismos y generalizaciones más grotescas, además del reforzamiento constante y acrítico de sus propios prejuicios anticlericales  sirviéndose de los malos ejemplos de contados pastores, religiosos y laicos (por su puesto mirando para otro lado los malos ejemplos de sus propios aliados de manera poco objetiva y científica) y repitiendo como papagayos los mismos mitos históricos surgidos durante la Ilustración y refutados por la historiografía moderna como método de autoconfirmación/autoafirmación/ racionalización de su pataletas intelectuales.

Con la nueva moralidad del buenista convertida en nuevo dogma de fe, el cristianismo y el tradicionalismo pasan a ser ideologías que predican el “odio”, y el “temor” y sus expresiones deben  ser suprimidas mediante sanción social y penal  bajo la categoría de “crímenes de odio” o “-fobias” una nueva categoría penal que busca castigar con cárcel, multas o la pérdida de oportunidades de trabajo/negocio no solo a quienes osen hacer uso de su libertad de expresión, de su libertad de conciencia, de su libertad religiosa además de quienes osen acogerse a su patria potestad  para escoger educar a su prole fuera de los nuevos paradigmas morales del buenísimo o de simplemente expresar públicamente su disconformidad ideológica con la nueva moralidad sino a quienes los defiendan.

Es por ello que la defensa del concepto judeocristiano de matrimonio y familia no es solo una causa que busca defender el ideal de familia nuclear (mamá, papá e hijos) sino todas las otras libertades individuales amenazadas. Pero antes del matoneo estatal, primero debe establecerse el matoneo social. Curiosamente, las nuevas “viejas de iglesia, puritanas y fariseas” son los articulistas, comentaristas, activistas y políticos buenistas/progres y los “niños terribles”, los nuevos rebeldes contemporáneos a quienes buscan censurar, son los que defienden los valores tradicionales y los “nuevos niños buenos” son quienes postean en los nuevos medios sociales su adhesión al nuevo dogma. El tradicionalismo es la nueva rebelión.

Ciertamente en Panamá no hemos llegado ni al 30% del ideal de familia nuclear, curiosamente los que hoy denuncian el libertinaje poli amoroso de algunos padres o madres ausentes además de las familias desintegradas y la pedofilia por un lado como mal endémico de la familia panameña que la deslegitima como ideal, por otro lado sean los mismos que glorificaran el destape moral que refuerza el fenómeno por ser opuesto a la moral cristiana. Llama además la atención que hablen de múltiples modelos de familia cuando en realidad cuando se le pregunta a cualquier jovencita o jovencito panameño, no importa su tendencia ideológica, sobre sus planes amorosos futuros, la mayoría no mencione establecerse en alguno de esos modelos de familia “alternativa” más bien muchos dirán querer casarse con alguien del sexo opuesto y tener hijos propios, o sea su ideal es una familia nuclear.

Dudo que aquellos que fueron criados por madres solas, padres solos o sus abuelos o tíos recomienden a otros lo mismo o quieran para sus hijos lo mismo. Dudo que los divorciados o abandonados recomienden su tipo de familia a los demás. Seguramente,  ni siquiera  la mayoría de los portavoces de estas “familias alternativas” viven en una de estas, más  bien tienen familias nucleares, un caso extraño de buenismo “champaña”.  Tampoco las personas con tendencias homosexuales están en masa corriendo en ninguna parte del mundo a las notarías a casarse, dando a entender que el matrimonio gay fue solo una causa de moda, cuyas consecuencias las tienen que soportar los demás, en especial quienes no le vieron la gracia el redefinir una institución social y la promoción y masificación de un estilo de vida que no es fecundo, ni sano.

En fin si quieres ir contracorriente y promover un mundo mejor en orden, paz, justicia, razón y sentido común únete a la causa tradicionalista, pero sobre todo, si tienes la vocación y la preparación, cásate y ten hijos, o si no, se fiel a tu vida célibe y definitivamente les causarás un dolor de cabeza a quienes quieren imponer la nueva moralidad. Por esto y muchas cosas más, la familia es el último reducto de resistencia anti-neo-colonial. La rebelión continua…

Dad al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios…aun si eres la Iglesia

Source: Dad al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios…aun si eres la Iglesia

Este 7 de mayo de 2017 a las 1:30 PM en la Iglesia de Guadalupe dile un NO rotundo al cambio de zonificación por lote ILEGAL para el terreno detrás de la Iglesia de Guadalupe y pídele a nuestra Iglesia PACIENCIA y HUMILDAD y que se integre al Plan Parcial de Ordenamiento Territorial de San Francisco y allí planteé sus necesidades y se estudien opciones con visión de futuro y respetuosas de nuestra calidad de vida. Nadie debe estar por encima de la ley, hasta el Papa diría lo mismo.

Dad al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios…aun si eres la Iglesia

20142-mediaDesde hace unas semanas atrás,  la Junta de Planificación Municipal del Distrito de Panamá, la Junta Comunal de San Francisco así como la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Calle 50, han estado anunciando una Consulta Pública para el domingo 7 de mayo de 2015 a las 1:30 PM en el templo parroquial a causa del nuevo proyecto de ampliación del mismo. Para dicha ampliación se solicita un cambio de uso de suelo individual para el lote trasero propiedad de la parroquia, cambiando su uso residencial de baja densidad (R) a uno institucional urbano (SIU) tal como el que tiene la finca sobre la que se asienta el templo. Con dicho cambio se busca unificar las fincas bajo un mismo uso de suelo y de esta manera,  facilitar el desarrollo del proyecto, ya que los códigos actuales que rigen ambos terrenos no permiten diseñar un proyecto coherente en dos fincas distintas con dos códigos de uso de suelo distintos. Una vez sorteado este obstáculo, el anteproyecto y posteriormente, los planos de construcción podrían ingresarse, obtener los permisos de movimiento de tierra y de construcción y por fin llevar a feliz término el nuevo santuario mariano…o eso pensaban sus promotores.

Resulta que dicho cambio de lote individual es violatorio de la Ley 6 de 1 de febrero de 2006  y la Ley 14 de 21 de abril de 2015 que la modifica los cuales tienen precedencia sobe cualquier acuerdo municipal como el 137 de septiembre de 2015. El artículo 26 de la Ley 6 exige a los promotores del proyecto realizar un plan que incluya todo el territorio en el que está insertado el proyecto y no solo el lote nuevo de manera que se cumpla con el principio de integralidad. Esto no se está cumpliendo.  Además, como consecuencia de lo anterior, la ley exige realizar los estudios técnicos pertinentes que sustenten la necesidad del proyecto y entender los impactos a su entorno, en especial con relación al tráfico que generará la ampliación y los estacionamientos. Según los promotores del proyecto, dichos estudios no existen ya que estos corresponden a fases y aprobaciones posteriores del proyecto. De ser esto cierto, es muy grave ya que el proyecto no tiene justificación técnica alguna y podría hasta considerarse un capricho y como consecuencia no justifica el cambio de uso de suelo solicitado por tanto no cumple con este segundo requisito.

Si bien el Acuerdo Municipal 137 de 22 de septiembre de 2015, en su artículo 4, segundo párrafo pareciera hacer una excepción para casos como el descrito arriba, el mismo está condicionado por los artículos 3 y 5. Además si no se lee a la luz de la leyes 6 de 1 de febrero de y 14 de 21 de abril de 2015, podría ser ilegal ya que la ley no hace excepciones y está por encima de lo que diga el acuerdo. Dado los problemas que trae el proyecto, no es de extrañar que este proyecto haya sido regresado con observaciones a sus promotores por la Junta de Planificación Municipal en dos ocasiones.

Tomando en cuenta todo lo anterior, la consulta pública busca por ende legitimar un acto ilegal bajo una consulta completamente amañada a favor de los promotores y en detrimento de los derechos de los residentes todos (cristianos y no cristianos, practicantes o no) ya que dicha consulta tendrá lugar en el Templo Parroquial después de la última misa de la mañana y no considera los impactos que el proyecto tendrá en su calidad de vida. Para tal efecto los promotores han invitado a sus feligreses para que avalen algo ilegal. ¿No va esto precisamente en contra del deseo del Papa Francisco de una iglesia más humilde? Buscar excepciones y sentirse por encima de la ley estimados hermanos va precisamente en contra del mensaje evangélico que nos ha estado predicando el Santo Padre. Tristemente, la Iglesia panameña no está cumpliendo ni con Dios, ni con el hombre al no darle al César lo que es del César (cumplir la ley) y a Dios lo que es de Dios, al no actuar de forma honesta (no dando ejemplo de comportamiento cívico) y transparente (no compartiendo toda la información técnica del proyecto).

Pero, no todo está perdido, hay una esperanza, y es el Plan Parcial de Ordenamiento Territorial del Corregimiento de San Francisco.  Hace falta que la Iglesia se una a los talleres comunitarios del Plan ya que mediante ese instrumento podrán plantear sus necesidades y realizarse los estudios necesarios que permitan determinar la asignación de nuevas áreas para templos o y el equipamiento necesario para acomodarlas y su distribución geográfica más adecuada que evite los problemas de aglomeración y tráfico pesado que generan. Dentro de ese proceso yo sugeriría la posibilidad de asignarle un posible uso institucional al terreno de la antigua estación Texaco de Calle 50 para el desarrollo del nuevo Santuario ya que parece más adecuado para el mismo, quizás eso facilitaría su compra, permuta o donación.

El plan será entregado en julio, y por ello quizás el Papa no pueda bendecir el nuevo Santuario terminado, pero seguramente el estará más contento de ver y bendecir  la construcción de un nuevo templo cimentado en la humildad, la justicia y respeto de la ley cumpliendo con César y cumpliendo con Dios. En fin, este 7 de mayo de 2017 a las 1:30 PM en la Iglesia de Guadalupe dile un NO rotundo al cambio de zonificación por lote ILEGAL para el terreno detrás de la Iglesia de Guadalupe y pídele a nuestra Iglesia PACIENCIA y HUMILDAD y que se integre al Plan Parcial de Ordenamiento Territorial de San Francisco y allí planteé sus necesidades y se estudien opciones con visión de futuro y respetuosas de nuestra calidad de vida. Nadie debe estar por encima de la ley, hasta el Papa diría lo mismo.

Bendiciones.

El autor es arquitecto y urbanWhatsApp Image 2017-05-04 at 12.22.53ista católico
Entrevista sobre ampliación de Iglesia de Guadalupe, Panamá

La subversión de la Ciudad Leseferiana – Carlos Antonio Solís Tejada

En mi opinión, la clave para el surgimiento de un nuevo sector dominante se encuentra curiosamente debajo de los pies de cada hogar panameño en especial en las zonas suburbanas y en los barrios informales. Siguiendo un poco el argumento del peruano Hernando de Soto, es probable la propiedad sobre la tierra en manos de los pobres y la clase media pueda desencadenar una nueva revolución urbana. Con la asistencia de profesionales e inversionistas afines, esta revolución podrá desencadenarse si de alguna manera milagrosa el oportunismo del capitalino le hace ver las ventajas de convertir sus títulos de tierra en acciones en empresas dedicadas a la reurbanización y revalorización de sus barrios con usos más beneficiosos como zonas de uso mixto mejor planificadas  e interconectadas vialmente con mayor accesos al transporte público interno y externo y aprovechando mejor el espacio urbano existente para beneficio de esta generación y las futuras.

Source: La subversión de la Ciudad Leseferiana – Carlos Antonio Solís Tejada

La subversión de la Ciudad Leseferiana – Carlos Antonio Solís Tejada

Desde hace unas décadas se ha hecho palpable el repliegue del Estado y el domino absoluto del sector privado en la toma de decisiones en materia urbanística a medida que evolucionaba y cambiaba el modelo económico del país al punto de encontrar en el presente, una verdadera ciudad “leseferiana”. Esta forma de hacer ciudad refleja claramente el espíritu de los tiempos actuales dominado por el poderoso conglomerado económico inmobiliario y caracterizado por el presente caos urbano.

Esta ciudad leseferiana se ha ido revelando físicamente primero con el desarrollo de las urbanizaciones de clase media de San Miguelito (Villa Lucre, Cerro Viento, San Antonio y Brisas del Golf entre otros), los barrios de clase media baja de Juan Díaz (Ciudad Radial, Urbanización Don Bosco, Las Acacias, Costa del Este, Santa María, Metropark, Costa Sur y Versalles),  los barrios nuevos en Condado del Rey y Altos de Panamá y por supuesto con los nuevos desarrollos en altura en el centro de la ciudad.  Las urbanizaciones y rascacielos antes mencionados a diferencia de aquellos  desarrollados en la primera mitad del siglo XX se caracterizan por su carácter exclusivamente residencial, descontextualizado, desconectado y desprovisto de cualquier equipamiento social, cultural o comercial de importancia para las comunidades, lo cual se ha convertido en norma del mercado, salvo la rara excepción de Costa del Este.

Desde la década de 1970, el estado progresivamente y conscientemente ha “dejado hacer” al mercado a medida que se consolidaba el prominente rol del conglomerado económico constituido por los sectores financiero, de la construcción y de servicios inmobiliarios al que llamaremos simplemente el conglomerado inmobiliario. Dicho conglomerado económico logró su perfeccionamiento en el periodo comprendido entre la creación del Centro Bancario Internacional en la década de 1970 y el ingreso de Panamá a la Organización Mundial del Comercio en la década de 1990 cuando Panamá junto con el resto de América Latina abandona progresivamente su política de sustitución de importaciones permitiendo así el paulatino desmantelamiento del incipiente sector industrial panameño abrazando el libre comercio y el dogma neoliberal lo cual paulatinamente obligó, por así decirlo, a los antiguos industriales y a muchos de sus empleados a unirse a dicho conglomerado económico.

Este conglomerado inmobiliario luego encontró su expresión política en los diferentes gobiernos del periodo democrático y a partir de 2004 se convierte en el principal dinamizador e impulsor del crecimiento económico y del bajo desempleo que ha experimentado el país desde 2004 hasta el presente al reinvertir en construcciones nuevas los flujos de capital que ingresan al país y empleando una mano de obra cada vez menos calificada. Esto explica porque el  Estado debilita, de iure o de facto, cualquier restricción legal existente en materia urbanística que se oponga a la explotación agresiva del suelo urbano mediante la especulación.

Además, esto explica el por qué, para frustración de la ciudadanía, los políticos “dejan hacer” al encontrarse con el dilema de decidir entre mantener el crecimiento económico y el bajo desempleo o instaurar el orden y la planificación, a riesgo de frenar la economía y aumentar los problemas sociales, con su consecuente costo político, secuestrando de hecho al estado con poca opción de escape. Adicionalmente el Estado ha decidido no utilizar, al límite de lo posible, su prerrogativa constitucional de dominio eminente o el hacer valer el sentido social de la propiedad privada no solo por razones económicas sino porque el Estado tácitamente ha decidido ignorar el bienestar social cuyos efectos se ven a largo a favor del bienestar económico cuyos efectos se ven a corto plazo.

El repliegue fáctico del estado y el dominio del interés privado también ha permeado en el ciudadano común adoptando posiciones cada vez más individualistas y oportunistas provocando un deterioro moral evidente a nivel urbano en las constantes violaciones a las normas perpetradas a nivel micro por cada propietario en detrimento y sin consideración por su prójimo por ejemplo con la preferencia y defensa por el aislamiento de los barrios y la resistencia de sus residentes a cualquier intento por interconectarlos y hacerlos más permeables en defensa de la privacidad y tranquilidad suburbanas.  Otro reflejo de dicho  individualismo se ve expresado por la aspiración por parte de los sectores económicos emergentes en adquirir una residencia unifamiliar con amplio patio y dos automóviles como símbolos de estatus social y de éxito profesional/personal, lo cual si bien puede parecer legítimo pero que a la larga afecta a la ciudad por su efecto agregado demandando entonces un cambio de paradigma aspiracional.

Una transición hacia a un régimen de ley y orden con planificación supondría por lo antes explicado una gran cuota de sacrificio por parte de todos los panameños además de suponer un cambio de régimen con una nuevo sector económico dominante representando una actividad económica totalmente distinta como la industria marítima y logística. Se necesitará entonces de una nueva clase emergente de medianos empresarios, de nuevos burgueses con nuevas ideas que podrían subvertir el statu quo político y ayudar a la transición hacia una ciudad más ordenada y desarrollada y retomar el crecimiento económico a partir de principio más sólidos y trascendentes.

En mi opinión, la clave para el surgimiento de un nuevo sector dominante se encuentra curiosamente debajo de los pies de cada hogar panameño en especial en las zonas suburbanas y en los barrios informales. Siguiendo un poco el argumento del peruano Hernando de Soto, es probable la propiedad sobre la tierra en manos de los pobres y la clase media pueda desencadenar una nueva revolución urbana. Con la asistencia de profesionales e inversionistas afines, esta revolución podrá desencadenarse si de alguna manera milagrosa el oportunismo del capitalino le hace ver las ventajas de convertir sus títulos de tierra en acciones en empresas dedicadas a la reurbanización y revalorización de sus barrios con usos más beneficiosos como zonas de uso mixto mejor planificadas  e interconectadas vialmente con mayor accesos al transporte público interno y externo y aprovechando mejor el espacio urbano existente para beneficio de esta generación y las futuras.

Esto puede crear una nueva clase emergente de medianos empresarios, de nuevos burgueses con nuevas ideas que podrían subvertir el status quo y ayudar a la transición hacia una ciudad más ordenada y desarrollada. Una nueva clase burguesa más progresista hija de la unión de intereses y beneficiaria de barrios mejor planificados querrá extender su cosmovisión al ámbito político. Ojalá un grupo de vecinos especialmente en áreas residenciales en San Miguelito, Juan Díaz y Panama Este vea el potencial de esta unión y desencadenen una pequeña revolución urbana en el siglo XXI.

Reivindicar el valor del sufragio para reivindicar la dignidad humana- Carlos Antonio Solís Tejada

La venta del voto

Observar por los medios nuevos y tradicionales los relatos e imágenes de cientos de personas madrugando para formar largas filas, que luego degeneran en empujones y atropellos, para conseguir un pedazo de jamón subsidiado en las «Naviferias» organizadas por el gobierno nacional, da mucho de que pensar sobre muchos temas que atañen al estado actual de la política criolla en especial el clientelismo político, el discurso demagógico paternalista que lo sostiene y el sentimiento buenista que lo justifica.

Estos tres puntos nos dan las claves del nivel de degradación de la democracia panameña por parte de una ciudadanía que no ha sabido apreciar el valor inestimable de su deber cívico de elegir a sus gobernantes. Este es un privilegio que en muchas partes del mundo no es posible tener y que por fortuna podemos disfrutar en Occidente por virtud de la Democracia, la cual con todas sus imperfecciones, nos permite vivir con mayor libertad comparado a otros regímenes. Sin embargo esto no siempre fue así.

Condicionar el voto: El Sufragio Censatario

Es importante recordar que en muchas partes de Occidente por un largo periodo de la historia de la democracia moderna, el derecho y deber de votar era una franquicia reservada a unos cuantos. Su acceso dependía de la legislación de cada país, pero tenía como denominador común, la exclusión de las masas pobres e iletradas de poder incidir directamente en la gobernanza de un país o ciudad por temor a los problemas políticos que pudiera generar someterse a la tiranía de la turba.

Este régimen electoral en muchos países se daba en la forma del sufragio censatario el cual hacía del voto efectivamente un privilegio de la clase media y alta condicionando este derecho a la tenencia de títulos de tierras, el pago de impuestos o al nivel educativo.  El voto por tanto era un bien altamente cotizado que debía ganarse o mantenerse con mucho esfuerzo o astucia dependiendo de cómo se logre la movilidad socio-económica ascendente o se mantenga dicha posición.

Si bien no es mi deseo hacer apología de la exclusión social, me pregunto si el sufragio ha sido devaluado fuertemente al convertirlo en un derecho universal convirtiéndolo en un bien al que se piensa se puede despilfarrar por ser aparentemente de acceso común y gratuito. El gran problema del sufragio universal, es que si bien le da poder efectivo de incidir en la cosa pública a todos sin distinción, su potencial es solo aprovechable para unos cuantos que desean ejercer el poder efectivamente. Esto crea naturalmente una condición de mercado donde cada voto es una mercancía que se valoriza; mientras más oferentes pujen por adquirirlo para su provecho exclusivo, más se valoriza.

Es por ello que es totalmente racional su venta al mejor postor, si se piensa bien, unos venden el voto de forma idealista a la mejor propuesta programática, otros con necesidades más mundanas lo venden de forma realista al que más dinero u oportunidades de subsistencia ofrezca. En otras palabras, unos dan su voto a palabras e ideas que muy probablemente se llevarán el viento, otros a hechos más concretos y tangibles. ¿Quién es más irracional entonces?

También se puede argüir que la incorporación de las masas iletradas y empobrecidas ha sido un logro importante para la salud de las democracias al mantener sus gobiernos teóricamente en contacto con las necesidades más básicas para la subsistencia de los seres humanos: tener que comer, tener donde dormir, estar seguros y poderse mantenerse saludables y contentos en lugar de las elucubraciones ociosas de las elites intelectuales. Sin embargo, en países con niveles de pobreza altísimos se hace necesario debatir abiertamente sobre la pobreza, el rol del individuo y de la sociedad para superarla y cómo esto afecta el mercado electoral y la gobernanza en países como Panamá.

La pobreza: heroes y villanos

Si se observa empírica y/o anecdóticamente las historias paralelas de familiares y conocidos que se han mantenido, salido o caído en la pobreza, uno comprende que en el fondo hay un importante componente psicológico que condiciona a las personas en sociedades libres a pensar que están irremediablemente condenadas a ser pobres o que la vida les ha castigado a dejar una vida privilegiada y perdidos en la ignominia, o alternativamente hay personas que piensan que si tienen el poder de superar su condición. ¿Esto quiere decir que teniendo una mejor autoestima y los valores y actitudes que la estimulan o lo destruyen se resuelve el problema de la pobreza? Ojalá fuese así de sencillo.

Es innegable que todos nacemos bajo circunstancias económicas, sociales y biológicas desiguales que condicionan nuestro punto de partida en la carrera de la vida sin embargo en una sociedad libre como la panameña está en cada individuo decidir cómo sus vidas evolucionarán y evaluar cuanto esfuerzo se está dispuesto poner. En este sentido un flaco favor se les hace en especial a los jóvenes nacidos en pobreza al decirles que su condición se debe a una sociedad malvada o un sistema económico perverso que los condena a vivir así. Este discurso es sumamente dañino al crear sentimientos de impotencia que condicionan a las personas a ser vulnerables a la dependencia y la necesidad de someterse a un patrono del cual dependerán absolutamente para subsistir o buscar el camino de la delincuencia, la violencia, la deshonestidad y el mal vivir en lugar de formarse y educarse trabajando con disciplina poco a poco para procurarse un mejor futuro

Si nuestra sociedad fuera tan malvada y el sistema económico tan perverso, ¿como se explica que en Panamá como en otras partes del mundo,  se den millones de historias de movilidad social de éxito; aquellas como la de muchos de nuestros padres o abuelos que decidieron individualmente educarse, trabajar duro o emprender, no para hacerse millonarios o poderosos, sino más bien para avanzar aunque sea un peldaño arriba en la carrera de la vida? Es evidente que las limitaciones existen pero no son insuperables; empero tampoco se puede absolutizar la posibilidad del éxito por esfuerzo propio ni tampoco idealizarlo ya que no todos logran el avance económico de forma legítima y no todos logran ser premiados justamente.

Tomando el punto anterior en consideración, existe el peligro real de vanagloriarse de la ventaja social y sentirse moralmente superior, pero por otro lado no se puede negar y callar el rol de los valores, las ideas, actitudes y creencias en las decisiones que se toman para avanzar en la vida. Estos valores alimentan la esperanza de que los hijos de estos escaladores sociales, avanzásemos uno o dos peldaños más que ellos al ofrecernos nuestros padres una ventaja comparativa relativa a su condición original. No hay que vanagloriarse pero tampoco se debe tener vergüenza de hablar al respecto a quien necesite un consejo para prosperar.

Nótese como el ambiente más óptimo para el avance social es el de una sociedad libre, pero no necesariamente el de una sociedad justa. La libertad, al permitir a todos escoger de acuerdo a nuestros gustos, valores y potencial crea necesariamente desigualdad en los resultados de nuestros esfuerzos sin embargo al mismo tiempo en teoría le permite a todos igual oportunidad de decidir su destino.

La búsqueda de una sociedad justa es positiva siempre y cuando reduzca las brechas entre distintos puntos de partida pero puede ser perjudicial si se convierte en una excusa para buscar una ilusoria igualdad de resultados, esto simplemente va contra la naturaleza misma del ser humano y la sentido de su competitividad colectiva o individual que permite a las sociedades avanzar.

Si se quiere nivelar las brechas en el punto de partida, urge mejorar la calidad del sistema educativo y de salud pública, haciéndolas atractivas para todas las clases sociales. Si bien existen grupos sociales que buscan proveedores de servicios que los separen socialmente de grupos más desaventajados, la mayoría de los que buscan los servicios privados buscan servicios y ambientes cónsonos con su estándar de vida y no necesariamente la exclusión social.

Un ejemplo de ello lo vemos en las escuelas privadas católicas de la Ciudad de Panamá, si bien al principio sirvieron a la elite socioeconómica, hoy por hoy los servicios educativos que ofrecen de una calidad relativamente mayor que la mayoría de las escuelas públicas y privadas son accesibles tanto al hijo de la clase media baja como al hijo del millonario. Lo mismo vale para los hospitales privados. Esto nos indica que existe un potencial para universalizar servicios públicos de calidad en condiciones óptimas, donde ricos y pobres se sientan igual de cómodos y se pueda garantizar un comienzo en condiciones educativas y de salud similares para todos, sin embargo es muy difícil controlar otros factores diferenciadores como la integridad de las familias con presencia de padre y madre, la condición socio económica de las personas o las diferencias biológicas, psicológicas o antropológicas.

El Buenista, el Demagogo y su Padrino

No poder controlar todas las desigualdades y desventajas no debe servir de excusa para tratar de obstaculizar el camino a los aventajados ni de infantilizar a los menos aventajados, el buenismo hace precisamente esto, es de por si un vicio de la nobleza de corazón. Un exceso de bondad hacia los marginados puede crear dependencia al desincentivar el esfuerzo propio al regalar todo desde notas escolares, efectos personales a comida excusándose en las supuestas barreras estructurales que pone una imaginaria elite con motivos malévolos. El buenista trata de proteger como niños a los más pobres de la crueldad de la vida, lo que no se percata el buenista es que muchos de los que trata de proteger tienen vicios de conducta y carácter que deben corregir temprano antes de que sea demasiado tarde.

Al buenista le acompaña el político demagogo aquel que usa en provecho propio las desigualdades sociales para crear en los más desaventajados envidia y resentimiento y en los buenistas un sentimiento de indignación tomando la bandera de la justicia social. Lo más curioso tanto del buenista como del demagogo es que nunca estarán dispuestos a ceder sus privilegios en nombre de la igualdad social, ni tampoco sacrificarán sus vidas y comodidades para lograr elevar el estándar de vida de los más pobres. De hecho muchos buenistas y demagogos viven del cuento, si algún día se erradicara la pobreza se quedarían sin causa y buscarán otro grupo al que defender como niños…de hecho ya está ocurriendo los nuevos pobres son quienes ellos cataloguen creativamente de minorías.

La gran tragedia de la democracia en países pobres es que por lo general es la demagogia, y no la honestidad, el discurso ganador. Lo que hace de la demagogia un discurso ganador frente a la honestidad es que viene acompañado de acciones materiales inmediatas en la forma de ayudas y donaciones. Es así como el demagogo se convierte además en paternalista recibiendo el espaldarazo discursivo de su amigo el buenista y el alimento económico de los grupos de interés que quieren dominar la política del país. El financista se convierte en padrino del demagogo y del buenista, por lo tanto ambos le hacen consciente o inconscientemente el mandado al padrino. Por su parte, el padrino pone a disposición del buenista y el demagogo  todo el aparato mediático que junto con el aparato académico perpetua su mensaje y mantiene a raya al honesto.

El demagogo junto con su padrino encarece cada vez más la política al hacer de cada ciclo electoral y de gobierno una competencia desleal de quien dona más y quien promete más trabajos en el gobierno. El buenista sabe que esto no está bien, pero lo justifica intelectualmente en base a la pobreza y necesidad que existe en el país. Lo que escapa de la vista del buenista es que existen distintos tipos y grados de pobreza, no es lo mismo ser pobre en las comarcas indígenas o en algunas comunidades rurales apartadas que ser pobre en la ciudad de Panamá. Como tampoco es lo mismo ser pobre en África comparado a ser pobre en Inglaterra. Para el buenista en la práctica todas las formas de pobreza son iguales y merecen la misma receta: más asistencia pública y poco trabajo en cambios actitudinales. El primero trae cambios superficiales más rápido que el segundo; además el  pedir un cambio actitudinal supone para el buenista un juicio de valor que admite el supuesto de que existen valores y formas de vida superiores y otras inferiores lo cual para el buenista»culpabiliza» a quien el ve como víctima de la sociedad.

Para el demagogo como a su padrino estas sutilezas no le son de mucho interés, lo importante es que el buenista les siga manteniendo el cuento.  Es así como en Panamá reina el caos, es así como la clase media se encuentra secuestrada y esquilmada por el demagogo, su padrino y el buenista. La clase media se ve obligada, por ley y por deber moral, a pagar la cuenta de los gustos del demagogo sin verdaderamente trabajar (solo seguir las ordenes de su padrino), pagar con sus impuestos los negocios leoninos del padrino con el estado además de la inacción del estado frente a los grandes intereses económico y pagar con sus impuestos la bondad del buenista en forma de asistencia pública, botellas y subsidios a la mayoría de la población sin rendición de cuentas que mantiene la base de votantes contentos y mantiene la maquinaria electoral engrasada, no importa el partido al que se pertenezca.

Lo más patético de todo es que a pesar de ser la clase media la que paga la fiesta, es la que menos voz y voto tiene, primero por ser minoritaria, segundo porque el buenista se encargará de censurarla públicamente como clasista, racista e insolidaria y todos los epítetos que se le ocurra. Peor aún a pesar de ser quien paga es la clase que menos prioridad recibe en los servicios públicos y menos valor por su dinero verá…y no tiene opción.

Para salir de esta situación, la clase media debe: A. Trabajar incansablemente para educar y sacar de la pobreza el mayor número de personas liberándolas de las garras del demagogo, el buenista y sus padrinos B.  Tomarse el poder para librarse de sus secuestradores o  C. Salir del país y dejar que se pudra. Claramente, el primer camino es el más digno y existen dos herramientas que podría encarrilar al demagogo, al buenista, al padrino y sus dependientes en el camino correcto: El voto censatario o alternativamente el pago universal del impuesto sobre la renta.

El voto censatario, calificaría para votar solamente a aquellos que pagan el impuesto sobre la renta y tienen como mínimo una título de bachillerato. La ventaja de un sistema así es que permite a quienes sostienen al estado tener la voz cantante y evitar así que los que dependen del estado abusen del erario público. La única desventaja sería acallar la voz de una gran mayoría…temporalmente. Puede ser temporal ya que tanto el demagogo, como el buenista y sus padrinos pueden trabajar incansablemente para lograr formalizar a quienes dependen de ellos que viven en la precariedad de la informalidad.

Los negocios informales son microempresas con mucho potencial, sin embargo el informal tiene el mismo problema del profesional independiente, precisa disciplinarse financieramente y laboralmente. Los asalariados lo tienen más fácil pues su patrono por lo general se encarga de inscribirlo en la Caja de Seguro Social y se encarga de pagar sus impuestos tanto el educativo como el de la renta, si es que tiene el nivel de ingreso que lo obliga a pagarlo. Además, el patrono acumula el ingreso diario del asalariado y lo deposita en una cuenta bancaria por el. Al final de cada quincena el patrono se aseguró de crearle un ahorro a su empleado y le obliga a controlar sus gastos al tener que planificarse quincena a quincena o mes a mes, en muchos casos no lo logra, en muchos otros sí.

Dado que el demagogo necesita del voto de los pobres, en un sistema censatario necesitará lograr que sus seguidores paguen impuestos y abran cuentas de ahorros. Al mantenerse constantes y disciplinados en dos años estas personas pueden acceder al crédito bancario. Acceder al crédito le posibilita mejorar su nivel de vida y le obliga a disciplinarse más financieramente, dicha disciplina le ayudará si tiene suerte, a expandir su negocio y convertirse en un pequeño empresario con un área de trabajo más cómoda, equipo y maquinaria que le permita ejercer mejor su negocio. Si tienen éxito estos pequeños empresarios contratarán personal impactando inmediatamente en la vida de sus vecinos. Esto los independiza efectivamente de sus benefactores aunque mantendrá con ellos un lazo de gratitud que se debilitará con el tiempo.

La otra manera que se puede aumentar la base de votantes es universalizar el pago del impuesto sobre la renta esto si bien le dará un dolor de bolsillo a los más pobres, ese dolor de bolsillo le hará cuestionar que hacen con su plata al político demagogo además de obligar a los informales a salir de la informalidad para poder ser representados. Al formalizar a los informales es muy posible que desaparezca paulatinamente el clientelismo al incrementar los llamados a mayor transparencia, sacar a muchos del desempleo al permitir a muchos jóvenes estudiar y estos eventualmente exigirán mejor educación, mejores servicios de salud y mejor transporte y finalmente estos al ingresar felizmente a la clase media deberán paulatinamente exigir la profesionalización y meritocracia en la administración pública.

En fin es posible que al revalorar el sufragio haciéndolo una franquicia exclusiva para quienes les importa e interesa la política puede ser positivo siempre y cuando se busque ampliar esa base de votantes sacándolos de la informalidad y educándolos a contribuir al fisco y mejorar su vida; es allí donde el buenista será de gran ayuda y recibirá toda la ayuda del político honesto. Es paradójico que lo que antes tuvo una connotación  excluyente, tenga que regresar para incluir efectivamente a quienes formalmente están incluidos pero que en la práctica han vendido su voz al mejor postor, con efectos dañinos para si y el resto de la sociedad.

La ciudad egoísta

Publicado el 18 mar 2016 – 03:08h, en el diario La Prensa, Ciudad de Panamáegoista-Carlos-Antonio-Solis-Tejada_LPRIMA20160318_0045_1

En el griego antiguo el adjetivo idiota describía a una persona ignorante, sin habilidad alguna, ordinaria y sin sentido de ciudadanía. Se consideraba que se nacía idiota (o ignorante) y que solo, mediante la educación (o el amor a la sabiduría), uno se convertía en ciudadano. Por lo tanto, un idiota, por su ignorancia –en el sentido más integral de la palabra– era una persona centrada en sí misma, sin participación, preocupación u opinión alguna en los asuntos públicos, y que solo se concentraba en los asuntos propios. Así, el idiota o ignorante era esencialmente egoísta, y en este sentido el egoísmo es signo de ignorancia e incivilidad.

Soy un fiel convencido de que nuestra ciudad, como muchas otras del mundo contemporáneo, ha sido construida por egoístas. Este egoísmo permea todos los estratos económicos, los niveles de instrucción formal e informal y los distintos grados de poder en nuestra sociedad. Si se tiene alguna duda, basta observar la ciudad bidimensionalmente, en un mapa; tridimensionalmente, en su realidad material, con sus escalas a nivel de calles, y hasta tetradimensionalmente, con sus olores y ruidos.

Sobre el mapa, en lugar de una urbe compacta, densa y eficiente, se evidencia una ciudad fragmentada que se expande al infinito, con urbanizaciones privadas de bajísima densidad, contenidas en sí mismas con toda clase de barreras. Verdaderos campos de concentración para uso exclusivo residencial, con poca o nula conexión entre sí, por expresa y egoísta voluntad de sus promotores, diseñadores y residentes, en la búsqueda del paraíso de la “privacidad”.

También se ve este egoísmo en los barrios informales concebidos como repartición de un botín robado a grandes y egoístas latifundistas, lo que convierte a sus nuevos dueños en pequeños y egoístas minifundistas, bajo el beneplácito egoísta de políticos electoreros que, en lugar evitar esos purgatorios urbanos, con políticas de vivienda efectivas y justas, prefieren hacer posible el “sueño”–o pesadilla– de un pedazo de tierra gratuito, con los impuestos de los demás, que pagamos la sobreextensión irracional de los sistemas de infraestructura pública urbana.

En muchas de estas zonas residenciales, el egoísmo de sus residentes no tiene parangón, cuando surge un problema de seguridad prefieren encerrarse tras barrotes, murallas y alarmas, en vez de prevenir y controlar el delito, atendiendo los problemas sociales subyacentes. Cuando surge un problema de movilidad urbana, lo resuelven comprando carros a egoístas empresarios del sector automotriz, a quienes no les conviene un mejor transporte público. Muchos egoístas dueños de autos y de establecimientos comerciales, residenciales y oficinas, ante la falta de estacionamientos solventan su problema particular ocupando las servidumbres, isletas y aceras públicas, en lugar de invertir en edificios de estacionamiento y pequeños circuitos de transporte público. Tanto en urbanizaciones formales e informales, en edificios de vivienda de interés social como en grandes condominios, las áreas comunes son tierra de nadie, pues no se quiere pagar por su mantenimiento y, muchas veces, quedan sujetas a la depredación o apropiación egoísta de algunos residentes, lo que desmejora la calidad del ambiente urbano.

El nivel de egoísmo de los promotores entra en colusión con el de los consumidores en el esfuerzo por exprimir cada metro cuadrado, concibiendo grandes zonas monótonas y con la casi nula dotación de áreas públicas, comerciales o institucionales. Esto hace que, por necesidad, sean tardía y malamente resueltas por los pequeños empresarios emergentes, que violan los códigos de zonificación diseñados para mantener la monotonía de esos engendros urbanos. Esta es una preocupación que no encuentra solución satisfactoria, a menos que se hagan heroicos esfuerzos de planificación, sacrificando parte de las áreas residenciales, con grandes inversiones, para ubicar de manera adecuada las escuelas, centros médicos, templos, estaciones de policía, y áreas comerciales, de trabajo, ocio y esparcimiento, así como edificios de apartamentos. Estas áreas crean comunidades, no ciudades dormitorio, por lo que debieron concebirse antes.

No contentos con el caos creado “haciendo ciudad”, los bancos, promotores, arquitectos, constructores y consumidores unen fuerzas egoístas para sembrar torres, so pretexto de ayudar a densificar; además, de plantar centros comerciales o de oficinas, so pretexto de satisfacer necesidades del mercado, sin ninguna planificación que indicase la manera apropiada de hacerlo, ni estudios de mercado independientes que lo sustenten. En su lugar, aducen que los procesos de planificación y estudio le restan dinamismo y dinero a sus emprendimientos. Como resultado, tenemos torres de oficinas y residenciales semivacías, vendidas a inversionistas, pero con pocos residentes; y centros comerciales que le roban al espacio público, quitando aceras y áreas verdes, en lugar de aportar al paisajismo.

En el camino se pasaron, con aplanadora, la voluntad de quienes ya vivían en esas zonas mal urbanizadas. Si bien algunos de estos residentes se aferran al carácter mal planificado de sus monótonas zonas residenciales, la verdad es que las violentas imposiciones de los “hacedores de ciudad” no han dado cabida al diálogo sesudo que hubiese permitido planificar el espacio urbano, de forma científica y con todos los actores involucrados. La solución no es fácil, todo comienza por dar el salto cualitativo y pasar de “idiotas” a ciudadanos, para entonces estar en condición de reconfigurar nuestra urbe en una ciudad generosa con sus habitantes y sus visitantes.

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De este escrito surgió el primer conversatorio sobre La Ciudad Egoísta en la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos el miércoles 23 de marzo de 2016 el cual contó con la participación de miembros de la Red Ciudadana Urbana.

Vean los enlaces siguientes.

Primer Conversatorio. La Ciudad Egoista 23.03.2016

1er Conversatorio sobre la Ciudad Egoista. Parte 2

Urbanismo Panameño. Una oportunidad perdida

Publicado el 18 feb 2016 – 02:02h en el diario La Prensa, Ciudad de Panamá

 

El 15 de febrero de 2016, el alcalde de la ciudad de Panamá, durante una presentación de su plan de acción, ante la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), dijo algo que nos debe preocupar a todos los profesionales del urbanismo. Al ser cuestionado por un colega, miembro de la Junta Municipal de Planificación, sobre las condiciones excluyentes hacia el profesional panameño por parte del pliego de cargos del estudio del Plan Parcial de Ordenamiento Territorial de San Francisco, el alcalde contestó que los profesionales locales no tenemos experiencia en planificación, algo que la directiva actual de la SPIA no supo responder con contundencia.

No es cierto que no exista la experiencia ni la capacidad; los planes y normas desarrollados hasta el momento atestiguan la experiencia local, aun cuando su ejecución deje mucho que desear. Sin embargo, no debemos temer a los errores, porque mediante un buen proceso de aprendizaje de estos se puede ir perfeccionando el ejercicio urbanístico. En este sentido es clave la inclusión de las instituciones académicas en ese proceso de aprendizaje. Además, quien estas líneas escribe, logró reclutar un equipo panameño con la formación necesaria, con la intención de licitar.

La empresa Idom, que por cierto ya está trabajando con el municipio y el Metro de Panamá en proyectos financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo, resultó ganadora, a pesar de no cumplir con lo exigido por la Ley 15, de 1959 (al tener una mayoría de profesionales extranjeros) ni reunir los requisitos del pliego que exigían maestrías en diversas especialidades, y aceptar licenciaturas españolas como equivalentes a títulos de maestría, sin ser validadas por la Universidad de Panamá, además de otra serie de irregularidades.

Más pudo el apuro de tenerlo todo listo de cara a las elecciones presidenciales de 2019, que el deseo de dejar un legado permanente al país.

El alcalde habla de empoderarnos en el proceso de planificación, sin embargo, este proceso es excluyente de la participación económica del profesional panameño. No basta con darle a firmas jóvenes proyectos de planificación más pequeños, como los de calle Uruguay y vía Argentina; si queremos construir las capacidades locales, es necesario facilitar la participación de las empresas y profesionales del patio en proyectos más complejos, privilegiando su contratación al diseñar los pliegos de cargos, de manera más flexible y teniendo en mente el desarrollo de las capacidades locales. Por tanto, buscar a expertos foráneos, como desea hacer el municipio, resulta contraproducente.

Si bien los extranjeros pueden contribuir con nuevas y valiosas perspectivas, estos se llevan su know-how global y local fuera del país, además de acarrear gastos al contribuyente en pasajes aéreos, honorarios internacionales, vivienda, gastos legales… a menos que hagan todo a control remoto con nuestros impuestos, sin pagar ellos impuestos locales. Los consultores internacionales nos podrían asistir fortaleciendo las capacidades faltantes del municipio y panameñizando así su conocimiento, para lograr la autosuficiencia local, algo que está en el espíritu de la Ley 15 de 1959.

Creo que está de más recordarle a la ciudadanía que la mayoría de los profesionales urbanistas en Panamá, incluyendo este servidor, tienen formación y hasta experiencia, tanto en Europa como en Estados Unidos, lo que ha servido de base para crear el equipo de la Dirección de Planificación Urbana del Municipio de Panamá, y es la base de expertos con la que cuentan las empresas establecidas en este país. Sin embargo, el municipio decidió perder una oportunidad para hacer avanzar el desarrollo del urbanismo local.

Por ello, para evitar esta clase de despropósitos y avanzar al desarrollo de las ciencias urbanas y de la planificación, es necesario crear esta carrera especializada e integrar a todos los profesionales de distintas disciplinas, especialistas en el tema (no solo a arquitectos e ingenieros) y protegerlos, mediante una ley de carrera, y un gremio que la regule, fortalezca y defienda. Esto es necesario para cimentar la descentralización con el recurso humano para el desarrollo de los planes locales, distritales y regionales, y su actualización; además de fortalecer la capacidad institucional de los municipios con la mayor disponibilidad de planificadores experimentados. Algo que, paulatinamente, tendrá su influencia en el sector inmobiliario. El Municipio de Panamá tiene la clave para comenzar este proceso.

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