¿Se puede hablar de la historia de las relaciones raciales en Panamá con sinceridad y vivir para contarlo?

por Carlos Solis-Tejada

Cuidado: Hablar sobre las relaciones entre distintos grupos humanos en cualquier sociedad puede ser como caminar entre pedazos de vidrio. Sin embargo, en algunos países, declararse miembro de una “grupo o minoría vulnerable” puede conferir un blindaje a toda prueba en redes sociales o en cualquier conversación entre cervezas.

Esto no tendría nada de malo, si no fuera porque además le da la libertad a dicha persona de decir prácticamente lo que le venga en gana con total impunidad y sin derecho a réplica gracias a toda una alianza informal (nacional e internacional) entre académicos, activistas, artistas, comunicadores sociales y gente común. Todos estos son sostenidos por una nutrida red de empresarios y políticos (del patio y/o del extranjero) que les financia y protege además de la ignorancia generalizada que nos aqueja y que nos hace aceptar todo lo que se nos imponga sin mucha crítica, a menos que se tenga experiencia o noción de lo contrario.

Lo positivo: Sin embargo, no todo es malo, muchos de los temas que se han sacado a relucir y nos han hecho meditar en tiempos recientes eran esqueletos escondidos en el armario que no podían seguir ocultos para siempre, por ejemplo, la discriminación por motivos de sexo, religión, etnicidad, condición socioeconómica y… (¿por qué no?) preferencia sexual. Pero ese no es el problema. El problema está cuando un debate serio sobre estos temas es castrado desde el inicio por una serie de reglas no-escritas que no permiten hablar con total sinceridad de estos temas espinosos ya que se corre el peligro, no sólo de ofender a nivel personal, sino de quedar estigmatizado socialmente o en algunos casos incluso de ser vigilados y censurados por una suerte de policía política auto-nombrada en redes sociales. Esto trae como consecuencia la polarización social que se ve en Twitter y hoy día se manifiesta en las calles de los EE. UU. o de Europa.

¿Somos los hispanos racistas a lo gringo? Por ejemplo, cuando se habla entre panameños (e hispanoamericanos) de las relaciones entre grupos étnicos, raciales, o nacionales las conversaciones tienden a girar en torno a clichés y lugares comunes (por lo general en torno a la Leyenda Negra de nuestra historia hispana), el tomarse las cosas personalmente, lo anecdótico, el postureo ético (virtue-signaling), los prejuicios (de toda índole) y las ideologías importadas sin ninguna consideración por el contexto o ninguna preocupación por matizar (por ejemplo la creencia de que en el mundo hispano existe un racismo comparable o con la misma equivalencia moral que la del mundo anglosajón). Por lo general muchas opiniones de este tipo no están informadas por datos emanados de las ciencias sociales o son influidas por modas intelectuales sin ninguna clase de contextualización más bien están basadas en subjetividades y resentimientos sobre experiencias personales que pueden encontrar explicaciones alternas al racismo.

Obsesión racial ¿Por que debemos obsesionarnos con la raza como los gringos? ¿Queremos una sociedad segmentada y fragmentada por el color de la piel, el origen nacional o étnico solo para complacer un capricho? ¿Que tiene de malo pensarnos como un crisol de razas? ¿Queremos pasarnos llenando formularios que te preguntan de que grupo étnico o racial consideras que eres y vivir de acuerdo a sus estereotipos? ¿Que tiene de malo la asimilación y consolidación en un sólo pueblo? Eso no desdice de los aportes culturales e intelectuales que se puedan hacer, solo le indica a todos que es necesario tener un relato común y unas ideas comunes que nos unan y ayuden a una mejor convivencia. Tampoco necesariamente invisibiliza (¿Que tal si alguien quiere adoptar como estrategia de vida ser uno más del montón y le gusta?) ¿Porque hemos de lamentarnos cuando un barrio étnico desaparece? ¿Acaso sus habitantes no tienen derecho de hacer con sus vidas algo distinto que ser un zoológico humano o un freak show? Obviamente tampoco esto debe significar que no se represente en los medios y la publicidad la diversidad existente, pero tampoco falsear la realidad.

Hacia un abordaje serio del tema racial ¿Cuándo podremos abordar con mayor seriedad nuestra historia, nuestra cultura, nuestra sociología, nuestra economía, nuestra antropología sin caer en cuentos de buenos vs. malos, blancos vs. negros, héroes vs. villanos, opresores vs. oprimidos, colonizadores vs colonizados y salir vivos del intento? ¿Cuándo llegará el día en que políticos, activistas y grupos de interés dejen de manipular las ciencias sociales y aplicadas para inculcar su visión del mundo en el sistema educativo y en los medios de comunicación social?

La asimilación y mestizaje. De sumo interés general sería tener, por ejemplo, más y variadas publicaciones sobre el proceso de asimilación o no asimilación de las poblaciones inmigrantes en la sociedad panameña y de panameños en el exterior de cualquier origen. O del rol de la pobreza en la que caen las poblaciones que migran a las grandes urbes y como dicha pobreza tiende a identificarse con los grupos humanos que mayoritariamente viven en esa condición sin importar su origen étnico, religioso o geográfico. Quizás una mayor investigación de estos temas nos ayude a dilucidar si el mal perenne de la sociedad panameña (o hispana) es más la xenofobia, el clasismo o simplemente la natural desconfianza y temor a lo nuevo, extraño y aparentemente peligroso que un verdadera discriminación a la “Jim Crow” o quizás solo la pobreza.

No satanizar. ¿Que tal considerar como válido el punto de vista de las poblaciones receptoras (sea de la raza, clase o religión que sean) que piden y hasta exigen el respeto a sus usos y costumbres solicitando a los nuevos asimilarse a su nuevo ambiente? por ejemplo respetando las reglas de ruido, de estética visual, de convivencia con animales, de convivencia entre sexos, de pudor o de higiene ¿Acaso deben de estar todas las partes en la obligación de tolerarlo todo? ¿Acaso existe un privilegio para alterar los usos y costumbres establecidos por los recien-llegados? ¿Porque decir esto te hace intolerante, racista o discriminatorio (o el Demonio en persona)? Estas son preguntas incómodas que pueden meterte en un serio problema en algunos medios.

Racismo inverso. Tampoco se estudia «el racismo a la inversa» (porque todos los seres humanos discriminamos por múltiples razones), un ejemplo clásico es cuando se estudia el caso de la Zona del Canal. En dicho caso es difícil encontrar algún libro o artículo que trate sobre los comentarios a voces de la vivencia y condición social de los hispanos en la Zona del Canal la cual, de acuerdo a algunos testimonios, era la de ciudadanos no de segunda, sino de tercera categoría al ser discriminados de oportunidades económicas, laborales y sociales por los angloparlantes tanto gringos como antillanos. Este pareciera un tema tabú o de escaso interés por alguna extraña razón, pues se está desaprovechando que aún viven entre nosotros personas que pudieran dar su testimonio y que este pudiera ser contrastado con los documentos históricos. Quizás no estamos preparados para esa conversación pendiente…o simplemente los zoneítas hispanos decidieron pasar la página y no vivir en el perenne recuerdo o guardando resentimientos viejos .

Más academia, sería y libre, y menos sentimentalismo. Pero quizás este pidiendo mucho a un mundo académico pobremente financiado y corto en personal disponible para estos menesteres, sin embargo, es importante ir rompiendo con los paradigmas intelectuales e impulsar a los estudiantes y profesionales (y personas de a pie) a explorar otros puntos de vista y una infinidad de temas sin arriesgar quizás sus carreras y reputaciones y que el público en general estemos dispuestos en hablar de estos temas con madurez y rigor intelectual, no con sentimentalismos y simplismos.

Reconocernos como una sociedad perfectible. Quizás, el resultado final de este peligroso periplo social sea un reencontrarnos con nosotros mismos y enorgullecernos de la sociedad que hemos construido con los aciertos y errores típicos de toda sociedad humana y de las cuales hemos aprendido.