Es hora de hablar de Alianzas Independientes
por Carlos Solis-Tejada
Se acerca enero de 2019 y con este mes, el cierre del periodo de recolección de firmas para los precandidatos por la libre postulación y el inicio del proceso que determinará cuáles serán las candidaturas que superen el mínimo requerido (18,542) y además cuenten con el mayor número de firmas para ocupar oficialmente uno de los tan cotizados tres espacios al que tienen derecho en las papeletas. Pero, aun así podemos hacer algunas aproximaciones en base a los datos publicados por el Tribunal Electoral, el 7 de diciembre de 2018. Si nos fiamos del Tribunal, 7 de los 17 precandidatos presidenciales independientes cumplen con el mínimo de 18,542 firmas requeridas por el Código Electoral para poder ser considerados para optar por las candidaturas. Siendo 7, estos se han visto en la obligación de competir por uno de los tres espacios designados por el Código para aquellos con la mayor cantidad de firmas. Dicho esto, si hoy fuera la fecha de corte, los tres candidatos serían Ana Matilde Gómez, Dimitri Flores y Marco Ameglio dejando por fuera figuras tan sonadas y respaldadas como Ricardo Lombana, Miguel Antonio Bernal, Francisco Carreira y Gerardo Barroso. ¿Se conformarán los últimos cuatro clasificados con quedar fuera de la jugada? ¿Podrán los primeros tres prescindir de los últimos cuatro?
A juzgar de la actitud de Lombana y Bernal, pareciera que saldrán lamentando su exclusión de la carrera, sin embargo yo apelaría al buen juicio y sentido de patria de los dos y apostaría a que tanto ellos como Carreira negociarán posibles alianzas, la pregunta es bajo qué criterios.

Un primer criterio que podríamos deducir es la capacidad y la efectividad demostradas en la recolección de firmas, especialmente en los últimos meses cruciales, pudiendo identificarse fácilmente en orden de agresividad a Paco Carreira y a Marco Ameglio seguidos por Ana Matilde Gómez y Ricardo Lombana. Sin embargo hay que matizar que dicha agresividad se debe al poco tiempo que llevan en la carrera por lo cual probablemente tuvieron que comprar dicho tiempo faltante con organización y dinero, el cual será definitivamente el segundo criterio bajo el cual se negociarán las posibles alianzas.
Solo contando el dinero gastado efectivamente en firmas válidas a $2.00 por firma, podemos deducir que por orden de magnitud tanto Paco Carreira como Marco Ameglio han estado probablemente gastando la mayor cantidad de dinero para lograr y subsidiar la organización y logística necesarias para alcanzar sus metas. Siendo así, no debe sorprender que para el fin del mes de diciembre ambos precandidatos hayan turbo cargado sus campañas lo suficiente como para disputarles tanto a Dimitri Flores como a Ricardo Lombana la segunda y tercera posición.
Pero esto sería ignorar los ingentes esfuerzos que ha hecho el equipo de Lombana y sería interesante ver que tantas más firmas puedan conseguir pues sería un duelo entre el dinero de los empresarios Ameglio y Carreira vs la presencia mediática y el carisma de Lombana. En este punto de la carrera Dimitri Flores es mantequilla, considerando que probablemente ya esté sobregirado de los $100,000 que tuvo que haber ahorrado nuestro “exitoso” precandidato a sus 40 años y tocará ver si su capital de firmas acumulada previsoriamente podrá resistir el poder de la chequera de uno de los antiguos dueños de Bonlac y quedar posiblemente relegado a un tercer lugar, más aun considerando que el grueso de sus gastos los hizo antes de agosto de 2018. Si la tendencia observada continúa, enero comenzará probablemente con Gómez a la cabeza, Ameglio de segundo y Flores de tercero seguidos de Carreira en cuarto y Lombana en quinto lugar, con lo cual la suerte estaría echada y la voz cantante la tendrán Gómez y Ameglio quienes deberían negociar con los perdedores: aparentemente competitivas y bien apoyadas estructuras de Carreira, Lombana y Bernal. Esto es, si sus egos les permiten una visión de largo plazo, en especial a Lombana y Bernal que pierden el tiempo en los medios peleando el #NoSoloTres, una reforma al código electoral que no va ocurrir.


Suponiendo que la razón supera sus egos y se sentarán a pactar alianzas ellos se encontrarán rápidamente con que el dinero y la efectividad organizacional no son nada a la hora de unir equipos y aquí entrará en juego el tercer criterio que podrá hacer o deshacer alianzas y campañas y son las similitudes y diferencias sociológicas e ideológicas entre candidatos además de la legitimidad reconocida entre los candidatos con sus equipos de campaña. Y aquí entramos en lo puramente subjetivo ya que a falta de encuestas o entrevistas que midan estos tres parámetros, tocará aventurarse un poco a adivinar afinidades en base al “dime con quién andas y te diré quién eres” las posiciones manifestadas por los candidatos en diversos temas y los ataques entre candidatos.
Siendo Panamá un país relativamente conservador, por lo menos de la boca para afuera, es de esperar que los candidatos, por más “liberales” o “progres” que sean ellos o sus equipos de campaña , estos vean en la necesidad de diluir sus posiciones de cara al electorado, en especial en cuanto a sus tópicos favoritos como la inmigración libre, el aborto, la educación sexual, el laicismo, la despenalización de las drogas o el matrimonio gay al punto de mantenerlo en un quinto plano y enfocarse en los temas más populares como la anticorrupción, la desigualdad, el desempleo, la desaceleración económica , la mala educación y salud o el estado de las infraestructuras públicas. Sin embargo, estos saldrán rápidamente a flote a la hora de sentarse a conversar y construir equipos.
En este sentido, es perceptible una mayor afinidad entre Ana Matilde Gómez Ricardo Lombana en cuanto a los temas relacionados a derechos humanos. Sin embargo es importante matizar que es conocido que Ana Matilde Gómez es una católica practicante y quizás en este sentido no comparta toda la agenda de nuevos derechos humanos que podría apoyar Lombana. Otro factor que les une es el hecho de ser percibidos como los dos pre-candidatos no partidistas más potables a pesar de que ambos tuvieron algunos nexos con el gobierno de Martín Torrijos.
También en cuanto a los mismos temas pero en sentido contrario es perceptible una mayor afinidad ente Marco Ameglio y Paco Carreira. Ambos son abiertamente conservadores en materia social y abiertamente antiinmigración. Si bien lo mismo podría decirse de Dimitri Flores, sus coqueteos con Cambio Democrático además de su estilo de campaña abiertamente clientelista lo hace mucho más afín a un Gerardo Barroso o hasta de José Domingo Arias que con Ameglio o Carreira.
El cuarto factor que podría afectar posibles negociaciones, es la distribución de los cargos políticos pero en este punto volvemos a los primeros dos factores que podrían determinar dicha distribución de poder más allá de la competencia en el cargo, las estructuras y el dinero aportados y por su puesto cuantos votos estos contribuirán. Muchos de ustedes ya estarán pensando que esto suena a lo mismo que los partidos políticos, lastimosamente es así.
La política electoral en un sistema democrático con elecciones libres y con sufragio universal en cualquier parte del mundo al final se traduce en un sinfín de negociaciones y transacciones que posibilitan los recursos humanos, mediáticos y financieros que permiten el éxito o no de una campaña política, trayendo los votos a las urnas y que estos sean efectivos y no meramente los méritos o posiciones del candidato, no importa si se es partidista o independiente. Pretender lo contrario demuestra ingenuidad y un purismo extremo que se traduce en una desconexión con la realidad.
