Algunas impresiciones sobre la recolección de firmas para precandidatos por la libre postulación

por Carlos Solis-Tejada

Existen varias impresiciones que hacen Tapia y Lombana en este vídeo (desde el minuto 15:59) emitido el día jueves 13 de diciembre de 2018 en Lo Mejor del Boxeo. La primera tiene que ver con la intención de voto marcada en encuestas. Si algo han demostrado las encuestas de opinión pública en las últimas elecciones es que no son infalibles y todo depende de la metodología empleada, el universo de la muestra y sobre todo el sesgo del investigador a la hora de diseñar el instrumento de investigación y a la hora de interpretar y publicar los resultados. La segunda tiene que ver con las firmas.

Las firmas más que nada demuestran la capacidad y efectividad organizativa y logística real del equipo de campaña que potencialmente se podrá traducir en una capacidad real para hacer proselitismo, identificar los votantes duros y para movilizar ese voto duro a las urnas, por tanto no son un «bluff» como da a entender Juan Carlos Tapia, de hecho las firmas dicen tanto del potencial del candidato y su equipo como las encuestas.

La tercera impresición tiene que ver con la calidad de las firmas recolectadas. Si bien es cierto que lo ideal fuera que el indice de firmas rechazadas fuera bajo, la realidad es que la calidad de las mismas dependen de la pericia del recolector, la honestidad del firmante pero sobre todo el objetivo del precandidato con la recolección de firmas. Sobre lo último es necesario determinar si el candidato busca cantidad o calidad.

Según mi experiencia y observando el comportamiento de las cifras de precandidatos a diputado, el que busca calidad por lo general está cuidando bastante sus limitados recursos. Pero para que este enfoque sea exitoso, necesita comenzar su campaña muy temprano. El que busca cantidad por lo general necesita comprar el tiempo perdido al llegar tarde a la carrera por lo cual exige de su equipo simplemente tirar una red super grande y pescar lo que sea y de allí ir sacando sus firmas necesarias en el menor tiempo posible.

Evidentemente este método es mucho mas intensivo pues el dinero que alguien se gastó en un año otro se lo está gastando en semanas o pocos meses. Esto explica el mayor índice de firmas rechazadas y el mayor índice de situaciones anómalas en las firmas recolectadas de Ameglio y Carreira, situaciones que todos tienen en mayor o menor medida dependiendo de los factores antes descritos. Los mas cuidadosos tienen un margen de error del 30% los menos cuidadosos del 50% pero dificilmente esto en mi experiencia es 100% imputable al precandidato y no necesariamente denota deshonestidad alguna.

La última impresición tiene que ver con la valoración positiva o negativa de contar o no con activistas pagos y de donantes de campana. Es evidente que a nivel presidencial los precandidatos punteros, incluyendo Lombana, tienen apoyos en efectivo o en especie cuyo valor es cuantificable y el Tribunal les pedirá computar.

La diferencia entre Lombana y los nuevos es que quizás sus donantes o el mismo no piensan quemar todo su dinero en esta carrera loca, Ameglio y Carreira quizás sí y eso no es ni malo ni bueno. No será justo con quien le puso más pulmón a esta campaña, como yo, pero no es ilegal. Para la próxima campaña, si queremos limitar esta gastadera, será necesario uno hacer como pide Tapia, primero permitir la participación de quienes logran el mínimo de firmas, segundo acortar el periodo de postulación a un mes, así no ingresan advenedizos con mucho dinero y tercero introducir las plataformas digitales para registrar y verificar apoyos.

P.d: Creo que también a Ricardo Lombana se le olvidó reconocer el ajuste muy favorable que les hizo a todos los candidatos el Tribunal Electoral el 21 de noviembre. (Ver gráfica)

ajuste a candidatos