¡Soy pre-candidato a diputado!
por Carlos Solis-Tejada
Ha pasado más de un
año desde mi última publicación urbanística y en este periodo me he dedicado más a emitir opiniones, ya sea en este blog en y/o desde mis cuentas personales de Facebook y Twitter (a veces más allá de lo recomendable), sobre diversos temas especialmente aquellos relacionados con la defensa de la vida y la familia, la lucha contra la corrupción política y sus causas socio-económicas, la educación y por supuesto uno que otro tema de actualidad en materia urbanística en la ciudad de Panamá, por ejemplo: las inundaciones que han padecido diversos sectores de la ciudad o los procesos de planificación que están llevando la Alcaldía de Panamá. Sin lugar a duda, la política me entretiene y disfruto de la polémica y el debate sobre temas controvertidos y eso se refleja claramente en mi presencia on-line.
Pero, la vida ha seguido y seguirá su curso y sin lugar a duda los últimos 10 años han sido de constante crecimiento: en octubre cumplo un año de ser papá y 4 años de participar de la Red Ciudadana Urbana de Panamá (además de 37 años de vida), en diciembre cumplo 8 años de haberme graduado de Máster en Urbanización y Desarrollo en la London School of Economics and Political Science y 5 años de haber retornado finalmente de Londres. Además, en enero cumplo 3 años de matrimonio ante Dios con Diana y 4 años de laborar como Analista de Mercado en la filial panameña de una reconocida firma inmobiliaria internacional. En fin, ha sido una década interesante en donde he ganado amigos (y me distanciado quizás sin querer de otros), una década en la cual mis horizontes se ampliaron, he viajado, he crecido y he madurado bastante y le agradezco a Dios estas oportunidades que me ha brindado y he sabido aprovechar.
También les cuento que en los últimos meses me ha entrado la picazón política. Para quienes me conocen, esto era de esperarse, pero, aun así, es importante para mi expresar el porque de mi interés en ser diputado. Si les soy sincero sencillamente yo tengo muchas ganas de poner todo ese rico bagaje de experiencias y conocimientos que llevo conmigo (algunas de las cuales han sido reflejadas en este blog o en mis redes sociales) y ponerlas en práctica. En otras palabras, quisiera dejar de hablar tanto y hacer más, contribuir más. Es por ello por lo que quizás dejé de escribir y opinar sobre temas políticos y urbanísticos, pues tengo ansias de pasar a la acción, a demostrar en su plenitud, con hechos y obras concretas, lo que el urbanismo puede contribuir, desde la Asamblea Nacional, en beneficio de las comunidades que conforman nuestras ciudades y convertirlas en Ciudades Esplendidas.
El caos y la sensación de corrupción administrativa se ve reflejado en los barrios del 8-8 (San Francisco, Juan Díaz, Parque Lefevre, Don Bosco y Río Abajo) y si bien es innegable que nuestra ciudad ha avanzado en materia urbanística, no se puso orden, con sanciones ejemplares, al caos creado por la mala gestión urbana de administraciones municipales pasadas y del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial reflejado en los arbitrarios cambios de uso de suelo que seguían una lógica corto-placista enfocada en el aprovechamiento máximo de lotes en lugar de considerar el contexto urbano, la infraestructura existente y las proyecciones futuras del mercado inmobiliario. ¿Será verdad que no tienen los suficientes recursos jurídicos, humanos y financieros para hacer cumplir la ley? ¿Podrá el Órgano Legislativo hacer algo al respecto?
Como consecuencia de no tener clara las prioridades, tenemos una ciudad que se inunda en línea de mar y en las riberas de ríos porque no se ha creado la infraestructura necesaria para mitigar las consecuencias del cambio climático, una ciudad con tranques vehiculares, a falta de un esfuerzo valiente por apropiarse de la movilidad urbana, una ciudad sucia por una deficiente gestión de desechos sólidos y una ciudadanía molesta con la alteración radical de la vida en sus comunidades con proyectos inmobiliarios desarrollados de forma irresponsable, los anexos ilegales y la toma ilegal de la servidumbre y el espacio público además de los negocios ruidosos en medio de comunidades otrora apacibles.
Además, pienso que los concejales han tomado una actitud conformista ante una descentralización que no es tal, una descentralización basada en dádivas derivadas de sesiones de presupuesto participativo manipuladas y que no ayudan a fortalecer institucionalmente a las juntas comunales. En mi opinión las juntas comunales en zonas urbanas grandes deben constituirse en pequeñas administraciones municipales con poder de regular y sancionar además de resolver directamente los problemas más urgentes de las comunidades con las obras comunitarias necesarias, la resolución local de violaciones a la normativa urbana y la adecuada integración de la comunidad en sus decisiones podrán construir el ambiente de confianza que deriva en mayor concordia social y mayor atracción de capital financiero y humano a nuestra ciudad en zonas alejadas del centro.
Puede que esté equivocado y mi experiencia en el sector privado no me ayudan a comprender los enormes retos que confrontan las administraciones municipales, razón por la cual se deben tomar pequeños pasos y la comunidad armarse de paciencia o más bien el no estar contaminado por la cultura del sector público me ayude desde la Asamblea Nacional a cambiar las cosas para bien.
En fin, como mencioné, tengo enormes deseos de servirles y para llegar a ser diputado del circuito 8-8 (San Francisco, Parque Lefevre, Río Abajo, Juan Díaz y Don Bosco) será necesario recolectar más de 2,100 firmas con todo lo que ello involucra.
Cuento con sus firmas y con su activismo. Contáctenme a mi teléfono 6450-7093 o a mi correo electrónico carlosasolis@gmail.com.

Definitivamente es hora de dejar de hablar y de actuar cumpliendo todo lo dicho. ¡De frente!