Dad al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios…aun si eres la Iglesia
Desde hace unas semanas atrás, la Junta de Planificación Municipal del Distrito de Panamá, la Junta Comunal de San Francisco así como la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Calle 50, han estado anunciando una Consulta Pública para el domingo 7 de mayo de 2015 a las 1:30 PM en el templo parroquial a causa del nuevo proyecto de ampliación del mismo. Para dicha ampliación se solicita un cambio de uso de suelo individual para el lote trasero propiedad de la parroquia, cambiando su uso residencial de baja densidad (R) a uno institucional urbano (SIU) tal como el que tiene la finca sobre la que se asienta el templo. Con dicho cambio se busca unificar las fincas bajo un mismo uso de suelo y de esta manera, facilitar el desarrollo del proyecto, ya que los códigos actuales que rigen ambos terrenos no permiten diseñar un proyecto coherente en dos fincas distintas con dos códigos de uso de suelo distintos. Una vez sorteado este obstáculo, el anteproyecto y posteriormente, los planos de construcción podrían ingresarse, obtener los permisos de movimiento de tierra y de construcción y por fin llevar a feliz término el nuevo santuario mariano…o eso pensaban sus promotores.
Resulta que dicho cambio de lote individual es violatorio de la Ley 6 de 1 de febrero de 2006 y la Ley 14 de 21 de abril de 2015 que la modifica los cuales tienen precedencia sobe cualquier acuerdo municipal como el 137 de septiembre de 2015. El artículo 26 de la Ley 6 exige a los promotores del proyecto realizar un plan que incluya todo el territorio en el que está insertado el proyecto y no solo el lote nuevo de manera que se cumpla con el principio de integralidad. Esto no se está cumpliendo. Además, como consecuencia de lo anterior, la ley exige realizar los estudios técnicos pertinentes que sustenten la necesidad del proyecto y entender los impactos a su entorno, en especial con relación al tráfico que generará la ampliación y los estacionamientos. Según los promotores del proyecto, dichos estudios no existen ya que estos corresponden a fases y aprobaciones posteriores del proyecto. De ser esto cierto, es muy grave ya que el proyecto no tiene justificación técnica alguna y podría hasta considerarse un capricho y como consecuencia no justifica el cambio de uso de suelo solicitado por tanto no cumple con este segundo requisito.
Si bien el Acuerdo Municipal 137 de 22 de septiembre de 2015, en su artículo 4, segundo párrafo pareciera hacer una excepción para casos como el descrito arriba, el mismo está condicionado por los artículos 3 y 5. Además si no se lee a la luz de la leyes 6 de 1 de febrero de y 14 de 21 de abril de 2015, podría ser ilegal ya que la ley no hace excepciones y está por encima de lo que diga el acuerdo. Dado los problemas que trae el proyecto, no es de extrañar que este proyecto haya sido regresado con observaciones a sus promotores por la Junta de Planificación Municipal en dos ocasiones.
Tomando en cuenta todo lo anterior, la consulta pública busca por ende legitimar un acto ilegal bajo una consulta completamente amañada a favor de los promotores y en detrimento de los derechos de los residentes todos (cristianos y no cristianos, practicantes o no) ya que dicha consulta tendrá lugar en el Templo Parroquial después de la última misa de la mañana y no considera los impactos que el proyecto tendrá en su calidad de vida. Para tal efecto los promotores han invitado a sus feligreses para que avalen algo ilegal. ¿No va esto precisamente en contra del deseo del Papa Francisco de una iglesia más humilde? Buscar excepciones y sentirse por encima de la ley estimados hermanos va precisamente en contra del mensaje evangélico que nos ha estado predicando el Santo Padre. Tristemente, la Iglesia panameña no está cumpliendo ni con Dios, ni con el hombre al no darle al César lo que es del César (cumplir la ley) y a Dios lo que es de Dios, al no actuar de forma honesta (no dando ejemplo de comportamiento cívico) y transparente (no compartiendo toda la información técnica del proyecto).
Pero, no todo está perdido, hay una esperanza, y es el Plan Parcial de Ordenamiento Territorial del Corregimiento de San Francisco. Hace falta que la Iglesia se una a los talleres comunitarios del Plan ya que mediante ese instrumento podrán plantear sus necesidades y realizarse los estudios necesarios que permitan determinar la asignación de nuevas áreas para templos o y el equipamiento necesario para acomodarlas y su distribución geográfica más adecuada que evite los problemas de aglomeración y tráfico pesado que generan. Dentro de ese proceso yo sugeriría la posibilidad de asignarle un posible uso institucional al terreno de la antigua estación Texaco de Calle 50 para el desarrollo del nuevo Santuario ya que parece más adecuado para el mismo, quizás eso facilitaría su compra, permuta o donación.
El plan será entregado en julio, y por ello quizás el Papa no pueda bendecir el nuevo Santuario terminado, pero seguramente el estará más contento de ver y bendecir la construcción de un nuevo templo cimentado en la humildad, la justicia y respeto de la ley cumpliendo con César y cumpliendo con Dios. En fin, este 7 de mayo de 2017 a las 1:30 PM en la Iglesia de Guadalupe dile un NO rotundo al cambio de zonificación por lote ILEGAL para el terreno detrás de la Iglesia de Guadalupe y pídele a nuestra Iglesia PACIENCIA y HUMILDAD y que se integre al Plan Parcial de Ordenamiento Territorial de San Francisco y allí planteé sus necesidades y se estudien opciones con visión de futuro y respetuosas de nuestra calidad de vida. Nadie debe estar por encima de la ley, hasta el Papa diría lo mismo.
Bendiciones.
El autor es arquitecto y urban
ista católico
Entrevista sobre ampliación de Iglesia de Guadalupe, Panamá
