Reformar la Administración Pública Panameña – Un reto titánico
Por Carlos Antonio Solís Tejada
¿Sabía usted que en Panamá el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) no es el único ente gestor de los servicios de agua potable, aguas servidas y pluviales? ¿O que en el distrito de Panamá el Municipio de Panamá y el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial no son los únicos entes que planifican? ¿Le han comentado que el Ministerio de Obras Públicas no es el único ente que desarrolla carreteras?
De hecho, el IDAAN ve sus funciones replicadas y reemplazadas efectivamente por el Saneamiento de Panamá, CONADES, la ACP, CONAGUA entre otras. El Municipio de Panamá además de rivalizar con el MIVIOT también ve sus funciones usurpadas por la ACP y por un tiempo incluso por la antigua ARI (hoy Unidad Administradora de Bienes Revertidos).
Con cada nuevo gobierno, el número de entes burocráticos parecen multiplicarse siguiendo las últimas modas o caprichos del momento. Por ejemplo, existe la tendencia de creer que “elevando” un tema a “rango ministerial” demostramos que se les da la debida importancia a ciertos sectores. De ser así, los agricultores e industriales deberían estar celebrando su buena suerte al tener sendos ministerios. Y cuando un tema no es adecuadamente manejado por el ministerio correspondiente, el presidente crea una Secretaría “Técnica” o un Consejo adscrito al Ministerio de la Presidencia. Antes la moda eran las “autoridades” y antes de estos los “institutos”.
Para rematar, como las instituciones existentes no se comunican ni coordinan sus funciones lo suficiente el último grito de la moda son los gabinetes, por ejemplo, el Gabinete Logístico. Peor aún, existen ciudadanos que buscan mantener el centralismo por ejemplo apoyando el proyecto de Ley 53 que hace que sea el MIVIOT el que certifique la zonificación para emitir avisos de operación en Panamá Emprende, en lugar de la autoridad local (Municipio o Junta Comunal). Esto en efecto es contrario al espíritu de Panamá Emprende, creando una carga burocrática adicional para el MIVIOT con solicitudes de todas partes en lugar de resolver localmente con autoridades que puedan gestionar más directa y expeditamente.
Curiosamente el Artículo 636 del Código Administrativo de 1916 dividía el Poder Ejecutivo en 5 secretarías (actuales ministerios): Gobierno y Justicia, Relaciones Exteriores, Hacienda y Tesoro, Instrucción Pública y Fomento y Obras Públicas. ¿Estará dicho artículo vigente? ¿De ser así el carnaval de instituciones que tenemos no estaría violando el Código Administrativo? De ser cierto, esta sería la perfecta excusa para reorganizar la administración pública acordemente, supeditando algunos ministerios, secretarías, autoridades e institutos bajo el paraguas de alguno de estos cinco ministerios.
Con todo lo anterior, parece claro que se necesita o una reforma integral al Código Administrativo o una nueva Ley de Organización y Funcionamiento de la Administración del Estado similar a la existente en España que jerarquiza, descentraliza y racionaliza los entes de la administración pública. Yo sugeriría el siguiente orden jerárquico: I. Ministerios II. Secretarías III. Autoridades y IV. Institutos. Cada uno de estos debería tener dentro de sí sus respectivas direcciones y departamentos.
A modo de ejemplo, un Ministerio de Fomento podría tener bajo sí las siguientes secretarías: Obras Públicas y Ordenamiento Territorial. Bajo la Secretaría de Ordenamiento Territorial se podrían tener las siguientes autoridades: Administración de Tierras, Ambiente, Gobiernos Locales (Descentralización) y Bajo la Autoridad de Administración de Tierras podría estar los siguientes institutos: Registro de Bienes Inmuebles (separándolo del Registro Público) y el Instituto Geográfico. Con este ejemplo breve vemos como se podría simplificar, alinear y coordinar la complejidad de la administración pública panameña y haciendo que las instituciones hablen entre sí y se eviten traslapes y multiplicidad de actores institucionales dedicados al mismo solo tema.
El único escollo para una reestructuración de esta magnitud podría ser la red clientelar de los partidos políticos que depende de un aparato estatal en crecimiento para brindar oportunidades de negocio y puestos de trabajo a sus miembros, activistas, amigos, donantes y allegados. Pero, la solución es sencilla: presidentes, alcaldes, diputados y representantes independientes que no tengan el lastre de tener que mantener una red clientelar para poder reelegirse. Es hora de barrer y poner orden en nuestra casa común: Panamá. –
El Autor es Arquitecto y Urbanista además de docente universitario y candidato a suplente de Diputado por el circuito 8-8 y Representante de San Francisco con @FacundoClúa.
Gancho al 8 para diputados en el Circuíto 8-8
Gancho al 9 para representante de San Francisco





año desde mi última publicación urbanística y en este periodo me he dedicado más a emitir opiniones, ya sea en este blog en y/o desde mis cuentas personales de Facebook y Twitter (a veces más allá de lo recomendable), sobre diversos temas especialmente aquellos relacionados con la defensa de la vida y la familia, la lucha contra la corrupción política y sus causas socio-económicas, la educación y por supuesto uno que otro tema de actualidad en materia urbanística en la ciudad de Panamá, por ejemplo: las inundaciones que han padecido diversos sectores de la ciudad o los procesos de planificación que están llevando la Alcaldía de Panamá. Sin lugar a duda, la política me entretiene y disfruto de la polémica y el debate sobre temas controvertidos y eso se refleja claramente en mi presencia on-line.
Por Carlos Antonio Solís Tejada