La Ciudad Espléndida

Observaciones urbanas para una sociedad más humana

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Para preservar la memoria de la ciudad: Carlos Antonio Solís Tejada – La Prensa 21 de febrero de 2015

Muchos capitalinos sueñan con tener su propio espacio en medio de la ciudad y vivir a una distancia caminable de donde estudian, trabajan o se entretienen, con áreas públicas y vegetación bien diseñadas. Para algunos este espacio es una casa, para otros es un moderno apartamento, para mí sería un apartamento “viejo” en Bella Vista o La Exposición.

La elección de reutilizar una vivienda no solo debería considerarse respetuosa del medio ambiente, sino del patrimonio histórico arquitectónico y urbanístico de la ciudad de Panamá. Opción que debe estimular el Estado y acoger la empresa privada, como una oportunidad de negocio social y ambientalmente responsable.

Sin embargo, en la actualidad comprar “una casa usada” como las de Bella Vista, representa ser castigado con intereses bancarios a precio de mercado, porque la Ley 3 de 1985 y su modificación de 2012 le niega el interés preferencial a quien desee reutilizar un inmueble. Además, se debe pagar un impuesto de bienes inmuebles que no se le exige a los propietarios de una edificación nueva en el mismo sector, gracias al interés preferencial. Esto dificulta aún más la reutilización de esas casas.

Se trata pues de un sistema perverso que privilegia los nuevos y caros proyectos residenciales, que en realidad no funcionan como viviendas sino como plazos fijos en concreto, acero y vidrio, al alcance de poca gente adinerada (de Panamá o el extranjero) que compra esas propiedades para dejarlas vacantes y especular con su valor. Si muchas no cumplen con su función social, al no cobijar a nadie que las necesite por ser exorbitantemente caras, ¿por qué seguir financiándolas con nuestros impuestos? ¿Por qué no utilizar ese dinero para salvar el patrimonio arquitectónico, urbanístico y ambiental de la ciudad y ayudar a los capitalinos, de ingresos medios y bajos, a regresar al centro de la ciudad? La industria inmobiliaria puede ser parte del cambio, si actúa con responsabilidad social empresarial, y considera los aspectos ambientales, urbanísticos, éticos, estéticos y patrimoniales de sus inversiones.

El Estado podría extender los beneficios del interés preferencial a las inmobiliarias e individuos que adquieran y pongan en valor las casas con más de 40 años, además de dar estímulos fiscales a quienes certifiquen el interés patrimonial de un inmueble, por su historia y sus características arquitectónicas, como es el caso de las viviendas de Santa Ana, Calidonia/La Exposición, San Francisco y Bella Vista. También se les podría dar descuentos fiscales escalonados, ligados al grado de respeto y conservación patrimonial que demuestren al intervenir y poner en valor un inmueble viejo, por ejemplo, exonerándoles del pago del ITBMS en materiales de construcción para estas obras. Además, le podrían entregar el bono que destina el Mivi para viviendas de interés social a aquellos que deseen habitar un inmueble de 40 años o más.

Por último, mediante ley, el Estado pudiera darle un estímulo financiero a las promotoras de los proyectos de renovación, puesta en valor o reconversión. Además, darle utilidad social a las viviendas vacantes, al intervenir en el mercado para estimular u obligar el alquiler de todo inmueble que esté sin ocupar más de cinco meses, ya sea que su dueño la arrende al mejor postor, también mediante su venta o su expropiación, en caso de estar vacantes por más de un año. Esto daría mayor dinamismo y realismo al sector de alquiler privado en el centro de la ciudad

Con medidas pequeñas como estas, la empresa privada, el Estado y los ciudadanos podrían ayudar a prevenir la innecesaria expansión urbana, la invasión de terrenos, el desorden urbanístico y ayudar a densificar mejor la ciudad, respetando el medio ambiente, el patrimonio y el derecho a la ciudad de las personas. La conservación, reutilización y mantenimiento de residencias y edificios “viejos” es clave para ello.

¿Y usted qué piensa?

Original publicado en la sección de Opinión del diario La Prensa del 21 de febrero de 2015

Mind the gap: What if Venezuelan ex-pats do go back home?

imagesHugo Chavez is dead and for many reasons, whether you are a “Chavista” or not, the importance of this event is not a minor issue. Although the real possibilities of a dismissal of Chavismo are a matter of debate it would be interesting to understand the impact of a change of regime would have in other countries.  More interesting in my view would be if Chavismo proves to be rather than a personality cult, a deeply rooted political culture and system that could either take years of transition to change into something different like in post Franco Spain (or post-communist Eastern Europe) or perhaps it could evolve and further develop into something more like post Mao China.

The outcome of events going on in Venezuela might be a matter of concern to its neighbours ….greater than they might imagine.  Very few seem to be making themselves the million dollar question…Could real estate markets plummet in Miami or in Panama City if middle class Venezuelans moved back home or stopped leaving Venezuela?

Of course such a question is highly speculative and for some even a non-question as the probabilities of a such a massive return (or a stop to the exodus) could be considered rather slim…but what if?  This is not a small question specially for places like Panama where the impact of Venezuelan immigrants has been greater than what their numbers might indicate  (24,000 in a country of 3 million inhabitants) and perhaps than in any other country. This community is unique in being composed mostly of people of professional or business backgrounds with high levels of educational attainment which contributes greatly to social and economic development wherever they settle.

The economic input of Venezuelans either settling or just securing their money in Panamanian banks or business ventures is such that they constitute the third source of Foreign Direct Investments in the country. It could also be safe to say that Panama’s real estate boom quickly recovered its pace after the shock of the financial crisis slowed down the influx of North American and European baby-boomers partially thanks to the influx of Venezuelan home buyers and investors some even buying entire new developments.

It would also be interesting to know the impact of a return of the 70,000 Venezuelans living in Miami where their presence can be felt in the city, a slight reminiscence to the impact Cuban immigrants had in Miami after the Castro’s hijacked the Cuban Revolution. This is more so considering their contribution to an economy affected by the US Financial Crisis.

But there is no reason to worry, a recent survey showed that more than 95% of Venezuelans resident in the Miami surveyed said they had no intention to return even with a change of regime. After all, many have uprooted themselves from Venezuela and rebuilt their lives in the US, perhaps the same could be assumed of those who moved to Panama or elsewhere. Many migrants were young couples whose children have grown up to be like any local kid in their host country. Many have established prosperous businesses and careers therefore the human drama of starting all over again is just too great to bear especially when there is nothing waiting for them in the short term. But the question will always remain…what if? I would greatly appreciate your opinions bash me, trash me if you want but please leave your comments below

Carlos Solis-Tejada, holds an MSc in Urbanisation & Development from the London School of Economics and Political Science and is currently based in London.