¿»Orejas» de concreto en Obarrio? Del debate sobre una esquina al debate sobre el futuro del barrio
Por: Carlos Antonio Solís Tejada
Para ciudadesplendida.net
El debate en Obarrio está encendido. La propuesta de la Junta Comunal de Bella Vista de construir extensiones de acera (conocidas popularmente como «orejas» u «orejones») en varias esquinas ha provocado una fuerte resistencia entre los vecinos de la Junta de Desarrollo Local (JDL). Los argumentos en contra se escuchan a diario en el barrio: «eso va a trancar más la calle», «nos quitará estacionamientos», o «los camiones de basura y bomberos no van a poder girar».
A simple vista, las quejas de los conductores parecen lógicas. Sin embargo, cuando analizamos el problema a fondo, descubrimos algo mucho más profundo: el conflicto ya no es una simple discusión sobre si el concreto debe ser más ancho o angosto. En realidad, el debate expone las tensiones acumuladas por la radical transformación que Obarrio ha vivido en las últimas décadas.
La resistencia de los vecinos no es porque odien al peatón, sino porque tienen un miedo justificado a la improvisación y al desorden institucional, alimentado por experiencias pasadas en el corregimiento. El temor es simple: «¿quién nos garantiza que esto va a quedar bien hecho y que las autoridades evitarán que las nuevas esquinas sean tomadas por el desorden diario?».
Para resolver este conflicto y bajar la polarización, tenemos que dejar atrás las consignas de «conductores contra peatones» y empezar a discutir con diagnósticos reales sobre la mesa.
El plano real: No es todo el barrio, son tres calles específicas
Al revisar los documentos oficiales de la Junta Comunal, descubrimos que este no es un proyecto masivo que va a cambiar todo Obarrio. Es una intervención de acupuntura urbana muy específica en un circuito pequeño: la Calle 57 Este, la Calle 58 Este y la Avenida Abel Bravo.
El error de las autoridades fue presentar este proyecto como si todas las esquinas fueran iguales y tuvieran la misma patología. Un recorrido detallado por el área nos demuestra que cada una de estas calles cumple una función completamente diferente dentro del barrio, y por eso no pueden recibir la misma solución de catálogo:
1. Calle 57 Este: El corredor de paso rápido
La Calle 57 funciona como un gran conector de alta presión que une la Vía España, la Samuel Lewis y la Calle 50. Muchos conductores de afuera la usan a alta velocidad como un atajo para esquivar los nudos principales de la ciudad. Aquí el problema dominante es la velocidad operativa y el peligro en los cruces peatonales, agravado por autos estacionados ilegalmente en las esquinas que anulan la visibilidad.
- La propuesta: En este eje, las extensiones de acera poseen una justificación técnica sólida. Hay suficiente espacio en la franja de estacionamiento para ensanchar la esquina sin afectar el carril por donde avanzan los autos, logrando calmar el tráfico de paso de forma efectiva.
2. Calle 58 Este: El bucle de retorno residencial
La Calle 58 presenta una dinámica muy distinta. No es una vía de alta velocidad, sino el corredor de retorno natural para los conductores que ingresan desde la Vía Brasil por Abel Bravo y buscan volver hacia la Samuel Lewis o Calle 50. Esto genera un fenómeno diferente: menos velocidad promedio, pero muchas más maniobras agresivas, congestión interna e invasión de esquinas y aceras durante los giros vehiculares.
- La propuesta: Debido a las restricciones de espacio y los accesos de estacionamientos de los edificios residenciales consolidados, la Calle 58 merece una evaluación específica. Un diseño rígido de extensión horizontal podría comprometer el giro de los propios residentes y los camiones de servicio. Aquí el objetivo prioritario no es frenar velocidad, sino ordenar geométricamente los giros y proteger las rampas.
Rompiendo el dilema: Diseñar para la realidad de cada esquina
El debate se trancó en la pregunta equivocada: ¿Queremos orejas urbanas sí o no? En el diseño de ciudades modernas existen muchas herramientas diferentes para lograr que una esquina sea segura y accesible para todos, sin arruinar la maniobrabilidad de los autos:

- Extensiones de acera convencionales: Ideales para la Calle 57, donde el espacio de la calzada lo permite y se necesita reducir la velocidad de giro de forma física.
- «Pompeyanos» o cruces elevados: Una alternativa extraordinaria para la Calle 58. Consiste en elevar el asfalto al nivel de la acera justo en el paso peatonal (como un resalto plano y ancho). El auto se ve obligado a desacelerar para subir y el peatón cruza a nivel, pero la esquina horizontal se mantiene intacta, permitiendo que los camiones de bomberos y los residentes giren sin restricciones físicas de espacio.
- Bordillos montables y bolardos: Soluciones híbridas que protegen el espacio de la acera contra invasiones de vehículos, pero permiten que, en una emergencia extrema, un camión de gran tonelaje pueda pisar el borde reforzado a muy baja velocidad para completar un giro cerrado.
- Esquinas verdes (SUDS): En lugar de rellenar las orejas con concreto sólido, se diseñan pequeños jardines de lluvia que capturan y absorben el agua cuando cae un aguacero, evitando que las cunetas colapsen e inunden el sector.
La escala del barrio: Lo que Obarrio pretende ser
Para entender la raíz de este proyecto, debemos levantar la mirada de las esquinas y analizar a Obarrio desde la escala de la planificación urbana. Obarrio dejó de ser, hace mucho tiempo, aquel tranquilo barrio de casas residenciales de mediados del siglo XX. Hoy es uno de los sectores urbanos más intensos, mixtos y complejos de la Ciudad de Panamá: concentra oficinas corporativas, comercios, hoteles, restaurantes y una altísima densidad residencial que genera miles de empleos y desplazamientos diarios.
Toda esta intensidad genera inevitablemente una enorme cantidad de personas caminando por sus calles. En este escenario, las aceras, las rampas y los cruces seguros dejan de ser elementos accesorios o de «decoración» y pasan a ser infraestructura urbana esencial de supervivencia. Muchos de los conflictos actuales de tráfico y espacio no fueron creados por este proyecto; son la consecuencia de años de crecimiento acumulado. Las intervenciones en las intersecciones son simplemente un intento de adaptar la infraestructura pública a una realidad urbana que ya existe.
Las tres condiciones para construir confianza
Para destrabar el conflicto y reducir la fricción comunitaria, la Junta Comunal de Bella Vista tiene que dejar a un lado los renders de catálogo extranjeros y acompañar el proyecto con tres compromisos fundamentales:
- Transparencia técnica absoluta: Mostrar a los residentes los planos constructivos finales, los estudios de las pendientes hidráulicas para evitar inundaciones y las simulaciones digitales de giro (AutoTURN) con las dimensiones de los camiones reales que operan en el país.
- Una estrategia clara de mantenimiento: Definir con claridad quién va a limpiar esos tragantes, quién cuidará las plantas de las esquinas verdes y cómo se financiará la reposición de bolardos dañados en el futuro.
- Diseño adaptado localmente: Evitar soluciones estandarizadas. El diseño debe ajustarse milimétricamente a las dimensiones reales de nuestras calles, los patrones de circulación locales y las necesidades de los vehículos de emergencia.
📌 Lo que todos parecen estar olvidando
Durante las observaciones de campo por el área de influencia del proyecto, salta a la vista un fenómeno que rara vez se menciona en las discusiones de WhatsApp o en las reuniones vecinales: gran parte de las aceras y esquinas actuales ya están siendo utilizadas ilegalmente por los vehículos. Rampas de accesibilidad bloqueadas por defensas de autos, esquinas obstruidas que obligan a los adultos mayores a caminar entre los carros para poder ver si viene tráfico, y peatones desprotegidos son situaciones cotidianas en Obarrio hoy. Antes de discutir los posibles riesgos de intervenir, conviene reconocer que el problema actual ya es crítico y peligroso. Mantener el desorden actual también es una decisión de diseño urbano, y es la peor de todas.
Conclusión
El debate sobre las orejas urbanas en las Calles 57, 58 y la Avenida Abel Bravo es, en el fondo, una discusión sobre algo mucho más importante: cómo adaptar Obarrio a las exigencias de un barrio cada vez más denso, mixto y complejo sin sacrificar su habitabilidad ni su valor residencial.
La pregunta correcta no es si se construyen o no extensiones de acera. La pregunta correcta es: ¿Cómo diseñar cada intersección para resolver los problemas específicos que ya existen hoy, equilibrando la seguridad peatonal, la movilidad vehicular y la accesibilidad universal de nuestros vecinos más vulnerables?
La Junta de Desarrollo Local de Obarrio plantea preocupaciones legítimas que merecen respuestas basadas en la ingeniería de detalle y la transparencia, no en promesas estéticas ni secretismos institucionales. Resolver este cortocircuito requiere menos consignas políticas y más diagnóstico, menos renders y más ingeniería de detalle. La mesa técnica es la única vía para diseñar soluciones a la medida de nuestras propias esquinas y construir la ciudad espléndida que todos merecemos.
Nota ética: Este escrito fue hecho con asistencia de Modelos de Aprendizaje de Lenguaje con Gemini.ai como redactor y ChatGPT como asistente de análisis, además de verificación satelital utilizando Google Maps.
Fe de Erratas y Aclaraciones al Artículo
«¿Orejas de concreto en Obarrio? Entendiendo el tranque, los peatones y el debate vecinal»
Tras la publicación de este artículo, recibimos observaciones y comentarios de la arquitecta María Molina, residente de Obarrio, quien tuvo la gentileza de compartir información adicional sobre el alcance del proyecto «Calles Completas Obarrio» impulsado por la Junta Comunal de Bella Vista con asistencia técnica de la Dirección de Planificación Urbana de la Alcaldía de Panamá.
A raíz de estos comentarios, realizamos una revisión detallada de la documentación oficial disponible y consideramos importante realizar las siguientes precisiones y correcciones para beneficio de nuestros lectores.
1. El proyecto no se limita exclusivamente a Calle 57, Calle 58 y Avenida Abel Bravo
En la versión original del artículo se indicaba que la intervención se concentraba principalmente en Calle 57 Este, Calle 58 Este y Avenida Abel Bravo.
Tras revisar nuevamente la documentación oficial, constatamos que el programa de intervenciones abarca un conjunto más amplio de calles dentro del polígono de Obarrio, incluyendo diversas intersecciones de las Calles 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60 y 61.
Si bien Calle 57, Calle 58 y Abel Bravo continúan siendo sectores particularmente relevantes dentro del debate comunitario, corresponde aclarar que el alcance territorial del proyecto es más amplio de lo señalado originalmente.
2. El proyecto forma parte de una estrategia de «Calles Completas»
Nuestro artículo se concentró principalmente en los aspectos operativos de determinadas intersecciones.
Sin embargo, la documentación oficial deja claro que la propuesta forma parte de una estrategia urbana más amplia basada en el concepto de «Calles Completas», orientada a mejorar simultáneamente:
- la seguridad peatonal;
- la accesibilidad universal;
- la movilidad ciclista;
- el ordenamiento del estacionamiento;
- la calidad del espacio público.
Consideramos importante incorporar este contexto para comprender adecuadamente los objetivos generales de la intervención.
3. La propuesta contempla reorganización y no únicamente eliminación de estacionamientos
Una de las preocupaciones más frecuentes expresadas por residentes ha sido la posible pérdida masiva de estacionamientos.
La documentación oficial indica que el proyecto contempla una reorganización integral de los espacios de estacionamiento dentro del sector.
Aunque sigue siendo necesario analizar los impactos específicos por calle e intersección, corresponde señalar que el proyecto no se presenta como una eliminación generalizada de estacionamientos, sino como una reconfiguración de los mismos dentro del área intervenida.
4. La propuesta incorpora elementos de urbanismo táctico
Nuestro análisis se enfocó principalmente en las intervenciones permanentes.
No obstante, la documentación revisada también contempla la utilización de herramientas de urbanismo táctico, incluyendo elementos reversibles como:
- bolardos;
- pintura;
- delimitadores;
- maceteros;
- intervenciones temporales de prueba.
Este enfoque puede representar una oportunidad para evaluar el comportamiento de algunas medidas antes de su construcción definitiva y constituye un elemento relevante para el proceso de participación ciudadana.
5. Mantenemos las observaciones relativas a la validación técnica y la gobernanza del proyecto
Tras revisar la documentación oficial, mantenemos nuestras observaciones sobre la importancia de fortalecer la transparencia técnica del proceso mediante la divulgación pública de información complementaria relacionada con:
- simulaciones de giro;
- criterios de diseño para vehículos de emergencia;
- estudios hidráulicos;
- planes de mantenimiento;
- mecanismos de evaluación posterior a la implementación.
Consideramos que estos aspectos continúan siendo fundamentales para generar confianza entre la comunidad y las autoridades responsables del proyecto.
Reflexión Final
Los debates urbanos complejos requieren apertura al diálogo y disposición para corregir afirmaciones cuando aparece nueva información.
Agradecemos a la arquitecta María Molina por contribuir al intercambio técnico y ciudadano sobre el futuro de Obarrio.
Lejos de debilitar la discusión, estas precisiones permiten elevar la calidad del debate público y concentrar la atención en lo verdaderamente importante: cómo lograr un barrio más seguro, accesible y habitable mediante soluciones adaptadas a la realidad de cada calle e intersección.
