Llegó la hora de repensar la legislación inmobiliaria (Segunda Parte)
Tomando en consideración que ya están bajando los precios a pesar del subsidio estatal, quizás no haya que hacer nada en cuanto a subsidios y simplemente dejar que el mercado haga su trabajo, quizás sea hasta más democrático y económico para el estado y los consumidores eliminar completamente el interés preferencial y que todas las propiedades compitan casi en pie de igualdad logrando por fin la tan anhelada rebaja de los precios. Y digo casi porque aún queda el escollo infranqueable para muchos del abono inicial exigido por los bancos que en propiedades antiguas puede llegar a equivaler un 20% del valor de venta de la propiedad lo cual las pone en clara desventaja contra las nuevas que sólo exigen hasta un 10% del valor de venta de la propiedad y el acceso restringido para ese 40% de la población bajo el umbral de la informalidad. Esta es una de varias áreas de oportunidad para el diputado en el pudiera proponer reenfocar por ley el interés preferencial al financiamiento del abono inicial, lo cual pudiera ser más efectivo en brindarle acceso más inmediato a la vivienda a las personas que tienen esta necesidad. A largo plazo se hace importante también retomar la flexibilización del mercado de alquiler cuyo beneficio para el consumidor, el patrimonio arquitectónico y el ordenado desarrollo de nuestras ciudades serían inmensos.
Otro tema que se está haciendo urgente es el del mantenimiento de los edificios y urbanizaciones en régimen de condominio. Es evidente tras hacer un recorrido por la ciudad que numerosos inmuebles en régimen de Propiedad Horizontal que muchos de estos tienen problemas de mantenimiento a pesar de ser nuevos. Si bien se aprobaron recientemente importantes reformas a la Ley de Propiedad Horizontal, hace falta varios importantes, pero pequeños cambios. Por ejemplo, la obligatoria inclusión de la cuota de mantenimiento dentro de las cuotas mensuales anunciadas por los promotores y por pagar a los bancos y que los mismos transfieran las cuotas de mantenimiento a las cuentas de las administraciones de los edificios y urbanizaciones.
También se hace imperativo legislar la obligación de los promotores de mantener su rol como empresa administradora de los edificios y urbanizaciones para mantener los mismos además de hacer valer directamente las garantías de las construcciones, en caso de defectos constructivos, y de crear una cultura de armonía comunitaria sostenible en el tiempo con códigos de diseño claros y reglas de convivencia claras.
Otro cambio importante en este sentido pudiera ser la posibilidad de retener la propiedad de la tierra por parte de la promotora vendiendo solo las mejoras, dándole así mayor músculo a la hora de darle el mantenimiento predictivo, periódico y programado en especial de las urbanizaciones. A largo plazo se hace necesario articular toda la legislación inmobiliaria con la legislación en materia de descentralización y de ordenamiento territorial para que funcionen como un todo armónico que permita una mejor gobernanza urbana desde el nivel micro al nivel macro.
Por último, me gustaría señalar otra área de oportunidad, el costo y procedimiento de las sucesiones. En Panamá muchas propiedades al morir sus propietarios quedan en un limbo administrativo al entrar en disputas entre herederos. En ese sentido se hace necesario introducir algún concepto de presunción de herencia mediante la cual automáticamente, una vez registrada la defunción en el Registro Civil, el Registro Público registre como propietarios con orden de precedencia primero a los cónyuges y luego de la muerte de estos a los hijos de estos. Con esto debería buscarse evitar el largo y oneroso Juicio de Sucesión Intestadas que en no pocas ocasiones dejan en estado de abandono muchas propiedades en nuestras ciudades. En caso de existir testamentos, las notarias deberían registrar digitalmente los beneficiarios del testamento de manera que una vez se registre digitalmente la defunción se haga el cambio de propietario de forma automática además de ejecutar los seguros en caso de hipotecas. Esto le ahorraría mucho dinero a los herederos que deben tramitar sus derechos con abogados que les cobran hasta un 25% de la masa heredada, valor muchas veces que no es líquido y que deben asumir de su bolsillo los herederos, muchos de los cuales no son ricos.
En fin, existen muchas cosas que pudieran hacer los diputados a la hora de beneficiar a los ciudadanos en el tema vivienda, hace falta que consulten más a los ciudadanos y entiendan mejor sus problemas.
