Conquista y Gentrificación
En estos días conversaba con uno de mis cuñados sobre el futuro posiblemente prometedor de la educación pública en Panamá causada por la progresiva migración de docentes y estudiantes del sistema privado al sistema público, en otras palabras de los efectos positivos de la gentrificación de la educación en ciernes. Con el aumento salarial a los docentes en las escuelas públicas y el aumento de las matrículas y mensualidades junto con la introducción de las costosísimas donaciones en las escuelas privadas quizás se termine por componer temporalmente la educación pública a nivel básico y medio.
De ser así, en el futuro inmediato, la diferencia entre ir a una escuela pública y una privada será la misma que ir a una universidad pública o privada en Panamá: La escuela pública seguirá teniendo las peores instalaciones, pero la calidad de su cuerpo docente será igual o mejor que en las privadas y la composición social del estudiantado tendrá un componente mucho mayor de clase media aspiracional, eso sí dependiendo de la carrera. Lo único malo es que al igual que la universidad pública, si bien la calidad de la educación será cualitativamente mejor que antes e igual o mejor que la privada, la primera seguirá siendo cualitativamente mala en el contexto regional y global. La única «ventaja» de ir a una escuela privada será el de segregar físicamente a los estudiantes por clase social en búsqueda de «mejores» contactos sociales. Si la tendencia se mantiene, las escuelas privadas serán menos en cantidad y mucho más elitistas en su selectividad, solo faltaría que apareciese una universidad de súper élite en el país para que el fenómenos se repita en la educación superior. Lo malo es que dicha segregación no será garantía de una calidad mayor por falta de una evaluación estándar a nivel nacional.
En teoría reintegrar a las élites culturales, profesionales e intelectuales a un medio sea una ciudad, un barrio o una escuela debería ser para positivo para el tejido social, el desarrollo tecnológico y cultural, la economía local y el bien común. Para lograrlo será importante considerar que el mejor incentivo social para que esas élites emergentes no tengan por qué migrar de sus lugares de origen y poder impactar de manera positiva en su medio, es con el reconocimiento social de su liderazgo y ejemplo por parte de sus vecinos. Pero más importante aún, estas elites emergentes deberían asumir y ejercer dicho liderazgo activamente en sus comunidades en lo económico desarrollando sus negocios localmente, en lo político sirviendo en sus comunidades primero y en lo cultural ayudando en la educación y mejoramiento del nivel cultural de las nuevas generaciones localmente.
Pero, la realidad es que globalmente existe evidencia de que ese mix social no tiene un efecto inmediato, de hecho cada estrato social dentro de un espacio común aún tiende a segregarse por cuestión de afinidades y aspiraciones. Pero aun así, esto es mejor que la segregación espacial imperante con zonas cada vez más deprimidas que expulsan talento y zonas súper ricas que absorben y concentran talento y peor aún la desconexión social que eso provoca con dos sociedades que no se conocen y no se entienden bien, compitiendo por los limitados recursos del estado. Quizás por esta razón, la gentrificación ayude más a componer la educación, el ordenamiento territorial y este país que cualquier reforma constitucional u otra fórmula mágica.
Pero eso solo no basta, cualquier gobierno futuro deberá potenciar esa oportunidad que está presentando esta gentrificación orgánica de la educación y quizás deba también potenciarla a nivel de ordenamiento territorial mediante la descentralización administrativa y la desconcentración del recurso humano. Esto no es nada nuevo, de hecho algo de eso ocurrió después de la conquista hispana: los conquistadores fundaron ciudades donde antes no las había e introdujo recurso humano, tecnología y conocimientos de punta donde previamente no existían y más importante aún incorporó a la población local en su aprovechamiento.
Quizás Panamá necesite una vez más “conquistar”, urbanizar y desarrollar sus zonas más atrasadas mediante una estrategia que incluya el reforzamiento técnico de los municipios transfiriendo a un grupo selecto de empleados públicos desde el gobierno central que ayuden a fortalecer las capacidades técnicas y administrativas de los mismos logrando su auto-sostenibilidad (o sea la desconcentración del recurso humano). Para que esto sea un éxito será necesario también darles las condiciones materiales óptimas para su traslado trayendo consigo escuelas, clínicas y otras amenidades con la misma calidad que en la capital y que le sirva no solo a ellos sino a la población local incorporándola al desarrollo, algo parecido a lo que hacía la Zona del Canal o la United Fruit Company, pero sin la segregación, más bien buscando la integración y asimilación.
La segunda parte importante de la estrategia es el establecimiento de las Juntas Locales de Desarrollo, para que las comunidades vayan aprendiendo a gestionar su territorio y a establecer (junto con los nuevos técnicos establecidos en su medio) los planes y proyectos que puedan potenciar su desarrollo de manera que todos sean partícipes de la nueva conquista que como antaño requirió una fuerte participación local para consolidar su éxito. En efecto esta estrategia de pinza con un impulso desde el gobierno central con otro desde las comunidades locales podría ayudar vencer a la pobreza y atraso de la mayor parte del país.
Todo esto puede sonar elitista, anacrónico, etc., pero quizás toque ser un poco menos políticamente correcto para ver opciones prácticas que pueden traer resultados más concretos de cara al futuro y poder así medir sus resultados.
