Carta abierta a la carta abierta

Cada día aprendo algunas cosas nuevas por ejemplo:
1. Que en este país existe una especie de «Consejo de Guardianes del 9 de enero». Sin su bendición no es posible hacer nada ese día.
2. Que el humor no es una forma válida de crítica social.
3. Que La Cáscara en realidad no representa la cosmovisión de quienes tienen una visión moralmente liberal.

Para los cortos de memoria, hace 20 años atrás La Cáscara ( La Pepa TV) rompió de alguna manera el paradigma de lo que hasta ese entonces se podia ver en la pantalla chica, muchas de esas cosas que los socio-liberales siempre han criticado a esta sociedad «conservadora y de doble moral». Ustedes saben, aquello de romper tabúes sobre el sexo, hacer visible el poliamor (palabra sofisticada para promiscuidad), hacer muy visibles y normales a los gays, travestis y lesbianas, aquello de que la mujer puede vestir como quiera y que es tan dueña de su cuerpo incluso para exhibirlo como quisiera (afrontando las consecuencias), etc..

Estos chiquillos creen que inventaron aquello de normalizar la homosexualidad, pues les recuerdo que todo comenzó con el humor. Aunque les parezca cruel, fue en los programas de humor que la sociedad en general fue acostumbrandose a verlos( a «visibilizarlos») eso llevó luego a la posterior tolerancia y cuasiaceptación que disfrutan hoy día. Eso no es de ahora, comenzó mucho atrás quizás tímidamente antes de La Cáscara. Ese fue un cambio social dramático.

La Pepa TV/ La Cáscara y otros programas que le siguieron en los 1990 incluso normalizaron el uso de tatuajes, piercings, dreads, pelo largo en la pantalla chica. Sacaron incluso una campaña de «educación sexual» sin contenido moral/religioso llamada Forrito mucho antes que muchos chiquillos socio-liberales que ahora alegan ser defensores de la Educacion Sexual y Reproductiva aparecieran con sus «movimientos sociales».

La Cáscara fue un programa iconoclasta que no respetaba institución alguna, ni clase social alguna y cuestionaba a su manera «la doble moral» del panameño con segmentos como «El Partido del Billete», «El Panameño», «Fernando, el funcionario» y ahora con «Charleslatan» y otros más. Ahora resulta que toda esa chabacanería es mala para ellos (O más bien ellas) y se proclaman defensoras de la nueva moral pública cual damas victorianas. Los conservadores llevan más tiempo siendo congruentes y criticando esta clase de programa desde hace años.

La Cáscara se ha burlado de todos ricos y pobres, blancos, negros, chinos, indios, indígenas, gringos, europeos, etc. Mi generación se rió por igual de Patty «La Chica Yeyé», de Calito Plaga/Carlos Iván como de Usnavy, Miss Racataca, el Nini, Lao Ta Salao o la empleada Juventina. Y no, no somos ni racistas, ni clasistas, ni mala gente por ello. Creo que no ha habido sector social del cual ellos no hayan hecho mofa. Una tradición que comenzó cuando Davis y Delmiro eran parte de El Camaleón.

Otro aspecto de esa «tradición» ha sido el lema de El Camaleón «Un momento con el gobierno, el otro con la oposición» eso les explica porque le han dado tanta visibilidad a los políticos tanto de gobierno como de oposición en todos los periodos y porque si ayer saltaban camas con Martínelli, o entrevistaban a Ernesto Pérez Balladares después los denuncien o hagan mofa de ellos.

Si se burlan de los «movimientos sociales» y sus manifestaciones callejeras, como crítica social, lo hacen con justa razón y son reflejo fiel de la opinión de la mayoría de trabajadores de clase media y trabajadora además de los estudiantes universitarios que se ven afectados y secuestrados por grupos de vándalos eternos estudiantes y eternos dirigentes sindicales que para nada representan el sentir, ni pensar de las mayorías y no dejan que el resto produzcamos y estudiemos para echar adelante este país.

Da risa ver a feministas y socialistas champaña hablar de luchas populares cuando rara vez han estudiado en una escuela pública o pisado un centro de salud o una policlinica, o se escandalizarían si supieran como piensan de verdad y que tan desconectadas están de «el pueblo»… pero bueno esa es una larga tradición que nace con Marx y Engels, los primeros izquierdistas champaña.

La Cáscara ciertamente ha promovido los antivalores, pero sólo aquellos que rompen con la valores y moral judeocristiana, aquellos antivalores que en realidad siempre han promovido los socio-liberales y buenistas, mucho antes que algunos de ellos nacieran. Yo crecí con ese programa y difícilmente puede decirse que fui deformado éticamente por el mismo. Simplemente porque me crié en una familia que con sus defectos y virtudes me inculcaron criterios para distinguir aquello que es bueno de lo malo y lo constructivo de lo destructivo. A pesar de ser de mentalidad conservadora siempre he disfrutado de El Camaleón, La Pepa TV y La Cáscara porque daban risa a pesar de toda la chabacanería, el mal gusto y el recurso fácil a lo vulgar porque a pesar de ello, en el fondo, habían perlas de crítica social muy válidas que daban de que pensar.

Y aún así a pesar de ello, como creyente, sólo puedo juzgar los actos pero nunca a la persona, en este caso de Ubaldo Davis pues todos somos capaces de redimirnos, todos por más inadecuados que seamos podemos ser llamados a hacer cosas grandes como librar nuestra sociedad de la corrupción administrativa. Luego podremos pasar a profundizar en la corrupción moral y ética que la genera. Una sociedad sana defiende la libertad de expresión porque ayuda a oxigenarla y a romper con burbujas ideólogicas.

En fin lo importante es la causa, no el mensajero. El 9 de enero sea donde sea que estén no dejen de crear conciencia sobre la corrupción.

Saludos.

Carlos Antonio Solís Tejada