#NOALAREELECCIÓN2019…¿Alternativa real o un unicornio azul?

Meditando sobre las candidaturas independientes, he estado concluyendo que son en realidad una distracción para el electorado inconforme. Ello se debe a la connotación que el concepto independiente, tiene dentro de nuestro sistema electoral y en el imaginario público: el de ser forzosamente candidatos sin partido o movimiento político que lo respalde o del cual dependa.

 La trampa del “Independiente”

En realidad la independencia política se basa no tanto en la filiación partidista sino en la independencia de grupos hegemónicos de poder o influencia en el país, los cuales pueden estar detrás incluso de los susodichos candidatos «independientes». Por tanto, lo ideal sería que representaran grupos alternativos con visiones alternativas o «independientes» de las dominantes. Esta aclaración del concepto «independiente» es importante porque tal cual se entiende, resulta en una trampa para el electorado inconforme ya que el político «independiente “electo  resulta ser siempre una especie de golondrina o llanero solitario, sin verdadero efecto político.

La genialidad detrás de la trampa del «independiente» es que sirve al sistema como desahogo y distracción para una minoría de inconformes con el statu-quo, como una manifestación de su enojo para que se sienta representado, pero en verdad no podrá hacer mucho dentro del sistema tal y como está, ya que no cuenta con las alianzas y apoyos necesarios para llevar adelante cualquier cambio político de relevancia.
La ilustración  más clara en Panamá la tenemos en la diputada por el Circuito 8-8  Ana Matilde Gómez. Ella ha resultado ser una buena vocera de las quejas de muchos grupos inconformes, pero ello no se ha traducido en una gestión legislativa conducente a un cambio radical de las cosas. El posible ascenso a la presidencia de la república de un independiente como Gómez no logrará nada si no tiene a los demás órganos del estado en sintonía. Lo mismo vale para un representante de corregimiento o un diputado independiente; sin alianzas dentro del Consejo Municipal o la Asamblea Nacional, este político será solo una fuente de frustración para quienes lo escogieron.

La Trampa de los Números y Activistas

Otro factor que merma la independencia es el condicionar las candidaturas e inscripción de partidos a un número mínimo, esta es la mayor trampa que hayan podido poner los grupos de poder que dominan la política criolla. Para lograr los altos números de inscritos  requeridos supone, la debilitación ideológica de los partidos y candidatos al forzarlos a prácticamente complacer a todos y a nadie. Esto se debe por una serie de factores entre ellos los llamados “activistas”, personajes “populares” o “conocidos” en sus barrios sin mucha preparación formal, “políticos profesionales” cuya única meta en la vida es ser premiados con un puesto en el gobierno o con una «botella» en caso de no ser pagados durante la campaña.

Estos «activistas» son una parte importante del problema de corrupción, clientelismo e ineficiencia del que adolece el estado tanto a nivel nacional como a nivel de corregimientos y distritos ya que se trata en su mayoría de personas que, en el mejor de los casos, son sinceras y leales pero sin mayor formación académica o experiencia profesional y, en el peor de los casos, personas sin escrúpulos, con algo de formación académica y que se venden al mejor postor. Por tanto, como se mencionó con anterioridad, el reclutar activistas y «sumar gente» supone también sumar visiones muy distintas que pueden comprometer los principios con los cuales se están lanzando los candidatos y partidos llegando incluso a tener que pactar y negociar de todo incluso puestos de trabajo y omitir incidir en ciertos temas, por ejemplo el caos urbano.

La Trampa Económica del Proselitismo

La misma actividad proselitista y el esfuerzo de recolección de firmas requieren también el pago de viáticos a los activistas y el pago del material promocional (físico y electrónico) lo que supone un esfuerzo de financiación grandísimo, y he aquí es donde entran los grupos de interés, en especial los hegemónicos con quienes estamos luchando en cada barrio. Ellos le pasan dinero a todos los partidos y candidatos y los comprometen con su agenda, y sin duda lo mismo pasará con los «independientes», de lo contrario estos deberán incurrir, a riesgo propio, en compromisos crediticios que pueden dejarlos endeudados por años con la esperanza de poder ganar sin ninguna clase de garantía. La reducción del tiempo de campaña para reducir costos es un cuento de camino; ya la campaña comenzó en los medios digitales y estos no son gratuitos; los «web masters» y «media managers» no cuestan dos reales.

¿Un Partido Nuevo?

Entonces ¿Qué hacer?, en verdad para que las candidaturas verdaderamente independientes funcionen, se necesita conseguir un unicornio azul. El candidato independiente requiere, bajo el sistema actual, del apoyo de toda una coalición de candidatos independientes, con una visión que gire en torno a una serie de principios comunes, no negociables. Dicha coalición deberá contar además con un fondo común (war chest) con el cual operar y un grupo de verdaderos voluntarios que los respalden. Además los candidatos deben apoyarse los unos a los otros pidiendo el voto para su compañero.

En la práctica este esfuerzo supone formar una especie de partido político, por lo cual quizás se ahorre más esfuerzo y dinero formando un partido político que saque candidatos más que logrando las firmas para cada candidato, lo cual resulta más onerosos y poco efectivo. Otra opción sería afiliarse a alguno de los 5 partidos en formación; Partido Alternativa Independiente Social (PAIS), Unión Nacional Independiente (UNI), Iniciativa Ciudadana (IC), Creemos o el Frente Amplio por la Democracia (FAD).

Unirse a los partidos en formación da la oportunidad de influenciar grandemente en su plataforma política, la cual puede tener un componente de combate a la corrupción, defensa de la vida y valores judeocristianos y de  lucha contra el Caos Urbano. Lo malo es que no se sabe a ciencia cierta si van estar los líderes, sus activistas y financistas en la misma página con todo ello. Sin embargo, por otra parte el voto en plancha para diputados en 2019 somete a los diputados a la línea de la cúpula del partido la cual es susceptible a ser comprada por cualquier inversionista político. Con esto se cierra la posibilidad de que algún político dentro de los partidos tenga ideas «independientes» de los grupos de interés que controlan económicamente los partidos políticos. Por eso sería importante tener pleno conocimiento de quienes financian los partidos antes y durante la campaña y sus nexos nacionales e internacionales. En este punto, la prensa independiente tiene un rol importantísimo que cumplir, pero…hasta dicha prensa es susceptible a ser manipulada y comprada, después de todo en un país pequeño pelearse con los poderes hegemónicos puede resultar en un cerco profesional, laboral y judicial, lo mismo aplica para los funcionarios públicos, activistas y políticos.

Quizás este sea un comentario algo polémico y derrotista pero no puedo evitar expresarlo…¿Estamos fregados? ¿Qué opina?