Quitándose la careta
por Carlos Solis-Tejada
Publicado en La Estrella de Panama 04-10-2011
H ace poco el semanario británico ‘The Economist’ publicó un tardío artículo sobre la ruptura de la alianza de gobierno. Este artículo hubiese pasado desapercibido a no ser por la un tanto descarada respuesta del ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu, donde entre otras cosas acusa al semanario de ‘faltar al sentido común y a la verdad’ y lanza perlas como esta: ‘… un nivel de gobernabilidad óptimo no puede ser alcanzado cuando se comienza con el 70 por ciento del país en oposición… alcanzar una mayoría es vital para asegurar la legitimidad y estabilidad democráticas, las cuales son clave para el crecimiento económico y el desarrollo continuos’.
Una aseveración bastante discutible, si se toma en cuenta otras experiencias de democracias pluralistas en Europa y las Américas donde se gobierna mediante alianzas y coaliciones a veces forzadas por deber con el electorado como pasó en Alemania en 2005 o en el Reino Unido en 2010.
Al parecer al Sr. Papadimitriu y CD, además de tener la ilusión de que el mismo porcentaje que los eligió seguirá apoyando su gobierno siempre (un mito siempre desmentido por las encuestas de opinión), parece no entender que la gobernabilidad democrática no requiere tener al 70 por ciento de la población cuadrados con el político ni su partido.
Precisamente una de las virtudes de un sistema multipartidista es la necesidad en que se ven los políticos de negociar agendas y ser más inclusivos buscando consensos. Pero para personeros del gobierno como el ministro de Seguridad Pública, José Raúl Mulino, que han dicho con anterioridad que vinieron a ejercer el poder y que no van a cogobernar con la sociedad civil ni con nadie, está más que claro que aquel arte de buscar consensos que debería ser la democracia no es algo que les interese, sino pregúntenle a los panameñistas. Sin embargo, Cambio Democrático, pese a todo, quiere gobernar autoritariamente, pero bajo un discurso ‘democrático’, algo que los hace más afines a los regímenes estalinistas y fascistas que a las democracias liberales.
El Sr. Papadimitriu, al hablar sobre el tema del candidato propio de CD con cierta arrogancia, cree estar tratando con gente ignorante y obvia el hecho de haber roto la palabra empeñada, y el valor que eso tiene, al desconocer los acuerdos pactados previamente con los panameñistas y pasa a justifica la acción invocando los principios de pluralidad y competitividad en las elecciones, en clara burla a nuestro sentido común y nuestro sentido de la decencia y el honor.
Es mi parecer que lo que más debe indignarnos a los panameños, además de la inestabilidad política a la cual han sometido irresponsablemente nuestro país nuestros gobernantes, debe indignarnos la decadencia moral a la que han llegado, donde han entronizado de forma descarada el engaño, la mentira y el doble discurso como medios legítimos para alcanzar el poder. No es que esto no se haya dado antes, pero, ¿con tanta desfachatez?, ¿sin guardar siquiera las apariencias? En mis 30 años de vida solo recuerdo haber leído sobre cosas así… en la Edad Media. Ojalá no estemos a las puertas del oscurantismo liderado por mercachifles sin ningún sentido del honor ni la decencia.

Excelente análisis y, en efecto, todo se hace para cultivar el oscurantismo. Sólo los regímenes fascistas tienen «mayorías» absolutas, sin necesidad de negociar con nadie, ni de consultar y la Historia del siglo XX lo prueba: Hitler, Musolini, El Caudillo Franco, Kim Il Sung, «Presidente venerado y llorado por su pueblo» de Korea del Norte…